¡Jamás lograrán sus fines! 1/2

PHOTO/FILE - El rey Mohamed VI con los integrantes de la selección de fútbol de Marruecos y sus madres
A través de la fórmula «Jamás alcanzarán sus fines!», portada por el comunicado del Gabinete Real, se perfila una estrategia de comunicación de crisis de fuerte alcance simbólico. En un contexto post-CAN marcado por tensiones deportivas, mediáticas y geopolíticas, esta palabra soberana sirvió, de palanca retórica para restaurar la confianza colectiva, neutralizar narrativas hostiles y reposicionar a Marruecos como actor panafricano estable y federador. Movilizando una combinación magistral de autoridad institucional, emoción colectiva y razonamiento estratégico, la Respuesta Real transformó una crisis informativa en momento de consolidación nacional y continental
  1. Comunicación de crisis tranquilizadora
  2.  Retórica aristotélica de Soft power
  3. Estrategia retórica magistral

Durante la batalla de Verdún en 1916, en la Primera Guerra Mundial, el general francés Robert Nivelle y otros utilizaban el lema «No pasarán!» para galvanizar a las tropas frente a los asaltos. Este mismo lema de resistencia defensiva fue inmortalizado durante la Guerra Civil Española (1936-1939) por Dolores Ibárruri, conocida como La Pasionaria, líder del Partido Comunista. En un famoso discurso radiofónico el 19 de julio de 1936, gritó «No pasarán!» para defender Madrid contra las tropas franquistas. El lema popularizado se convirtió en el grito de resistencia de todos los antifascistas del mundo entero.

En el mismo espíritu que el célebre grito de combate antifascista «No pasarán!», que expresa una feroz resistencia frente a la agresión militar de las fuerzas franquistas, y en un contexto muy diferente marcado por las guerras de desinformación y manipulación, la palabra Real, portada por el comunicado del Gabinete Real del 22 de enero de 2026, afirma una convicción igualmente firme y serena: «jamás lograrán sus fines!», levantando así una barrera retórica contra los designios hostiles dirigidos contra Marruecos. A través del majestuoso “jamás lograrán sus fines!!”, esta réplica performativa contra la discordia orquestada galvaniza la resistencia marroquí, trasciende la crisis post-CAN e ilustra una estrategia discursiva real altamente perfeccionada.

Comunicación de crisis tranquilizadora

En situaciones de urgencia o alta sensibilidad (catástrofes, escándalos, tensiones), la comunicación de crisis constituye para todo dirigente político una palanca decisiva de poder simbólico. Más allá de las medidas operativas destinadas a minimizar los daños, este tipo de comunicación determina la capacidad de retomar el control narrativo frente a las pasiones brutas y los relatos concurrentes, de recuadrar las emociones colectivas (ira, miedo, decepción) hacia afectos constructivos, así como de preservar la legitimidad transformando la amenaza percibida en demostración de autoridad visionaria. La apuesta es mayor: quien da sentido a la crisis gobierna, quien la sufre se desvanece.

En Marruecos, la gestión real de las situaciones de crisis privilegia tradicionalmente las instrucciones directas a las autoridades competentes, así como las sesiones de trabajo urgentes dedicadas al examen de la situación y la adopción de las medidas pertinentes, reservando la comunicación discursiva pública a los retos estratégicos mayores. 

Así, frente a situaciones críticas como el retraso en la ejecución del programa de desarrollo regional «Al Hoceima Manarat Al Mutawasit» en octubre de 2017, la inacción durante más de cinco meses ligada al fracaso de las consultas de Abdalilah Benkirane para formar gobierno en marzo de 2017, los efectos del seísmo de Al Haouz en septiembre de 2023, o las manifestaciones del movimiento GenZ212 en octubre de 2025, el Soberano, en virtud de sus prerrogativas constitucionales, gestiona la situación mediante decisiones o Altas Instrucciones a las instituciones concernidas, sin recurrir necesariamente a una comunicación directa. 

