Henar Hernández Álvarez

Pie de foto: El avión Boeing 737 MAX 9 con el logotipo de Boeing durante su lanzamiento en la fábrica de Boeing en Washington. Jason Redmond/ AFP

Tras el accidente del Boeing 737 MAX 8 en Etiopía del pasado domingo, y tras las similitudes que parecen vislumbrarse con el accidente de octubre de Lion Air en Indonesia con el mismo modelo de aeronave, la compañía norteamericana sigue experimentando reacciones económicas contra sus intereses. El último varapalo llega de manos de la propia Boeing, que junto con la Administración Federal de Aviación estadounidense – FAA –, la Junta Nacional de Seguridad de Transporte de EEUU y otra serie de autoridades aéreas, ha emitido un comunicado en el que recomienda la suspensión temporal de las operaciones de toda la flota mundial de los Boeing 737 MAX, que entre todas las versiones (MAX 7, MAX 8, MAX 9 y MAX 10) suman un total de 371 aeronaves actualmente en funcionamiento.

Entre el lunes y martes, Boeing ha perdido en Wall Street cerca de 26 mil millones de dólares, y sus acciones se han desplomado hasta valores mínimos alcanzados en octubre de 2001 con el atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York. Las causas de este escalabro económico radican, en primer lugar, en la decisión de las aerolíneas de todo el mundo de cesar las operaciones con el Boeing 737 MAX (tanto la versión 8 como la 9): Aerolíneas Argentinas con 5 aviones; Aeroméxico, con 6; Cayman Airways, con 2 – el último de su flota fue entregado a la compañía el pasado jueves -; Comair, con 1; Copa Airlines, con 6; Ethiopian Airlines, con 4; GOL Linheas Aéreas, con 7; Icelandair, con 3; MIAT Mongolian Airlines, con 1; Norwegian, con 18; Royal Air Morocco, con 1; S7 Airlines y SCAT Airlines, con 1; Sunwig Airlines, con 4 – el último fue entregado el 11 de marzo -; TUI, con 16; y Turkish Airlines, con 11 en su flota.

Del mismo modo, se han sumado a esta decisión de prohibir los vuelos y/o cerrar su espacio aéreo a este modelo los gobiernos de Australia, Bélgica, Canadá, Colombia, China, Alemania, India, Irlanda, Italia, Kuwait, Malasia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Oman, Polonia, Singapur, Corea del Sur, Tailandia, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido. 

Pie de foto: Países que han cerrado su espacio aéreo y suspendido los vuelos del avión Boeing 737 Max, a partir del miércoles 13 de marzo a las 1900 GMT. AFP / AFP 

Asimismo, ayer se conocía la noticia de que la Agencia Europea de Seguridad Aérea– EASA – prohibía, con efecto a partir de las 20 horas españolas del miércoles 13 de marzo, todos los vuelos del Boeing 737 MAX 8 y la versión 9 en el espacio aéreo europeo con el objetivo de garantizar la seguridad de los ciudadanos europeos. Esta decisión, con efecto prácticamente inmediato – pues fue anunciada una hora antes de que entrara en vigor el cierre del espacio aéreo – provocó que los vuelos que estaban sobrevolando o tenían previsto entrar en Europa en esos momentos, tuvieran que ser desviados o forzados a aterrizar en los aeropuertos más cercanos. En España, un vuelo de la aerolínea alemana TUI que había salido de Banjul, Gambia con destino Ámsterdam, tuvo que aterrizar anoche en el aeropuerto de Gran Canaria. También ha sido el caso de otros 7 vuelos operados con el Boeing 737 MAX que fueron retenidos en los aeropuertos de Gran Canaria y Tenerife Sur: cuatro de Norwegian, uno de Travel Service y otro de Thompson. 

En esta línea, la Administración Federal de Aviación estadounidense– FAA – ha hecho pública su decisión de prohibir a sus compañías locales los vuelos con el modelo siniestrado y también de cerrar el espacio aéreo estadounidense hasta que se esclarezcan las causas del suceso. 

En segundo lugar, otra de las causas que ha provocado el desplome de Boeing en bolsa ha sido que Norwegian, la aerolínea europea con más Boeing 737 MAX en su flota con un total de 18 aviones, solicitará al fabricante estadounidense la “factura” de las pérdidas económicas que le está suponiendo la paralización de las operaciones aéreas del modelo siniestrado en Etiopía. La aerolínea noruega ya ha tenido que cancelar alrededor de una veintena de vuelos y otros han tenido que aterrizar durante la tarde-noche de ayer cuando ya se encontraban en ruta por el cierre del espacio aéreo europeo, como ha sucedido con los 4 aviones retenidos en los aeropuertos de las Islas Canarias.

La tercera causa hace referencia a que los más de 4500 pedidos que están actualmente en curso de este modelo, el más vendido en la historia de Boeing con alrededor de 5,000 pedidos en total de más de 100 clientes en todo el mundo, anunciados por parte de las aerolíneas desde que lanzara la producción del Boeing 737 MAX en 2014, podrían ser modificados o incluso cancelados. 

Pie de foto: Boeing 737 MAX entregas y pedidos, por región y compañía. AFP / AFP

De esta situación tan inestable, el principal competidor de Boeing, la compañía europea Airbus, está sacando partido. Ayer, sus acciones alcanzaron máximos históricos en la Bolsa de París hasta situarse en valores cercanos a los 116 euros por acción, un valor que nunca antes se había registrado. Esto le ha permitido a Airbus ganar esta semana 4 mil millones de euros, aumentando su capitalización bursátil hasta los 90 mil millones de euros. Sin embargo, esta cifra sigue por debajo de la capitalización de Boeing, situada en más de 200 mil millones de euros.

La última noticia sobre el accidente de Etiopía es el traslado de las cajas negras del Boeing siniestrado a París para que el organismo francés de Investigación de Accidentes Aéreos (BEA) se haga cargo de la investigación. Si se confirmara que la causa del siniestro estuvo relacionada con los mismos fallos – en el sensor automático del ángulo de ataque – que presuntamente provocaron el accidente de Indonesia, Boeing podría verse obligado a paralizar la producción y a retirar del mercado a todos sus aviones pertenecientes al modelo afectado, el 737 MAX 8, con las pérdidas millonarias que eso supondría, además del daño de valor incalculable que podría producirse sobre su imagen de marca.