Autonomía para el Sáhara, convivencia y prosperidad compartida
Durante los últimos años, hemos sido testigos de un apoyo internacional creciente hacia este plan.Organismos, países aliados y socios estratégicos han reconocido que la autonomía bajo soberanía marroquí representa una solución realista, viable y duradera.
Esta visión no solo aporta estabilidad a la región, sino que también abre las puertas a una mayor cooperación entre naciones. Es evidente que la comunidad internacional comprende que el diálogo y el consenso son los únicos caminos para garantizar paz y progreso.
Pero este respaldo no se queda únicamente en el plano político. Marruecos ha demostrado con hechos concretos su compromiso con el desarrollo de las provincias del Sur. Allí se han impulsado grandes inversiones en infraestructura, energía, educación y salud, con un impacto directo en la calidad de vida de las personas.
Las ciudades del sur cuentan hoy con carreteras modernas, puertos estratégicos, zonas industriales y proyectos de energías renovables que no solo benefician a la población local, sino que convierten a la región en un polo de atracción económica y de innovación.
Estos esfuerzos muestran un mensaje claro: el Sahara no es un territorio olvidado, sino una parte esencial del futuro de Marruecos. Cada proyecto, cada inversión y cada empleo creado son la mejor prueba de que el desarrollo es inclusivo y que el bienestar de sus habitantes está en el centro de la estrategia nacional.
Hoy, más que nunca, debemos entender que el plan de autonomía no es solo una propuesta política, sino una visión de convivencia y prosperidad compartida. Es la oportunidad de consolidar la estabilidad regional y, al mismo tiempo, de abrir un horizonte de esperanza para las nuevas generaciones.
En conclusión, el apoyo internacional y las transformaciones que Marruecos impulsa en sus provincias del sur convergen en una misma idea: el Sáhara es un espacio de oportunidades, de integración y de futuro.
Roberto León. Consultor internacional chileno