Marruecos en 2025: un año de triunfos diplomáticos y deportivos y de resiliencia económica
El reconocimiento por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del Plan de Autonomía de Marruecos para el Sáhara como la solución más creíble y realista a uno de los conflictos más prolongados de África supuso un triunfo para la diplomacia marroquí
- Un hito diplomático
- Ganancias económicas en medio de la incertidumbre mundial
- El fútbol como poder blando en la estrategia deportiva de Marruecos
Marruecos acaparó la atención mundial este año con una serie de victorias políticas y económicas que redefinieron su posición en la escena internacional. En el centro de estos logros se encuentra una decisión histórica del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), que reconoció formalmente el Plan de Autonomía de Marruecos para el Sáhara como la solución más creíble y realista a uno de los conflictos más prolongados de África.
Un hito diplomático
En octubre, el CSNU adoptó la Resolución 2797, por la que se renovaba el mandato de la misión de la ONU en el Sáhara Occidental (MINURSO). A diferencia de resoluciones anteriores, esta hacía referencia explícita al Plan de Autonomía de Marruecos, describiéndolo como un marco «serio y creíble» para resolver el conflicto. Con 11 votos a favor y solo tres abstenciones, la resolución supuso un avance diplomático histórico para Rabat, con el apoyo decisivo de Estados Unidos, Francia y Reino Unido.
Este reconocimiento no solo es una victoria para Marruecos, sino también para la estabilidad de la región, ya que valida años de paciente diplomacia y reformas impulsadas por el rey Mohammed VI.
Las reacciones internacionales no se hicieron esperar: Washington elogió la resolución como «un paso decisivo hacia una paz duradera» y reafirmó su apoyo de larga data al plan de Marruecos.
Francia describió la propuesta de autonomía como «la única solución pragmática» y destacó el papel de Marruecos como socio estabilizador en el norte de África.
Varios Estados miembros de la Unión Africana acogieron con satisfacción la postura del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, señalando que el plan de Marruecos podría servir de modelo para la resolución de conflictos en todo el continente.
La decisión coincidió con la celebración por parte de Marruecos del 50.º aniversario de la Marcha Verde, un momento simbólico que subraya la transformación de Marruecos en un Estado modernizado con instituciones más sólidas, una gobernanza digitalizada y un modelo social reforzado.
Ganancias económicas en medio de la incertidumbre mundial
Mientras la diplomacia acaparaba los titulares, la economía de Marruecos demostró discretamente su resistencia en 2025. A pesar de la volatilidad energética mundial y las presiones inflacionistas, el país mantuvo un crecimiento constante, respaldado por reformas estructurales y diversificación.
Los observadores internacionales pronosticaron una recuperación moderada, con Marruecos capeando mejor las crisis externas que muchos de sus vecinos regionales.
La economía del reino norteafricano se orientó hacia la industria manufacturera, las energías renovables y los servicios, reduciendo su dependencia de la agricultura, sensible al clima. Marruecos sigue invirtiendo en infraestructuras, ya que los grandes proyectos en materia de transporte, logística y energías renovables reforzaron la ambición de Marruecos de convertirse en un centro continental.
El proyecto de ley de finanzas de 2025 amplió la cobertura sanitaria, las reformas educativas y las subvenciones específicas para las poblaciones vulnerables, en línea con las aspiraciones del rey Mohamed VI.
El fútbol como poder blando en la estrategia deportiva de Marruecos
Los logros de Marruecos en 2025 no fueron solo políticos y económicos. El país también brilló con fuerza en la escena deportiva internacional, lo que añadió otra capa de prestigio a su perfil global.
La noticia más destacada se produjo en octubre, cuando la selección sub-20 de Marruecos ganó la Copa Mundial de la FIFA en Chile, una primicia histórica para los «Leones del Atlas». La victoria desató una gran alegría en todo el país, que culminó con una recepción real en el Palacio de Rabat ofrecida por el rey Mohammed VI y el príncipe heredero Moulay El Hassan.
La selección nacional reserva se alzó con la Copa Árabe de 2025, tras derrotar a Jordania en una emocionante final. La victoria se celebró como un símbolo del creciente dominio de Marruecos en el fútbol árabe.
Estas sucesivas victorias futbolísticas generan cobertura mediática mundial, lo que sitúa a Marruecos en los titulares mucho más allá de África y le da al reino norteafricano una fama mundial que se ha traducido en influencia de poder blando.
Marruecos también se preparó para acoger la Copa Africana de Naciones (AFCON) de 2025, y la Confederación Africana de Fútbol (CAF) elogió la disposición de Marruecos para organizar un torneo de categoría mundial. Esto reforzó la reputación del país como destino de primer orden para grandes eventos deportivos.
La historia de Marruecos en 2025 es una historia de triunfo diplomático y resiliencia económica.
El reconocimiento por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de su plan de autonomía otorgó a Rabat una legitimidad internacional sin precedentes, mientras que las reformas internas y las inversiones en infraestructuras reforzaron su posición económica. De cara al futuro, el equilibrio entre el crecimiento y la equidad, así como la gestión de las tensiones regionales y las demandas de los jóvenes, definirán el próximo capítulo del país.
Saad Guerraoui es subdirector jefe de Middle East Online, con sede en Londres, y colaborador habitual de The Arab Weekly en temas relacionados con el Magreb