El Rey actúa y reacciona así ante situaciones sensibles mediante decisiones concretas e instrucciones precisas, sin exposición mediática excesiva ni comunicación discursiva pública, dejando al Gabinete Real el cuidado de emitir comunicados informativos puntuales. Esta gestión discreta privilegia la eficacia operativa sobre el efecto mediático, reservando la palabra pública directa a los retos simbólicos y estratégicos mayores.

Dos momentos emblemáticos ilustran esta modalidad excepcional: el discurso del 9 de marzo de 2011 sobre la revisión constitucional, que en el contexto explosivo de las revueltas árabes constituyó una intervención retórica iluminada y decisiva, transformando una crisis potencialmente desestabilizadora en una nueva perspectiva de reforma. El comunicado del Gabinete Real post-CAN 2025, publicado en un contexto altamente sensible y marcado por complejos retos híbridos deportivos, mediáticos y geopolíticos, se inscribe también en esta misma lógica de excepción: aquí el reto trasciende el marco operativo para alcanzar la unidad nacional y la identidad africana, por lo que el Rey, a través de su Gabinete, habla a la Nación y al Continente.

Cuatro días después de la final tumultuosa de la 35ª CAN, el comunicado del Gabinete Real se impone como una respuesta magistral a una crisis informacional mayor. Por su reactividad ejemplar, su protección estratégica de la reputación nacional y su dominio de los retos simbólicos, encarna plenamente los cánones de una perfecta comunicación de crisis.

Al celebrar primero el «éxito histórico» y rendir homenaje a todos los contribuyentes, Su Majestad el Rey establece el escenario de un éxito colectivo. Luego, con un gesto retórico preciso, nombra sin complacencia los lamentables incidentes y los muy deplorables comportamientos que empañaron la gran fiesta futbolística africana. Esta doble postura – celebración proactiva y deploración medida – señala el camino de una gestión de crisis Real: denunciar sin dramatizar, desapasionar sin minimizar, al mismo tiempo que ilustra una comunicación de crisis "híbrida": deportiva en la superficie, diplomática en profundidad.

El comunicado del Gabinete Real, publicado tras la 35ª CAN organizada por Marruecos, ofrece pues un encuadre narrativo protector y proyecta una salida de crisis positiva. Por esta vía, ilustra un dominio retórico excepcional en la gestión de una crisis deportiva híbrida. A pesar de la derrota en la final ante Senegal y los incidentes que la marcaron, este texto transforma el evento en un triunfo nacional y panafricano, mediante un equilibrio aristotélico entre ethos soberano, pathos colectivo y logos estratégico.

 Retórica aristotélica de Soft power

El comunicado del Gabinete Real utiliza magistralmente el arsenal retórico de Aristóteles combinando el ethos (credibilidad), el pathos (emociones) y el logos (lógica) para apaciguar las emociones colectivas, defender la imagen del Reino y reafirmar su liderazgo panafricano, canalizando así una decepción deportiva hacia un orgullo nacional compartido.

- Ethos y Autoridad Real:

El comunicado construye una imagen de sí persuasiva al basar el ethos en tres pilares fundamentales:

1. El Rey visionario: fórmulas como «Conforme a la Visión esclarecida del Soberano» anclan el mensaje en una legitimidad institucional irrefutable, reforzando la confianza en una fuente infalible. Los verbos atribuidos al Rey – «quisiera expresar», «dirige Sus felicitaciones», «permanece persuadido» – proyectan una soberanía trascendente que nombra la crisis sin regodearse en ella. Esta verticalidad institucional, reforzada por las fórmulas protocolarias, posiciona a Su Majestad como árbitro supremo por encima de las pasiones futbolísticas.

2. El "modelo marroquí" fiable: el texto acredita al Reino mediante logros colectivos concretos – clasificación «8ª mejor selección mundial» del equipo nacional, fruto de una «política deportiva e infraestructural voluntarista» – transformando los rendimientos en prueba tangible de gobernanza ejemplar.

