Raúl Redondo

Pie de foto: La primera ministra británica, Theresa May, en el centro, en la primera fila, escucha los resultados de la votación en la Cámara de los Comunes, Londres, el miércoles 13 de marzo de 2019. Photo: Jessica Taylor/UK Parliament via AP

El ‘Brexit’ se encamina hacia un callejón sin salida tras la amplia derrota que cosechó la primera ministra británica Theresa May en la Cámara de los Comunes, donde los parlamentarios británicos rechazaron por un amplio margen de 391 a 242 votos el plan del Ejecutivo de May para la salida negociada del Reino Unido de la Unión Europea (UE), y tras la votación también contraria a la salida sin acuerdo con Europa, en este caso por 321 votos contra 278. Hoy, los parlamentarios británicos van a votar sobre la convocagoria de un segundo referéndum.

La premier británica, tras una inicial derrota parlamentaria aún más abrumadora en su anterior planteamiento sobre el ‘Brexit’ por una diferencia de 230 votos (432 a 202), buscó apoyos en la propia UE tras desplazarse a Estrasburgo para reunirse con el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y con el negociador europeo Michel Barnier y también tras entablar contacto con varios jefes de Gobierno de otros países para volver a explicar lo que se requería para que la Cámara de los Comunes aceptase el ‘Brexit’, pero terminó obteniendo una última propuesta comunitaria que no convenció a los parlamentarios británicos. 

Uno de los impedimentos más importantes vino determinado por el riesgo legal de que el Reino Unido dependa de la voluntad europea respecto al asunto de la unión aduanera. Al respecto, el ministro británico de Justicia, Geoffrey Cox, apuntó que este asunto “sigue igual” y que el país “no dispondría de medios legales reconocidos para salir de la unión aduanera”. 

Ante tal planteamiento, empezaron a surgir obstáculos como el de los norirlandeses ylos euroescépticos, que se han manifestado claramente contra el apoyo al plan de retirada acordado por May y la UE. Desde esta parte se entiende que no se puede aceptar que el Reino Unido no pueda abandonar la denominada ‘salvaguarda irlandesa’ (pertenencia a la unión aduanera para evitar una frontera dura en Irlanda del Norte y el control de mercancías hasta que se suscriba un acuerdo comercial) de manera unilateral o en una fecha predeterminada, lo que constituiría una pérdida de soberanía y una sumisión a las instituciones comunitarias europeas. Este mecanismo obligaría a Reino Unido a mantener una unión aduanera con la UE hasta que llegase un pacto comercial que posibilite la libre circulación de mercancías y servicios entre las dos Irlandas. Básicamente, implicaría mantener temporalmente a Irlanda del Norte dentro de la unión aduanera y del mercado único europeo mientras el resto de Reino Unido saldría de ese marco. Aunque la UE, por su parte, sí se comprometió a llegar lo antes posible a un acuerdo comercial para superar la fase de la salvaguarda. Incluso Reino Unido, por otro lado, se reservó la posibilidad de suspender la salvaguarda si no hubiese pacto con Europa. Pero desde el bloque contrario al acuerdo no se ve clara esta opción y una consiguiente relación comercial supedita a las directrices europeas.

La propia May apeló al sentido democrático del parlamento británico para aprobar la salida negociada de la UE a pesar de que exista una confrontación de lleno en determinados puntos, aludiendo a que la decisión ya fue tomada por el pueblo británico tras el referéndum que dio lugar al apoyo popular al ‘Brexit’. “La decisión de irse o no de la Unión Europea no corresponde a esta Cámara, ni a este Gobierno, sino al pueblo británico, que ya la tomó hace tres años. A nosotros sólo nos compete aplicarla”, apuntó May, para quien la voluntad democrática de la población está por encima de cualquier interés partidista, algo que volvió a recalcar en sede parlamentaria al expresar que sigue “entendiendo la voz del país”. 

En cualquier caso, los partidarios del ‘Brexit’ sí se movilizaron para aprobar la salida negociada planteada por May, pero los liberales, los miembros del Partido Verde y los nacionalistas escoceses y galeses mantuvieron la firmeza del bloque contrario al planteamiento de salida. 

Por su parte, el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, dio directrices a su formación para oponerse también. “La primera ministra parece no darse cuenta. Su acuerdo ha sido rechazado en dos ocasiones por esta Cámara, con mayorías sin precedentes. El plan que presenta el laborismo es el único con credibilidad”, señaló un Corbyn que aboga por un ‘Brexit suave’ que permita mantener a Reino Unido en la unión aduanera o que incluso no descarta sondear la posibilidad de realizar un segundo referéndum.

