El poder que todos quieren en el mundo

Al cierre del 2025, dominado por las tensiones y los conflictos en diversas partes del mundo, quisiera referirme al poder en el planeta, por el que van en su búsqueda las mayores potencias del globo, y muchas veces no se entiende acerca de su naturaleza y bondades

El poder, sea político, económico, militar, etc., es la capacidad de dominio con autoridad para decidir hacer o no hacer. Todos los Estados lo quieren, pero no todos pueden tenerlo. No debe ser difícil comprender que el poder en manos de muchos -en la ONU son 193 Estados-, ya no es poder, volviéndose relativo e insignificante, por eso la carrera por el poder no debería sorprendernos. 

En el mundo no es fácil tener el monopolio del poder dada la naturaleza horizontal del derecho internacional, pues no existe una autoridad central, mostrando al propio derecho internacional en su excelsa naturaleza anárquica, es decir, ningún Estado es jurídicamente más importante que otro. 

La tendencia contemporánea en el globo es que el poder no sea absoluto, y por eso se tiende al mundo multipolar, aunque debemos reconocer que, a lo largo de la historia, el mundo ha estado definido por el mundo unipolar y solo en dos ocasiones, por el mundo bipolar -España y Portugal durante la segunda mitad del siglo XV y EE.UU. y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. 

El Consejo de Seguridad de la ONU donde se encuentran los 5 Estados más poderosos del orbe (Miembros permanentes: China, EE.UU., Francia, Reino Unido y Rusia), el poder se vuelve más distributivo porque todos lo tienen, pero no quieren que se produzcan desequilibrios por el que uno pueda tener más poder que los demás. 

Los Estados quieren conservar el poder que cuentan porque su esencia es saberlo retener y no uso una categoría jurídica sino política y eso, a veces, tampoco se entiende. Por esta razón, mientras en algunos Estados se valen de estrategias y métodos para mantenerlo a cualquier precio -es el caso de Maduro en Venezuela-, otros se valen de estrategias para arrancarlo, y aquí es irrelevante si sus causas son lícitas o ilícitas, pues desde el poder eso no importa, aunque sí, desde derecho internacional. 

No es que el poder mundial se ejerza en medio de la jungla planetaria, pero será útil no perder de vista que la moral no existe o por lo menos es irrelevante cuando se trata de objetivos del poder político mundial en el que no importa ni se valora lo bueno de lo malo sino el resultado de lo que es justo, que también es distinto. 

No es que el poder sea inmoral o que termina confabulando en una cesta de antivalores. Nada de eso. Sencillamente, el poder es amoral pues la moral le es ajena y es relevante sólo por sus resultados.

Como todos los Estados compiten por el poder, las pugnas no deberían sorprender, por eso aquellos países que viven en medio del poder deben tener solvencia para asimilarlas y, temperamento para tolerarlas. Finalmente, el poder no es perpetuo porque es cíclico y eso deben tenerlo presente todos los Estados.

Miguel Ángel Rodríguez Mackay .Excanciller del Perú e Internacionalista

Artículo publicado en el diario Expreso del Perú