3. El compromiso panafricano: Marruecos se posiciona como «un gran país africano, fiel al espíritu de fraternidad», desplegando asociaciones «ambiciosas» que contrarrestan las críticas mediante una postura de líder altruista y continental.

El comunicado del Gabinete Real, al referirse a la palabra del Soberano, protege la imagen de Marruecos como anfitrión ejemplar, enfocándose en este «éxito histórico» que es también africano.

Pathos y movilización colectiva

El pathos, destinado igualmente a producir persuasión, apunta a los afectos nacionales – orgullo, gratitud, unidad – para suscitar una adhesión emocional. Los agradecimientos de SM el Rey a todas las componentes de la nación, sus felicitaciones a millones de marroquíes, la exaltación del éxito histórico y del ranking mundial de los Leones del Atlas, trascienden el sentimiento de frustración post-final hacia un logro nacional y un orgullo panafricano. Expresiones como «admirablemente», «con fervor», «un mes de alegría popular y emoción deportiva» evocan un impulso colectivo vibrante que transmuta la CAN en fiesta nacional, reapropiándose los avances (infraestructuras, 8º puesto mundial) como fruto de un esfuerzo nacional fusionado.

El pathos, además de promover el orgullo, desactiva la decepción: los «lamentables incidentes» de la final se minimizan y percibidos como pasajeros frente al éxito colectivo: «una vez pasada la pasión, la fraternidad interafricana retomará naturalmente la primacía». 

En el mismo contexto, el comunicado del Gabinete Real opone “el rencor y la discordia” a la «cercanía cultivada a lo largo de los siglos», apaciguando así las tensiones para recentrarse en el «éxito africano», el «resplandor de África y su fútbol». Este pathos suscita un sentimiento de pertenencia continental que refuerza la identidad marroquí como vector de emociones positivas, creando así una catarsis emocional en torno a un relato victorioso pese a la derrota deportiva.

Logos y contención diplomática:

El logos en la retórica de este comunicado estructura una causalidad persuasiva que vincula el éxito deportivo a una buena gobernanza, y las controversias a "designios hostiles" vanos. En el marco de este razonamiento, “los excelentes resultados" se atribuyen lógicamente a una "visión de largo plazo" y un "modelo marroquí singular y eficaz que sitúa al ciudadano en el centro", con pruebas como las infraestructuras y la "elección patriótica" de los jóvenes marroquíes binacionales. 

Establece también una distinción entre incidente y éxito global: pese a los "lamentables actuaciones", el texto argumenta que "este éxito marroquí es también un éxito africano", priorizando el balance positivo (organización, proyección) sobre un episodio aislado. En la continuidad de este razonamiento lógico, el Rey está convencido de que las campañas de descrédito y los designios hostiles resultarán vanos, gracias a la lucidez del pueblo que “sabe discernir y que no se dejará llevar por el rencor ni la discordia”. Este logos Real despliega así un hilo argumentativo coherente que anticipa y desarma las objeciones. Pese a la firmeza mostrada hacia los deplorables comportamientos, la sobriedad léxica neutraliza rencores y designios hostiles, preservando el soft power continental mientras contrarresta los relatos rivales.

El comunicado emanado del Gabinete Real destaca por su equilibrio retórico: el ethos encuadra el mensaje, el pathos moviliza los corazones, y el logos lo hace irrefutable. En el corazón de las tensiones post-CAN – incidentes en la final, campañas de desinformación –, el comunicado Real neutraliza los relatos adversos mientras despliega una estrategia magistral de soft power marroquí.

Estrategia retórica magistral

El lenguaje no es un simple vector de información, sino el instrumento primordial de toda estrategia retórica: construye el ethos mediante un léxico valorizante, suscita el pathos a través de adjetivos emocionales y estructura el logos con verbos performativos. Qué uso del lenguaje hace el comunicado del Gabinete Real para articular ethospathos y logos en su estrategia retórica de gestión de crisis post-CAN? Destaquemos particularmente el empleo de verbos y adjetivos, reveladores de su dominio discursivo.

