Acuerdo UE-MERCOSUR, a pesar de todo una gran noticia
Y es un hito porque, para conseguirlo, han sido necesarios más de 25 años de negociaciones, sometidas aún hoy al cuestionamiento de sectores y países que se consideran perjudicados por la creación de esta nueva zona de libre comercio, en la que se concentran más de 700 millones de ciudadanos-consumidores.
La entrada en vigor del Acuerdo, una vez sea ratificado por el Parlamento Europeo, ofrecerá nuevas y significativas oportunidades comerciales para todas las empresas de la UE, lo que impulsará un aumento estimado del 39% en las exportaciones anuales al Mercosur (unos 50.000 millones de Euros), al tiempo que respaldará cientos de miles de puestos de trabajo en la UE. Para Mercosur, el incremento de sus exportaciones a la UE se estima en 9.000 millones.
En estos tiempos de creciente incertidumbre, el Acuerdo envía una fuerte señal geopolítica, que demuestra el compromiso compartido de la UE y el Mercosur con el multilateralismo y el orden internacional basado en normas. Y pese a la evidente incertidumbre mundial y la creciente fragmentación, subraya el valor de la cooperación, el diálogo y las asociaciones internacionales.
La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen lo resumió así: “Nos apoyaremos [UE y Mercosur] en nuestras respectivas transiciones limpia y digital. Y la señal para el resto del mundo es que ambos eligen la cooperación frente a la competencia y la asociación frente a la polarización”.
Sin llegar a ser exhaustivos, conviene explicar, siquiera resumidamente, la gran variedad de oportunidades económicas para la UE:
- Eliminará los aranceles sobre las exportaciones de la UE, incluidos los productos agroalimentarios e industriales clave, como los automóviles, la maquinaria y los productos farmacéuticos, ahorrando a las empresas europeas más de 4.000 millones de Euros anuales en el pago de aranceles.
- Hará que la inversión en cadenas de suministro clave, incluidas las materias primas fundamentales y los bienes conexos, sea más fácil, rápida y segura.
- Reforzará la seguridad económica y apoyará las transiciones digital y ecológica de ambas partes.
- Ayudará a la UE y a Mercosur a configurar las normas comerciales mundiales en consonancia con las más estrictas que rigen en la UE.
Pese a las protestas de los agricultores, que consideran el Acuerdo como el apocalipsis del sector primario y del campo europeo, lo cierto es que también se abrirá un acceso sin precedentes a la región del Mercosur para los agricultores y productores de alimentos europeos.
Bruselas cifra en un 50% el aumento de las exportaciones agroalimentarias de la UE al Mercosur. La reducción de aranceles será clave para productos como el vino, las bebidas espirituosas, los productos lácteos y el aceite de oliva. El Acuerdo protegerá, además, 344 indicaciones geográficas de la UE, alimentos y bebidas tradicionales de alto valor, frente a la competencia desleal y las imitaciones.
Más allá de la demagogia y, por supuesto si se respetan escrupulosamente, la UE ha incluido contingentes arancelarios cuidadosamente calibrados para limitar el acceso al mercado de productos sensibles importados de Mercosur. Es un mecanismo de salvaguardias jurídicamente vinculantes, que habrán de ser observadas mediante controles reforzados, de tal manera que se impida la entrada en el mercado de la Unión de productos no conformes a los estándares europeos.
Esto afecta principalmente a los productos fitosanitarios, que no podrán presentar trazas si llegan a Europa, y a los productos cárnicos, que no podrán haber sido engordados artificialmente con hormonas y antibióticos prohibidos, una de las acusaciones nucleares de los ganaderos europeos a sus homólogos sudamericanos.
Además de los controles reforzados y la armonización de las normas de producción, la UE se compromete a la creación de un fondo de 6.300 millones de Euros, la Red de Seguridad para la Unidad a partir de 2028, para que actúe como una protección adicional para los agricultores europeos en caso de perturbaciones del mercado.
Tampoco ha renunciado la UE a sus ambiciosos compromisos ejecutables en materia de acción por el clima, integrados en el Acuerdo de Paris. Ello se traduce en el desarrollo con Mercosur de compromisos concretos por un desarrollo sostenible, con particular atención a la mujer y a sus derechos económicos y laborales; en el compromiso de trabajar en pro de la neutralidad climática de aquí a 2050, y en una clara contribución del comercio a la transición ecológica.
Como competencia exclusiva de la UE, el Acuerdo Interino de Comercio seguirá su proceso de ratificación, lo que requiere la aprobación del Parlamento Europeo y la adopción de una decisión para su celebración por parte del Consejo (jefes de Estado y de Gobierno del los Veintisiete). Tras ello, entrará en vigor para todos, incluidos los países que se han opuesto a su firma.
A destacar que en la ceremonia de la firma del Acuerdo en Asunción estuvo ausente el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los mayores impulsores de este. Hasta los mejores líderes políticos tienen su egocentrismo, y Lula tampoco escapa a ello.
El Acuerdo estaba programado para su firma el pasado diciembre junto a las impresionantes cataratas del Iguazú, en su lado brasileño, y Lula ansiaba tal foto aprovechando su presidencia pro tempore del Mercosur.
Los europeos pidieron retrasar la firma un mes, que sirvió para que Italia cambiara de opinión y facilitara la mayoría cualificada, en número de países y cantidad superior de población, lo que daba vía libre para que se procediera a la firma. Pero, ésta ya hubo de hacerse en la capital del Paraguay, que desde el 1 de enero desempeña esa presidencia pro tempore del Mercosur, lo que privó a Lula de ser el anfitrión de tan histórico acontecimiento.