La Moncloa y el Sáhara marroquí: una estrategia diplomática del silencio (1)
- La Carta de Sánchez y los ajustes necesarios
- Gobierno plural y coherencia diplomática
- La voz disonante en el Gobierno de Sánchez
- Del “Manual de resistencia” a la estrategia del silencio
El cambio, aparentemente técnico, redefine la forma en que España contabiliza la presencia de su lengua en las provincias del sur del Reino de Marruecos.
Antes de su edición 2025, el Instituto Cervantes presentaba la población del Sáhara Occidental de forma separada de Marruecos en sus informes sobre el español en el mundo. La nueva metodología, al integrar la información estadística del Sáhara Occidental en el conjunto total correspondiente a Marruecos, representa no solo un ajuste técnico lógico, sino también un gesto político y simbólico de normalización administrativa de este territorio dentro de las referencias culturales oficiales españolas, lo que implica a nivel diplomático dos consecuencias principales:
- Reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, en el sentido de que el hecho de incluir en un documento oficial de una institución estatal, a los hablantes de español del Sáhara Occidental en las cifras correspondientes a Marruecos se podría interpretar como un reconocimiento tácito de la soberanía de Marruecos sobre estas provincias.
- Impacto en la percepción internacional, en la medida en que este cambio en la metodología que consiste en incluir a esta región dentro de las cifras de Marruecos, y considerando el alcance mundial de este informé publicado por el prestigioso Instituto Cervantes, puede tener un impacto en la percepción internacional sobre el Sáhara marroquí e influir en las posturas políticas de diferentes actores internacionales.
El cambio emprendido por el Instituto Cervantes que depende del Ministerio de Asuntos Exteriores Unión Europea y Cooperación MAEUEC, es otro paso adelante considerable, tres años después de la inclusión del Colegio español “La Paz” de El Aaiún en la lista de centros docentes gestionados por la Consejería de Educación de la Embajada de España en Rabat. Durante décadas, el centro - heredero de la antigua Misión Cultural Española, establecida tras la retirada de España en 1975 - no figuraba en el mapa de los centros de enseñanza española en Marruecos. En la web actual de la Consejería, dicho colegio aparece como parte del sistema educativo español en Marruecos, con dirección, teléfono y contacto institucional, de mismo modo que los centros docentes de Casablanca, Rabat, Tánger, Tetuán, Larache, Alhucemas y Nador. Se trata por tanto de una actualización de alto valor simbólico que consolida la integración administrativa de la capital del Sáhara marroquí dentro de la red educativa española en Marruecos, algo que España había evitado durante casi cinco décadas, además de representar una coherencia práctica con la nueva posición política de España tras 2022.
La Carta de Sánchez y los ajustes necesarios
El avance coincide con el cambio de postura del Gobierno español tras la carta enviada por el presidente Pedro Sánchez al rey Mohamed VI en marzo de 2022, en la que calificó la propuesta marroquí de autonomía como “la base más seria, creíble y realista” para resolver el conflicto. Esta nueva etapa de confianza mutua comienza a reflejarse en ámbitos concretos como la educación y la cultura y algunas actividades económicas donde los ajustes necesarios sugieren una reconfiguración silenciosa del marco administrativo, que durante medio siglo había dejado al Sáhara marroquí en un limbo institucional.
Otro gesto relevante en este mismo contexto, el portal digital del MAEUEC pone a disposición de los profesionales de los medios de comunicación y del público en general fichas de países con datos básicos, situación política y relaciones bilaterales con España. En el caso de Marruecos, se presentan las doce regiones del país, incluyendo las dos regiones del Sáhara marroquí: El Aaiún-Seguía El Hamra y Dakhla-Oued Ed Dahab. Esta inclusión es fundamental para comprender cómo España a través de la Oficina de Información Diplomática (MAEUEC) informe a la comunidad internacional sobre la geografía y la unidad territorial de Marruecos, exponiendo el Sáhara Occidental no como una zona separada, sino como provincias integradas al Estado marroquí.
Del mismo modo que los hablantes de español del territorio saharaui cuentan ahora en el censo global de Marruecos, y de que el Colegio de El Aaiún aparece ya en el mapa de centros docentes españoles sobre el territorio marroquí, las dos regiones saharianas aparecen perfectamente incluidos en el mapa regional del Reino de Marruecos. Así, la lengua, la educación y la geografía se convierten en vectores discretos de diplomacia, permitiendo avanzar en la concreción de los acuerdos políticos.
