Reactivando el pacto por el Mediterráneo

Foro Regional del Mediterráneo en Barcelona
Se han cumplido treinta años del Proceso de Barcelona, por el que el entonces presidente del Gobierno español, Felipe González, y su ministro de Asuntos Exteriores, Javier Solana, pusieron en marcha la primera gran asociación conjunta de la Unión Europea y los países de la ribera sur del Mediterráneo

Dos crisis posteriores, derivadas de la guerra de Irak y de las revoluciones en cascada de las mal llamadas “primaveras árabes” pusieron sordina a una alianza que había comenzado acercando como nunca las culturas de una y otra orilla del antiguo Mare Nostrum a través de proyectos tan ambiciosos de cooperación como el preconizado por las televisiones públicas europeas y árabes.

Treinta años después de la firma de aquella Declaración de Barcelona, la UE y los socios del Mediterráneo meridional han emprendido un nuevo capítulo de compromiso colectivo. En más de tres décadas, la región ha cambiado profundamente, han aparecido nuevos retos y dinámicas geopolíticas, pero también han surgido nuevas oportunidades de cooperación. 

En tiempos de incertidumbre geopolítica, el Mediterráneo está más que nunca en el centro de la acción de la UE, y así lo subrayó la alta representante y vicepresidente de la Comisión Europea, Kaja Kallas ante los ministros de los países europeos y árabes asistentes a la cita conmemorativa de Barcelona, considerada como un nuevo momento histórico para relanzar e intensificar la cooperación entre la UE y los países mediterráneos. 

Lo recalcaba Kallas al afirmar que este proyecto “ocupa un lugar destacado en la agenda de política exterior de la UE, desde nuestro apoyo al pueblo sirio tras la caída del régimen de Al-Assad, hasta nuestra búsqueda de estabilidad en Gaza. Todos deseamos lo mismo: la paz, una vida mejor para nuestros ciudadanos y una oportunidad de progreso. De eso trata nuestro Pacto por el Mediterráneo. Con inversiones europeas de miles de millones en más de cien proyectos se hará realidad”.

También lo destacaba la comisaria para el Mediterráneo de la Unión Europea, Dubravka Suica, al señalar que “el Pacto tiene el potencial de desbloquear nuevos motores de desarrollo humano, sostenibilidad y estabilidad en todo nuestro espacio mediterráneo común, y hoy damos un paso decisivo juntos en esa dirección”. 

El Pacto, que ya fuera aprobado por la Comisión Europea el pasado mes de octubre se define como un mar, un acuerdo, un futuro y una ambición compartida para la región. Se basa en los principios de creación, responsabilidad y ejecución conjuntas. Adopta un enfoque práctico, centrado en iniciativas concretas -ya hay más de cien proyectos aprobados-, que aportarán valor añadido a las personas y las economías de todas las orillas del Mediterráneo. El objetivo es generar beneficios mutuos, desde la producción de energía limpia hasta el desbloqueo de la inversión privada. 

Tiene tres pilares fundamentalesel primero señala a las personas como fuerza motriz del cambio, las conexiones y la innovación, lo que supone promocionar al máximo la educación superior, la formación profesional, las capacidades, el empleo, la especial atención a la juventud y a la sociedad civil, la movilidad, la cultura, el turismo y el deporte. 

El segundo pilar aspira a constituir economías más fuertes, sostenibles e integradas, lo que incluye acciones relacionadas con la modernización de las relaciones comerciales y de inversión, el impulso de las energías y las tecnologías limpias, la resiliencia hídrica, la economía azul y la agricultura, la conectividad digital y del transporte. 

El tercer pilar se centra en la seguridad, preparación y gestión de la emigración. En este capítulo, las iniciativas prioritarias incluirán la preparación y la resiliencia en caso de catástrofe en el Mediterráneo. Se promoverá un enfoque que abarque las rutas migratorias en su totalidad, así como un enfoque común de la gestión integrada de las fronteras y la seguridad, que incluirá asociaciones operativas para luchar contra el tráfico ilícito de emigrantes. 

Tan ambicioso proyecto será sometido a la aprobación por el próximo Consejo Europeo de diciembre. En un mundo tan interconectado e interdependiente, el Pacto se ha declarado abierto a la participación de socios más allá del Mediterráneo meridional, apuntando especialmente a los países del Golfo, el África Subsahariana, los Balcanes Occidentales y Turquía. 

El objetivo clave, pues, estriba en reforzar la cooperación entre la UE, Oriente Próximo, el norte de África y la región del Golfo. Y, en suma, demostrar las ambiciones de la propia UE en la conformación de la geopolítica a través de la prosperidad compartida.