Convirtiendo los retos en oportunidades, Marruecos termina 2025 con una sólida base estratégica

Una visión sólida
La visión del rey combina el realismo político con la responsabilidad social, construyendo el presente y anticipando el futuro
  1. Avances diplomáticos e influencia regional
  2. Desarrollo económico y social

A medida que 2025 llega a su fin, Marruecos reflexiona sobre un año marcado por profundas transformaciones en los ámbitos político, diplomático, económico, de seguridad y social. Estos acontecimientos ponen de relieve la claridad y la visión de futuro de la estrategia del reino, demostrando su capacidad para convertir los retos en oportunidades y sentar las bases para un progreso sostenido.

El año ha reforzado la posición de Marruecos como pilar de estabilidad en la región, socio internacional de confianza y modelo de reforma gradual liderada por el rey Mohamed VI. La visión del monarca combina el realismo político con la responsabilidad social, construyendo el presente mientras se anticipa el futuro y se garantiza que las decisiones políticas se guíen por una perspectiva estratégica a largo plazo en lugar de soluciones a corto plazo.

En los últimos años, la trayectoria política y de desarrollo de Marruecos ha estado marcada por esta clara visión real, que orienta las reformas en materia de gobernanza, diplomacia, economía y desarrollo social. Al dar prioridad a la planificación a largo plazo y a las políticas centradas en los ciudadanos, Marruecos ha logrado equilibrar la estabilidad interna con el compromiso exterior, posicionando a su población como objetivo e instrumento del desarrollo público.

Esta continuidad estratégica ha fomentado la resiliencia, lo que ha permitido a Marruecos navegar por un entorno regional turbulento con mínimas perturbaciones. El fortalecimiento de las instituciones constitucionales, la promoción de la buena gobernanza y el compromiso con una reforma gradual han permitido al país evitar grandes conmociones y mantener su capacidad de adaptación ante los cambios en la dinámica regional.

Avances diplomáticos e influencia regional

Marruecos ha logrado importantes hitos diplomáticos, en particular en lo que respecta a la cuestión del Sáhara Occidental. Su diplomacia ha ampliado el apoyo internacional a la iniciativa de autonomía, posicionándola como una solución creíble y realista a la prolongada disputa. El 31 de octubre de 2025 se produjo un avance importante, cuando el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reafirmó la iniciativa como marco exclusivo para las negociaciones, renovó el mandato de la MINURSO y señaló un cambio fundamental hacia una solución política sostenible.

El reconocimiento de la propuesta de Marruecos por parte de las principales potencias mundiales, junto con los Estados africanos, europeos y latinoamericanos, refleja el creciente consenso internacional de que los enfoques obsoletos de la disputa ya no son viables. El compromiso diplomático sostenido de Marruecos, basado en la legitimidad histórica y jurídica y en la estabilidad de sus regiones meridionales, ha sido fundamental para este impulso.

Más allá de la cuestión del Sáhara, Marruecos ha diversificado sus alianzas estratégicas, ha profundizado sus lazos con África, ha ampliado su presencia en las esferas árabe y mediterránea y ha forjado relaciones avanzadas con las principales potencias internacionales. El reino también ha consolidado su papel como fuerza estabilizadora en una región volátil, en particular en África y el Sahel, ofreciéndose como socio fiable en materia de seguridad, cooperación en materia de inteligencia e iniciativas de desarrollo económico que abordan las causas profundas de la inestabilidad.

A nivel internacional, Marruecos ha reforzado su reputación como actor fiable en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada, aprovechando la experiencia acumulada y una estrategia proactiva que vincula la seguridad, el desarrollo y la gobernanza con visión de futuro.

Desarrollo económico y social

A nivel nacional, la visión real de Marruecos se ha traducido en proyectos estructurados que están remodelando el panorama de desarrollo del país. Las inversiones en infraestructuras, la modernización de los puertos y las redes de transporte, las energías renovables y las industrias estratégicas han mejorado la competitividad, atraído inversiones y creado oportunidades de empleo, a pesar de los retos económicos mundiales.

El equilibrio social también ha sido una prioridad. Las principales iniciativas en materia de protección social, desarrollo regional y apoyo a las poblaciones vulnerables reflejan una estrategia integrada que combina un crecimiento económico constante con la equidad social. Marruecos ha impulsado proyectos estructurales que conectan las regiones mediante modernas redes de transporte, logística y energía, reforzando su posición como centro regional de comercio e inversión.

La diversificación económica también ha sido un tema central, y Marruecos ha reforzado sus asociaciones con actores internacionales influyentes y ha atraído inversiones en sectores como las energías renovables, la industria automovilística y aeroespacial y la economía digital. En el ámbito político, el reino ha consolidado un modelo de reforma basado en la estabilidad y el gradualismo, mejorando la rendición de cuentas, reforzando las instituciones elegidas y promoviendo la descentralización para acercar la gobernanza a los ciudadanos.

El modelo de Estado social, defendido por el rey Mohammed VI, se ha ampliado aún más en 2025 mediante programas destinados a mejorar el nivel de vida, ampliar la cobertura sanitaria, reformar la protección social y apoyar a las comunidades vulnerables. Estas políticas integran el crecimiento económico con la equidad social y espacial, promoviendo una trayectoria de desarrollo más justa y equilibrada.

Cultural e intelectualmente, Marruecos ha seguido siendo una plataforma de tolerancia y moderación, basándose en su patrimonio religioso, incluida la autoridad espiritual de la monarquía, la jurisprudencia malikí y la teología ash'ari. Este enfoque refuerza la imagen de Marruecos como una sociedad abierta y cohesionada, capaz de abordar el extremismo desde sus raíces ideológicas. El deporte también ha contribuido a ello, ya que los éxitos internacionales en el fútbol han potenciado el poder blando, demostrado la capacidad organizativa y elevado el perfil mundial de Marruecos.

Al concluir 2025, Marruecos emerge con avances estratégicos en materia de diplomacia, economía, sociedad, cultura y seguridad. Estos logros reflejan una visión real a largo plazo destinada a construir un Marruecos socialmente cohesionado, influyente a nivel regional y que goza de la confianza internacional, equipado para navegar por las rápidas transformaciones del escenario mundial con ambición, realismo y resiliencia.

Artículo publicado en Middle East Online