Dos reinos por el Sáhara de la paz y la integración

Felipe VI y Mohamed VI
España y Marruecos han dado una lección de pura política de Estado

Así, a la luz de la reciente reunión en Madrid, entre el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el primer ministro de Marruecos, Aziz Akhannouch, en cuyo marco, celebraron una montaña de importantes acuerdos entre ambos países, el reino de España ha reiterado su respaldo total al plan de autonomía para el Sáhara Occidental, presentado por el rey de Marruecos, Mohamed VI, a la ONU en 2007. 

Esta vez, el espaldarazo español, que vuelve a llevar, como en 2022, el sello político del Palacio de la Moncloa, se ha centrado en la Resolución 2797(2025) del Consejo de Seguridad de la ONU, del 31 de octubre de 2025, que ha edificado el decurso de la autonomía -gobierno administrativo en manos de las poblaciones saharauis, bajo el manto de la soberanía del reino de Marruecos, al que yacen unidos por la fuerza de la historia, la razón del derecho internacional y la voluntad ciudadana de los propios saharauis-, para la solución definitiva del problema del Sáhara marroquí. 

Quisiera destacar el extraordinario mejor momento bilateral de Madrid y Rabat, que lleva ya un tiempo relevante, mostrándose como un claro ejemplo de enorme voluntad política al más alto nivel, al que han terminado rindiéndose hasta los incrédulos, si consideramos que España fue la última potencia ocupante del Sáhara, territorio del cual se desligó para siempre en 1975, para luego asirse, por la trascendental pacífica Marcha Verde de ese mismo año, a la integridad territorial del reino alauita. 

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior marroquí, Aziz Akhannouch, asisten a la firma de acuerdos con el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, y el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, en el Palacio de la Moncloa, en Madrid, España, el 4 de diciembre de 2025 - REUTERS/Violeta Santos

España actúa con realismo y responsabilidad mirando el curso de la historia, y Pedro Sánchez, se comporta como un hombre de Estado. Los cancilleres, José Manuel de Albares de España -tuvimos una reunión en Bogotá el 7 de agosto de 2022-, y Nasser Bourita de Marruecos -Hablamos telefónicamente el 18 de agosto de 2022, y nos vimos en Rabat el 21 de noviembre de 2024-, han tejido la excelente vinculación bilateral en base a las instrucciones de sus mayores arquitectos, el ya referido jefe del Gobierno de España, y el jefe de Estado del reino de Marruecos, Su Majestad, Mohamed VI. 

Todo lo bueno que está pasando bilateralmente a España y Marruecos -junto a Portugal, es el triunvirato que organizará el Mundial 2030-, confirma la voluntad de dos reinos para ir a fondo y sin detención ni distracción, en la solución definitiva del conflicto del Sáhara Occidental, problema que ha repercutido en la estabilidad de la región del Magreb (Norte de África) y desesperanzado a los países del difícil Sahel, que anduvieron mirando al Atlántico como una utopía.

Hoy, todo cambia, y se abren enormes posibilidades que todos los concernidos en el problema deben aprovechar, sobre todo Argelia, que, dominado por su reticencia conspirativa, y a estas alturas del partido, cada vez más solo por andar peleándose con todo el mundo, debería mirarse al espejo para no seguir echando en saco roto con su títere, el Polisario, y sentarse, asintiendo la firme voluntad de los dos reinos, España y Marruecos, por la paz y la integración totales.

Miguel Ángel Rodríguez Mackay.  Excanciller del Perú e Internacionalista

Artículo publicado en el Diario Expreso del Perú