La autonomía para el Sáhara Marroquí que Argelia aceptará
Sin triunfalismos, ello emana de la Resolución 2797(2025) del Consejo de Seguridad (CS) de la ONU, aprobada durante su 10030ª sesión, del 31.10.25. O sea, a partir de esta fecha, la autonomía (autogobierno administrativo), que en el 2007 fue propuesta por el rey de Marruecos, Mohamed VI, para “poner fin al callejón sin salida y progresar hacia una solución política”, como lo pidió el CS, se ha convertido, gracias a una abrumadora aprobación en su seno (11 votos a favor, 3 abstenciones, 0 en contra y Argelia no participó), en la base para dicha solución definitiva, es decir, la autonomía, ahora enmarcada dentro de la Res/2797 –ese es su atributo como hito histórico–, es la fórmula idónea para el arreglo político entre todas las partes, esto es, Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania (Neutral), concernidos en las consultas que ha venido haciendo el Enviado Personal para el Sáhara Occidental del S.G. de la ONU, Staffan de Mistura, tal como consta en la resolución, sin posibilidad alguna para que Argelia siguiera escabulléndose de ser parte del conflicto, algo que había dejado entrever su Representante Permanente en la ONU, Ammar Benjameh, durante su intervención, al final de la votación.
Más allá de que la resolución reitera “una solución para todas las partes”, y nunca dice “para las partes” que suelen ser dos, ni tampoco “para las dos partes”, Argelia está muy dentro del problema, hace más de 50 años, poniendo piedras en el camino a la soberanía de Marruecos sobre su Sáhara, conspirando contra la integridad territorial del Reino.
Una rumoreada visita argelina, y por separado de los involucrados, a Washington, y la confirmada del asesor de Trump, Massad Boulos, a Argel, despejaría cualquier duda sobre su aceptación sin escapatorias, en correlato a su gesto de enmienda por no votar en el CS, cuidando de no oponerse a la resolución y de no envalentonarse, refugiándose en un discreto “distanciamiento” como dijo Benjameh.
Así, no haber abandonado su asiento en la sesión, aceptándolo todo, desnudó sus complejas circunstancias externas, y hoy sentado a conversar, o lo más parecido a ello, con EE. UU., autor del proyecto de la Res/2797, su régimen debe estar calculando con poco margen, ya no a regañadientes, sino con enorme hermetismo, el futuro inmediato, mirando el espejo de Venezuela o el caso de Irán, y a una Argelia sin Rusia ni China, y con un Trump decidido en acabar conflictos en el planeta.
Argelia sabe que la autonomía no ha sido impuesta y ni decidida –el CS no es un tribunal, pero es la ONU con la fuerza de su ecumenismo, a pesar de sus falencias–, sino que ha sido aprobada como el mejor punto de partida para una inmediata negociación, y deberá aceptar la historia e incuestionable soberanía funcional de Marruecos sobre el Sáhara, que ha transformado con impresionantes inversiones en infraestructura para el desarrollo territorial -es su legitimación internacional reflejada con realismo en la Res/2797-, validando que la autodeterminación por la integración –los saharauis la quieren–, es absolutamente compatible con la autonomía.
Miguel Ángel Rodríguez Mackay Excanciller del Perú e Internacionalista
Artículo publicado en el Diario Expreso del Perú