Tratar a los hablantes del español en el Sáhara como parte integrante del conjunto de los marroquíes en el informe del Instituto Cervantes, integrar el Colegio “La Paz” en el mapa de centros escolares españoles en Marruecos, además de presentar las regiones del Sáhara como integradas plenamente en el territorio nacional marroquí, son gestos significativos que reflejan una política de adaptación gradual y discreta por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. Sin embargo, surge la pregunta: ¿continuará España ejerciendo esta estrategia de ajustes a goteo, avanzando paso a paso en la normalización administrativa, o encontrará en la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU un motivo suficiente para acelerar el proceso de adecuación institucional de su postura diplomática? ¿Los próximos gestos del Gobierno español serán meramente simbólicos y administrativos, o podrán marcar un cambio decisivo en el escenario diplomático?
Gobierno plural y coherencia diplomática
La respuesta a esta interrogante implica recordar ante todo la naturaleza plural de la coalición gubernamental dirigida por el líder socialista Pedro Sánchez. La existencia de esta pluralidad constituye en efecto un fiel reflejo de la diversidad que caracteriza a la sociedad española, pero también plantea en términos de gobernanza interrogantes legítimas sobre la coherencia de la política exterior española hacia la integridad territorial de Marruecos, en particular cuando se confrontan las posturas adoptadas por los ministerios dirigidos por el PSOE con aquellas asumidas por los ministerios a cargo de Sumar, ambos comprometidos por un acuerdo programático que no fija ninguna disposición respecto a la cuestión del Sáhara marroquí.
Conviene recordar en este contexto, que el acuerdo programático entre PSOE y Sumar para formar un Gobierno de coalición progresista, aborda principalmente temas sociales y laborales, pero también incluye aspectos relevantes de política exterior. En su eje titulado “Una España abierta al mundo y con voz propia en el escenario internacional” el acuerdo estructura las grandes orientaciones de la política exterior del Gobierno. En este marco conjunto, se fijan compromisos que ambos partidos deben respetar, centrando su atención en temas clave como la Unión Europea, el conflicto en Ucrania, la situación en Oriente Medio y Palestina, la gestión de la migración, y la cooperación internacional. Sin embargo, es notable la ausencia total de cualquier referencia a Marruecos, al Magreb o al conflicto del Sáhara, lo que pone de manifiesto una omisión deliberada de un ámbito geopolítico fundamental para España, pero también para la estabilidad regional.
¿Cómo explicar que el acuerdo entre PSOE y Sumar, que facilitó la investidura de Pedro Sánchez para un tercer mandato 2023-2027, silencie una cuestión tan relevante como el conflicto del Sáhara? No cabe duda de que esta omisión refleja una diferencia profunda entre ambos partidos que no han logrado entenderse sobre un modo de conducta gubernamental coherente respecto a esta cuestión sensible. Mientras que el PSOE, fiel al giro diplomático de su líder presidente del Gobierno Pedro Sánchez en 2022, respalda la vía marroquí y prioriza mantener la estabilidad y la promoción de la relación de España con Marruecos, Sumar insiste en seguir apoyando la agenda separatista de Argelia, como se evidencia en sus iniciativas tanto parlamentarias como ministeriales.
La voz disonante en el Gobierno de Sánchez
Los ministros socialistas en sus respectivos departamentos parecen asumir plenamente su responsabilidad política en tratar al Sáhara como parte integrante de Marruecos. Sin embargo, esta postura choca frontalmente con el enfoque adoptado por los ministros de Sumar, cuyas posturas resultan, por tanto, marcadamente divergentes. Esta discrepancia no se puede entender sin tener en cuenta la ausencia en el acuerdo de coalición entre el PSOE y Sumar de cualquier compromiso o regla de comportamiento común sobre la cuestión del Sáhara. Al no fijar un mínimo de acuerdo sobre este asunto clave, se abre la puerta a que cada parte actúe a su antojo, lo cual puede traducirse en una política exterior fragmentada y una falta de unidad en un tema de tanta relevancia geopolítica para España, Marruecos y el conjunto de la región.
Los ministros pertenecientes al movimiento izquierdista Sumar aliado al PSOE de Pedro Sánchez, como Ernest Urtasun (Cultura), Sira Rego (Juventud e Infancia) y Yolanda Díaz (Trabajo y Economía Social), han adoptado efectivamente posiciones o apoyado iniciativas pro-Polisario, involucrando a sus departamentos ministeriales en una dinámica de tensión que pone en cuestión la coherencia y unidad de la política exterior llevada a cabo por el Gobierno. La información disponible hasta el día de hoy no muestra ningún esfuerzo público visible desplegado para “llamarlos al orden” o exhortarlos a preservar la cohesión de la coalición gubernamental en cuanto al asunto del Sáhara, lo que supone la existencia de tensiones internas silenciosas que persisten al respecto, pero sin llegar a una escalada mayor.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, no se limita a garantizar el apoyo de su departamento a los eventos “culturales” organizados por el Frente Polisario, tales como festivales o exposiciones que el grupo separatista utiliza frecuentemente en los campamentos de Tinduf o en territorio español para promover su propaganda sobre la identidad del “pueblo saharaui”. En abril de 2024, se disculpó claramente ante el representante del frente separatista en España, afirmando que el Ministerio de Cultura, considerando el Sáhara Occidental como un territorio separado y distinto de Marruecos, deseaba corregir un “error” en un documento oficial del Ministerio que indicaba El Aaiún como ciudad marroquí; se trataba, señaló, de un desafortunado error ocurrido meses antes de su llegada al departamento de Cultura. En una carta dirigida a una senadora del Bloque Nacionalista Gallego (BNG), el ministro se compromete a no repetir “el error” de considerar marroquí la capital del Sáhara: “Informo a su Excelencia que existe un firme compromiso para que esta situación no se repita, tal como fue declarado expresamente al representante del Frente Polisario”. Esta disculpa representa, además de una vergonzosa sumisión al chantaje del Polisario, un alineamiento institucional grosero con la propaganda separatista hostil a la integridad territorial de Marruecos.