En el texto del comunicado (442 palabras) se pueden distinguir una veintena de verbos principales que aportan la información esencial sobre el tema. Estos verbos predicativos plenos, teniendo como sujetos gramaticales al Rey, el Reino, los marroquíes, la CAN2025, la fraternidad africana y los designios hostiles, forman el núcleo semántico y narrativo del comunicado y portan el sentido estructurante del mensaje transmitido. Sin extendernos en el análisis exhaustivo de todos estos verbos, nos focalizaremos particularmente en aquellos cuyo sujeto gramatical es el Soberano, pues revelan con una intensidad particular la articulación entre ethos real y estrategia de gestión de crisis.

- Los verbos estructurantes del mensaje

El comunicado atribuye tres verbos de acción y autoridad al Rey Mohammed VI, articulando sutilmente su ethos soberano por encima de la crisis mientras la domina. Se distinguen dos categorías: por un lado, los verbos direccionales de comunicación descendente: quisiera expresar Su agradecimiento /Quisiera felicitar particularmente / transmite Sus felicitaciones: estos verbos performativos posicionan al Rey como iniciador benévolo que ofrece reconocimiento y gratitud de arriba hacia abajo. Recuerdan la verticalidad del poder (ethos), institucionalizan el orgullo nacional y transforman un agradecimiento real en validación colectiva.

Por otra parte, aparece el verbo asertivo de autoridad cognitiva (sigue siendo convencido) que proyecta una convicción inquebrantable frente a la reacción del pueblo marroquí ante los "designios hostiles". El comunicado del Gabinete Real podría haber adoptado una formulación más prescriptiva, como «Su Majestad el Rey, que Dios le asista, espera del pueblo marroquí que sepa discernir y no se deje arrastrar por el rencor y la discordia»; esta hipótesis habría colocado al Soberano en una postura legítima de prescriptor que fija la norma y formula una exigencia. Tal retórica paternalista de advertencia, clásica en ciertos dirigentes políticos que se presentan como guías correctores, contrasta con el enfoque Real.

A título de comparación, el presidente Emmanuel Macron había recurrido a esta estrategia en un discurso donde advirtió: «Entonces amigos míos, no se equivoquen: hacer todo esto, construir una Francia independiente en una Europa potente no tiene nada de evidente». 

El Jefe de Estado se posiciona, así como quien ve claro y alerta, quien se empeña en corregir la percepción «no se equivoquen» para evitar la mala elección, mientras que la presuposición performativa del comunicado del Gabinete Real se distingue por transformar una consigna directiva en constatación axiomática confiada: el Soberano “sigue siendo convencido de que los designios hostiles nunca lograrán sus fines, que el pueblo marroquí sabe discernir y que no se dejará llevar por el rencor ni la discordia”. Así se expresa una fe absoluta en la madurez popular inquebrantable. Lejos de imponer una orden vertical bruta que coloca al pueblo como simple ejecutor, el mensaje real erige esta sabiduría como esencia constitutiva de la nación – un «yo sé que lo harán» sustituido al «háganlo».

Esta inversión magistral confiere al discurso una doble confianza performativa y epistémica: performativa, anticipa la acción virtuosa (saber discernir) como ya realizada por un pueblo maduro; epistémica, enlaza en una cadena de valores cognitivos la sabiduría soberana (el Rey sigue siendo convencido) con la madurez popular (el pueblo sabe discernir).

La afirmación sofisticada «El pueblo marroquí no se dejará arrastrar» opera así una presuposición virtuosa: postula la madurez intrínseca del destinatario como evidencia. Esta retórica elegante forja una complicidad cognitiva implícita, haciendo estructuralmente inimaginable la mala elección, pues incompatible con la identidad sublimada. 

Desde entonces se expresa una estrategia discursiva magistral, donde el Rey no se contenta con reaccionar a la crisis, sino que la trasciende mediante un tríptico elocuente: nombrar, valorar, tranquilizar.