Tras el rechazo al último acuerdo de May con la UE llegó el turno para una votación sobre una salida desordenada y no negociada que tampoco fue aprobada por la Cámara de los Comunes que, tras un resultado de 321 a 278, se opuso a que los británicos salgan de la Unión ‘dando un portazo’ sin un acuerdo mínimo con las instancias europeas. 

La UE ya avisó ante una salida de Reino Unido sin acuerdo. “Mejor que se vayan apretando los cinturones, porque vienen curvas”, advirtió previamente Jyrki Katainen, vicepresidente de la Comisión Europea, en alusión al posible ‘portazo de salida’ de los británicos con la salida no pactada, lo que dejaría en el aire muchas cuestiones y abriría un camino hacia lo desconocido de consecuencias imprevisibles, sobre todo en el marco legal y de la diplomacia internacional. De momento, hay plazo hasta el 29 de marzo, fecha límite en la que el Tratado de Unión dejaría de aplicarse tras haber pasado un plazo de dos años desde la notificación de salida, salvo si hay un acuerdo de prórroga entre la propia UE y el Estado en cuestión, en este caso Reino Unido, según el artículo 50 que regula las negociaciones de salida.

Pie de foto: Resultado de la votación Brexit del 13 de marzo en el parlamento del Reino Unido - AFP / AFP

Mientras, por su parte, el presidente del Consejo de Europa, Donald Tusk, se ofreció a pedir a los líderes europeos que acepten una “larga” prórroga del ‘Brexit’ si Reino Unido lo solicita, ganando así tiempo para repensar la estrategia y “construir un consenso”. “Durante mis consultas antes de la próxima cumbre europea, pediré a los 27 que estén abiertos a una larga extensión si el Reino Unido encuentras necesario repensar su estrategia del ‘brexit’ y construir consenso sobre ello”, explicó Tusk en la red social Twitter.

Esta propuesta se produce el mismo día que se vota en el Parlamento británico si el Reino Unido pide a la UE una prórroga para la salida del país del bloque comunitario, actualmente fijada para el 29 de marzo. Mientras tanto, las altas instancias comunitarias ya han apuntado que la UE está preparada para una salida negociada o no negociada de Reino Unido.

Nueva votación

El siguiente paso para dar ahora mismo es el de votar nuevamente en la Cámara de los Comunes si hacer una petición de prórroga a Europa o no hacerla, tras el compromiso que adquirió la propia May si volvía a sufrir un revés parlamentario como el que se ha dado. La primera ministra está en una situación delicada, con divisiones en su equipo ministerial y amenazas de dimisión incluidas en el seno de éste, y se abren diversos escenarios ahora.

Parece claro que se ha descartado desde el Ejecutivo la convocatoria de elecciones ante la parálisis institucional existente y, a partir de ahí, la propia premier puede solicitar una prórroga o buscar un consenso con el opositor Partido Laborista. 

La Cámara de los Comunes afrontará ahora otra nueva votación y se espera que los diputados respalden el mandato al Gobierno para que solicite a Bruselas una prórroga en la fecha de salida, sin tener claro todavía fechas y con qué intención, algo que desde Europa sí se ha pedido que se esclarezca para poder dar luz verde a una ampliación del plazo. 

En este caso, la oposición laborista se decanta más por una prórroga por parte de Europa para ganar tiempo y seguir negociando, aunque esta opción podría tener cierto rechazo entre los conservadores de May. Con lo cual podría darse la negativa a todas las opciones planteadas, tanto las ya rechazadas de la aceptación de la salida con acuerdo y la de la marcha de Europa ‘por las bravas’, sin acuerdo previo pactado con las autoridades europeas, y la opción pendiente de la prórroga. Quedando todavía en el horizonte un posible planteamiento para una nueva consulta pública a los ciudadanos británicos. 

La celebración de un nuevo referéndum para que la población decida ya sería ‘rizar el rizo’ y una vuelta a la casilla de salida, sobre todo si volviese a triunfar la opción de solicitar la salida británica de la UE. Aunque todas las posibilidades están sobre la mesa. Por la tarde, Westminster volverá a votar esta opción de una segunda consulta.

La más factible ahora es la de solicitar una prórroga y ampliar incluso el plazo del 29 de marzo, algo contemplado en el artículo 50 del Tratado de Unión en relación con la salida de un Estado miembro, en este caso, el Reino Unido.