El triángulo Arabia Saudí-India-Pakistán

El príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, y el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, se reúnen en Riad, Arabia Saudí, el 17 de septiembre de 2025 - Agencia de Prensa Saudí vía REUTERS
Mientras se recrudecían los reconocimientos y reacciones al Estado de Palestina, prolegómenos de los intensos debates que se ventilan tanto en la Asamblea General de Naciones Unidas como en sus encuentros adyacentes, se han alterado sustancialmente los equilibrios regionales en el área que comprende Orienta Medio y el sur y oeste de Asia

Así lo reconoce en entrevista concedida a la agencia AFP el analista saudí Ali Shihabi, conocido por su cercanía a la familia real, y en especial al hombre fuerte del Reino del Desierto, Mohamed bin Salman. 

El eje del cambio se centra en la firma el pasado día 18 en Riad del Acuerdo de Defensa Mutua entre Pakistán y Arabia, aprovechando la visita a la capital saudí del primer ministro paquistaní, Shehbaz Shariz. Si tal acuerdo ha causado sorpresa general, no lo ha sido para el citado analista, que revela en sus declaraciones a AFP, reproducidas por el diario francés Le Monde, en las que manifestaba que “el acuerdo llevaba ya meses preparándose”. Intuyendo por otra parte el disgusto que este documento, que pone de hecho a Arabia Saudí bajo el paraguas nuclear paquistaní, habrá causado en India, el analista se apresuraba a manifestar que “esperaba que India -el gran rival de Pakistán- comprendiera las necesidades de seguridad del reino saudí, que por otro lado mantiene excelentes relaciones con Nueva Delhi”. 

Sin embargo, tales gestiones diplomáticas en curso podrían haberse acelerado rápidamente a raíz del ataque desencadenado por Israel contra la cúpula de Hamás, reunida en un edificio de Qatar, so pretexto de definir la continuación o ruptura de las negociaciones para un alto el fuego en Gaza. Aunque no hay evidencias concluyentes de que tal ataque lograra eliminar todos los objetivos señalados por Israel en el emirato qatarí, lo cierto es que todas las capitales del Golfo se sintieron extremadamente alarmadas por la explosión de la que Israel se responsabilizó en todos sus niveles de planificación y ejecución, tanto más cuanto que las monarquías del Golfo han confiado hasta ahora su seguridad a Estados Unidos. 

La cuestión nuclear pasó también al primer plano con ocasión de las declaraciones del ministro de Defensa de Islamabad, Khawaja Muhammad Asif, en las que manifestó que el programa nuclear de su país estaría a disposición de Arabia Saudí, si fuera necesario, después de la firma del acuerdo. El no descarte siquiera del armamento nuclear en un acuerdo de defensa mutua, añade un plus de incertidumbre y peligrosidad, al tiempo que despierta recelos y desconfianzas con consecuencias insospechadas. 

Por otra parte, y aunque India también es una potencia nuclear, lo cierto es que Riad se ha puesto bajo el paraguas paquistaní, y ello para mantener unas muy estrechas relaciones comerciales con Nueva Delhi. Precisamente, el pasado mes de abril el primer ministro Narendra Modi visitaba Arabia cuando hubo de interrumpir abruptamente el viaje tras un ataque contra turistas de su país, lo que desencadenó un nuevo choque entre ambos países saldado con 70 muertos, y cuyo alto al fuego se atribuyó el presidente norteamericano, Donald Trump. 

El tablero geopolítico está, pues, en ebullición y era prácticamente imposible que tres potencias como Arabia, India y Pakistán se limitaran a contemplar impasibles la evolución de los acontecimientos. Cualquier movimiento de uno de los tres influye en los otros dos, y según su envergadura y alcance, también en toda la región y, por consiguiente, en el resto del mundo.