El trumpismo domina en la política internacional
En un mundo lleno de tensiones, Donald Trump retoma el protagonismo global intentando consolidar el liderazgo de Estados Unidos ante desafíos en Medio Oriente, Europa del Este y su gran rival, China
La foto que dejó la firma de la declaración de paz en Egipto -siguió a la suscripción, poquísimos días anteriores, del acuerdo del alto el fuego entre Israel y Hamás-, en la que sobresale por el ángulo que se lo mire, Donald Trump, 45° y 47° presidente de los Estados Unidos de América, ha confirmado su liderazgo mundial.
El impacto del contexto de esperanza generado por el resultado de las intensas y estresantes negociaciones por el conflicto de Gaza, que dejó muertos israelíes y gazatíes, ha llevado al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, a invocar casi a tono de ruego, que también espera la magia del mandatario neoyorquino para que se pueda concretar la paz para la guerra que aún persiste entre su país y Rusia.
Trump, más allá de ser un presidente tildado de irreverente, impertinente o hasta indiferente, sobre todo cuando se lo valora en su política migratoria, está realizando su objetivo expuesto al asumir su segundo mandato, el 20 de enero de este año, es decir, que Estados Unidos recupere el liderazgo planetario que alcanzó durante gran parte del siglo XX, fundado en la doctrina del Destino Manifiesto que sustenta la tesis de la denominada “gran nación americana” con la que, los estadounidenses, construyeron su futuro hasta convertirse en la hegemonía mundial, luego de la era Victoriana que dominó durante gran parte del siglo XIX.
Pero el liderazgo de Trump recién comienza a afirmarse, que es lo mismo que decir, que aún no está consolidado. Lo requiere tan pronto como le sea posible para afrontar las ligas mayores de la política internacional donde China también aparece por donde se la mire.
En ese apuro, tocará a Trump lograr la paz en Europa del Este y ese es otro lote de negociaciones, es verdad que tan esforzado como el conseguido en Medio Oriente, pero lleno de complejidades dado que, el tamaño de una de las partes, que es Rusia, es el de un actor central y relevante de las relaciones internacionales, con mucho más poder que cualquiera de los importantes Estados del referido Oriente Medio.
Y, en adición, porque no es un secreto, la existencia de alianzas estratégicas que mantienen en la actualidad, China y Rusia, potencias del continente asiático.
Pero Trump ha demostrado que es un presidente que le saca el jugo al estatus histórico de su país en el sistema internacional, y ello explica por qué ha sido capaz de imponer aranceles a China, quizás el país más rico del mundo, y sancionar económicamente a Rusia, una incuestionable potencia regional con capacidad nuclear mundial.
Creo que Trump sabrá aprovechar su condición de país poderoso, una categoría superior a la de país rico -es el referido caso del gigante asiático-, e irá ganando cada vez más espacios que le permitan llevar, otra vez a Estados Unidos, a la condición de superpotencia, con dominio unipolar en un mundo únicamente unipolar. Veremos las movidas siguientes que permitan consolidar al trumpismo en la política internacional.
Miguel Ángel Rodríguez Mackay, excanciller de Perú e Internacionalista