Israel sacude el cuerno de África al reconocer oficialmente la soberanía de los separatistas de Somalilandia
“Israel exacerba las tensiones políticas y de seguridad del Cuerno de África, el Mar Rojo y el Golfo de Adén, y en general de toda la región de Oriente Medio”. Así reaccionaba de inmediato el primer ministro de Somalia, Hamza Abdi Barre, a la noticia del reconocimiento por parte de Israel de Somalilandia, una región separatista del tamaño de Extremadura, desgajada de Somalia en 1991, fecha en la que proclamó unilateralmente su independencia a raíz de la caída de la dictadura militar de Siad Barre, estableciendo su capital en Hargueisa y cortando los lazos de dependencia con Mogadiscio.
A lo largo de los 34 años transcurridos, ningún país de los que tienen asiento en la Asamblea General de las Naciones Unidas ha reconocido oficialmente a Somalilandia, por lo que, al hacerlo, Israel agita el avispero en torno al Cuerno de África. Saca del ostracismo político e internacional a un país enclavado a la entrada del estrecho de Bab el Mandeb, por el que transita la cuarta parte del comercio mundial, y que conecta el Océano Índico con el Mediterráneo a través del Canal de Suez.
Más allá de la sorpresa que la noticia haya podido causar en las cancillerías de todo el mundo, Israel ha sopesado mucho una decisión trascendental para toda la región. En primer lugar, convierte a Somalilandia en un actor coprotagonista de la geopolítica de Oriente Medio.
No es difícil deducir que los nuevos lazos con Hargueisa permitirán a Tel Aviv acceder al Mar Rojo y, en consecuencia, facilitar su lucha contra los rebeldes hutíes de Yemen, uno de los brazos armados de Irán en su afán por destruir al Estado de Israel. A su vez, éste puede reactivar su política de establecimiento de los marcos de cooperación a través de los Acuerdos de Abraham e incorporar a la lista a la Somalilandia presidida por Abdirahman Mohamed Abdullah, familiarmente apodado “Irro”.
Como también era de esperar, las reacciones al reconocimiento israelí de Somalilandia no se han hecho esperar, todas ellas en tono condenatorio en mayor o menor grado.Yibuti, Egipto y Turquía han sido los primeros en denunciar “la política expansionista de Israel” y “una flagrante injerencia en los asuntos de Somalia”. Según recoge la agencia AFP, también la Unión Africana (UA) rechaza la iniciativa “por el riesgo de crear un precedente peligroso con consecuencias de gran alcance para la paz y la estabilidad de todo el continente”.
No obstante, la denuncia que denota mayor preocupación es la expresada por la Autoridad Palestina, que hace referencia a que “Israel ya había mencionado en algunas ocasiones a Somalilandia como destino para la expulsión de representantes del pueblo palestino, particularmente los de la Franja de Gaza”. A este respecto, Mogadiscio emitió un comunicado en el que afirmaba “el apoyo inquebrantable de Somalia a los legítimos derechos del pueblo palestino, en particular su derecho a la autodeterminación y su categórico rechazo a la ocupación y el desplazamiento forzado. En este sentido -señala el comunicado- Somalia no aceptará jamás que el pueblo palestino se convierta en apátrida”.
Sin embargo, la reacción más esperada, la del presidente norteamericano, no ha sido contundente en ningún sentido. El New York Post le preguntó directamente a Donald Trump si aprobaba el reconocimiento de Somalilandia por Israel, a lo que el mandatario norteamericano contestó con un escueto “no”, seguido de un “lo estudiaremos”, antes de concluir con una ironía: “¿De verdad que hay gente que sabe lo que es Somalilandia?”.
En todo caso, es seguro que Trump abordará esta cuestión en su próximo encuentro con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en su residencia de Mar-a-Lago en Florida los próximos días. Conteniendo la euforia, el jefe del Gobierno israelí se limitó a describir el hecho “como una oportunidad para ampliar la colaboración entre ambos países, especialmente en el sector agrícola”. Su ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar,completó la reacción del Gobierno judío anunciando que las relaciones diplomáticas serán plenas, con nombramiento de embajadores y apertura de las respectivas embajadas.
Mientras, en Hargueisa, multitud de manifestantes enarbolaban banderas de la región separatista, proclamando “la victoria de Somalilandia”, reacción que, según AFP, no se sabe si fue espontánea o espoleada por las autoridades de esta región separatista de Somalia.