La triada de misiles balísticos nucleares que China ha desvelado al mundo
- Vientos y truenos convertidos en armas nucleares
- En las naciones de Asía y Oceanía han tomado buena nota
El impresionante desfile militar se ha enmarcado en los actos organizados por el Gobierno chino para conmemorar el 80º aniversario de la llamada Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Antifascista Mundial, a la vez que ha sido el colofón de la cumbre celebrada en la ciudad china de Tianjin por los líderes de los países miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái, uno de los foros geopolíticos más influyentes de Eurasia.
Con ambas excusas oficiales, el presidente Xi Jinping ha podido sentar en la tribuna de invitados a 26 jefes de Estado o de Gobierno de naciones aliadas, amigas o de la órbita comunista. En su mayor parte mandatarios de naciones de Asia, pero también de África ‒Congo y Zimbabue‒, Europa ‒Bielorrusia, Eslovaquia, Rusia y Serbia‒, junto a un único representante máximo de América, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.
Con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, sentado a la derecha de Xi Jinping, y el de Corea del Norte, Kim-Jong-un, a su izquierda, el mandatario chino desveló la más poderosa fuerza estratégica que tiene en sus manos. Son los más recientes desarrollos de misiles balísticos intercontinentales o ICBM ‒acrónimo de Intercontinental Ballistic Missile‒, que constituyen la triada nuclear con la que la gran nación asiática ha querido reflejar que tiene suficientes instrumentos de disuasión, ataque, respuesta y, llegado el caso, de represalia.
Son sistemas armados con ojivas nucleares para dispararse desde tierra, pero diseñados para lanzarse desde el mar o desde el aire. Según el locutor de la televisión oficial china CCTV que comentaba la retransmisión en directo del desfile, todos ellos constituyen “la baza estratégica para salvaguardar la soberanía y defender la dignidad nacional”. En palabras de Xi Jinping “la humanidad se enfrenta de nuevo hoy a la disyuntiva de la paz o la guerra y “ahora, nuestro país ha llegado a una etapa en la que debemos asumir mayores responsabilidades”.
Vientos y truenos convertidos en armas nucleares
Los agentes de inteligencia norteamericanos presentes en la parada, los analistas que lo han presenciado por televisión y aquellos otros que se han basado en los datos e imágenes volcados por los satélites espías de Estados Unidos posicionados sobre Pekín han examinado y analizado hasta en sus mínimos detalles todos y cada uno de los fotogramas de los sistemas exhibidos, los han caracterizado y han llegado a la conclusión que China cuenta ahora con nueve modelos diferentes de ICBM.
Aunque no hay que descartar que haya falsos sistemas de armas, que se han mostrado para decepcionar, desinformar y hacer caer en errores a los especialistas y expertos de terceros países, entre los nuevos ICBM identificados por los analistas de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA), los que mayor sorpresa ha causado son los cuatro rotulados como DF-61, acrónimo de Dongfend-61 que en español significa Viento del Este.
Con un alcance estimado de unos 12.000 kilómetros, los DF-61 exhibidos el 3 de septiembre, en su apariencia externa y dimensiones son prácticamente idénticos a los DF-41 ‒ya mostrados en el desfile de 2019‒, sistema que continua en servicio en la Fuerza de Misiles Estratégicos de China. Tal gran semejanza plantea el interrogante de si el modelo enseñado como DF-61 es en realidad una versión con electrónica mejorada del DF-41 que, hasta el momento, estaba considerado como el más potente y de mayor alcance del parque de misiles estratégicos de Pekín.
Una segunda novedad paseada por primera vez ante la plaza de Tiananmén es un misil nuclear lanzado desde aeronaves, aunque iba montado sobre un vehículo de transporte pesado. La rotulación con la que se ha mostrado es la de JL-1 o JingLei-1, cuyo significado en español es “Trueno Repentino”. En fuentes del Pentágono consideran que podría tratarse del sistema que la OTAN ya tiene codificado como CH-AS-X-13.
El JL-1 es un misil de largo alcance para ser disparado desde el bombardero con capacidad nuclear Xi’an H-6N, desplegado en la base aérea de Neixiang, en la provincia de Henan, en el centro del país. El birreactor H-6N ‒una versión domestica del soviético Tupolev Tu-16‒ no tiene alcance intercontinental, por lo que está equipado con una pértiga para permitir que sea reabastecido de combustible en vuelo por aviones cisterna cuatrirreactores Y-20U, tal y como se simuló en el desfilo aéreo.
En las naciones de Asía y Oceanía han tomado buena nota
La Armada de China hizo gala de su vector nuclear Julang-3 ‒en español significa “Ola Masiva” ‒, que en el desfile estaba rotulado JL-3. Según la DIA, estaría en proceso de ser instalado en las nuevas configuraciones de los submarinos lanza misiles balísticos Tipo 094, codificados por la OTAN como clase Jin. De propulsión nuclear, una eslora de 135 metros y un desplazamiento en inmersión del orden de las 11.000 toneladas, su base principal se encuentra en la isla de Hainan, en el Mar de China Meridional.
Los ICBM JL-3 tienen un alcance que los analistas de la DIA estiman que ronda los 10.000 kilómetros y su apariencia externa es similar a la del JL-2 exhibido en el desfile de 2019, hasta el extremo que no presenta modificaciones visibles. Los especialistas no descartan que sea una versión del JL-2 con electrónica, prestaciones, apuntamiento, seguimiento y control del vuelo mejorados.
La gran avenida Chang’an ‒en español, Avenida de la Paz Eterna‒ hasta llegar a la famosa plaza de Tiananmén ‒Plaza de la Puerta de la Paz Celestial‒ fue el lugar elegido para escenificar la magna representación teatral y coreográfica que ha sido el desfile militar más tecnológico y abrumador de los que se han paseado por la capital china. Según el portavoz del ministerio de defensa, participaron más de 10.000 militares, la mayor parte encuadrados en marciales formaciones de entidad Batallón, junto a vehículos de combate, misiles hipersónicos y tácticos de todo tipo, armas laser, drones, anti-drones, sistemas ciber y de guerra electrónica y hasta minúsculos submarinos no tripulados.
La enorme maquinaria de propaganda oficial del Partido Comunista de China había anticipado a los cuatro vientos el magno desfile desde cuatro meses antes de su celebración. La intención última era acaparar la atención mundial y, en especial, la de Estados Unidos, lo que sin duda han conseguido. La reacción inmediata del presidente Donald Trump, casualidad o no, ha sido cambiar la denominación oficial de su ministerio de Defensa que, de Department of Defense (DoD), ha mutado al de ministerio de Guerra: Department of War (DoW). A buen entendedor…
No obstante, para los analistas de inteligencia de Estados Unidos y la OTAN, la mayor parte de los sistemas balísticos nucleares chinos siguen la pauta de ser evolutivos, es decir, son mejoras de otros ya en servicio. En una primera impresión, lo visto el 3 de septiembre no altera el equilibrio geoestratégico y militar en Asía y Oceanía, aunque las autoridades políticas de Canberra, Manila, Nueva Delhi, Seúl, Singapur, Taipéi, Tokio, Washington y Yakarta han tomado buena nota de todo lo que, nuclear y convencional, se ha visto en Pekín.