En julio de 2024, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, tampoco se conformó con recibir en la sede de su Ministerio a una delegación de niños saharauis que participan en el programa “Vacaciones en Paz”, un dispositivo propagandístico del Polisario, presentado como una acción humanitaria que permite a los niños de los campamentos de Tinduf pasar el verano en España. Durante esta recepción, que se suponía una mera formalidad de cortesía, la ministra mantuvo una sesión oficial con discursos políticos, en presencia de líderes separatistas y miembros de la Coordinación Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS), que aboga por “la autodeterminación e independencia del pueblo saharaui”. La presencia de menores en este encuentro plantea serias cuestiones éticas sobre el uso político de los niños, como siempre lo ha planteado el programa “Vacaciones en Paz”, acusado de politizar a los niños saharauis exponiéndolos a la ideología separatista. El gesto de la ministra, al recibir por primera vez en el ministerio a la CEAS y al Polisario, suscita por tanto importantes interrogantes sobre la coherencia y unidad de la política española respecto a la cuestión del Sahara marroquí. Mientras el Gobierno español manifiesta oficialmente su apoyo a la autonomía bajo soberanía marroquí, esta iniciativa genera disensos dentro del ejecutivo y representa un acto de provocación contra la amistad hispano-marroquí.
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, que no cesa de lanzar insultos virulentos contra Marruecos mientras proclama a los cuatro vientos su apoyo a la lucha del pueblo saharaui por la independencia, ilustra a la perfección la comedia de estas voces discordantes en el ejecutivo español. Retengamos un solo ejemplo que concierne al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), un organismo autónomo adscrito al Ministerio de esta dirigente izquierdista, que pone a disposición en su sitio web una aplicación dedicada a la comunicación en línea de los contratos de trabajo. Esta plataforma permite a empleadores y profesionales inscritos, declarar los contratos mediante un sistema de código por país, que van desde Afganistán hasta Zimbabue, asignando a cada nación un código específico. ¿Si Marruecos dispone de su propio código (504) en esta aplicación, nadie sabe para qué demonios podría servir el código 732 atribuido en dicha aplicación a un “otro” país denominado Sáhara Occidental? ¿Qué empleadores estarían llamados a comunicar contratos mediante este misterioso código saharaui?
Del “Manual de resistencia” a la estrategia del silencio
Con otros ejemplos similares que podrían citarse, queda claro que los ministros de la extrema izquierda no parecen dispuestos, hasta el final del mandato gubernamental, a renunciar a su obstinación por navegar contra corriente promoviendo institucionalmente la tesis separatista, en menoscabo de la integridad territorial de Marruecos y en total contradicción con la línea oficial del Gobierno, que apoya el estatus de autonomía bajo soberanía marroquí. Aunque los ministros de Sumar no disponen de competencias en política exterior, sus carteras transversales tienen una dimensión internacional, que no deja de revelar una preocupante incoherencia en la efectividad de la política exterior del gobierno español, especialmente en un tema tan sensible como la integridad territorial de Marruecos.
En lo que queda de la actual legislatura, ¿acudirá Pedro Sánchez, ante las persistentes disonancias con Sumar, a alguna de las técnicas de resiliencia y perseverancia expuestas en su libro “Manual de resistencia” donde muestra cómo ganar primarias contra el aparato del partido, como triunfar en una moción de censura, poder superar adversidades internas y externas, saber resistir presiones mediáticas y económicas, o más bien cómo gestionar alianzas y coaliciones? Lo más probable es que La Moncloa, para resistir a los chantajes de Sumar, parece estar experimentando técnicas mucho más sofisticadas que aquellas desarrolladas en el “Manual de resistencia”, quizás para esta tercera legislatura un nuevo manual se está escribiendo, el de la “Estrategia del silencio”.