Paco Soto

Pie de foto: Un numeroso grupo de estudiantes se manifiesta en las calles de Bejaïa en favor de la lengua tamazight.

Argelia está otra vez en pie de guerra contra el poder central para que se reconozca plenamente la existencia de la lengua tamazight (bereber) en el país, que es mayoritaria en algunas regiones como la Cabilia. A principios de la década del 2000, una revuelta popular estalló en la Cabilia y exigió a Argel derechos sociales, económicos, culturales y lingüísticos. La protesta acabó con muertos, heridos y detenciones, y el poder maniobró inteligentemente y supo dividir al movimiento berberista de la Cabilia y convencer a algunos líderes que si abandonaban la lucha el Estado sabría recompensarlos. La estrategia funcionó. Pero años después, muchos de los problemas que se plantearon hace década y media siguen presentes. Una nueva generación de jóvenes está dispuesta a seguir el camino trazado por sus antepasados.

En Bejaïa, capital de la Pequeña Cabilia, los estudiantes universitarios llevan días protestando contra “la administración, porque aplica prácticas tradicionales que dañan gravemente el carácter amazigh de Argelia”. Los estudiantes de la Universidad Abderrahmane Mira de Bejaïa están en huelga y no piensan abandonar la protesta después de que los diputados de la Asamblea Popular Nacional (APN, Parlamento) rechazaran un artículo de la Ley de Finanzas 2018 propuesta por la diputada del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda trotskista) Nadia Chouitem que “promociona el tamazight y su generalización progresiva en todos los establecimientos escolares a nivel nacional”.

Cambiar el modelo educativo

Los estudiantes quieren manifestarse durante al menos tres días. En Sidi-Aïche, en la wilaya (provincia) de Bejaïa, los estudiantes de enseñanza media se han solidarizado con los universitarios. Lo mismo ha ocurrido en Draa El-Mizane, en la wilaya de Tizi Ouzou, capital de la Gran Cabilia. La protesta contra los diputados de la APN surgió en el departamento de Lengua y Cultura Amazigh de la Universidad y enseguida tuvo el apoyo de otros comités de estudiantes. El lunes de esta semana, las autoridades universitarias cerraron los dos campus, Aboudaou y Targa-Ouzemour. Los estudiantes organizaron varios mítines y el miércoles se llevó a cabo una gran marcha popular. El colectivo de estudiantes de tamazight hizo saber en un comunicado que no dejará de luchar hasta que la administración no cambie de postura y abandone sus viejas prácticas de siempre.

Los universitarios de Bejaïa defienden “una formación de calidad para los estudiantes en lengua amazigh, así como más medios para la investigación de esta lengua en institutos e instituciones que trabajen para su promoción y por su generalización inmediata”. Los huelguistas exigen a las autoridades la “puesta en marcha de reformas en la educación nacional, que se encuentra en un estado deplorable y dogmático, y conseguir una educación adecuada a nuestra cultura y civilización, y socializar los valores de la personalidad norteafricana y mediterránea” del país.

Pie de foto: Una protesta de activistas bereberes en la Cabilia argelina.

Protesta generalizada

El rechazo de la Comisión de Finanzas de la APN a un artículo en favor del desarrollo del bereber, que es la lengua de buena parte de la población argelina, podría desembocar en una protesta generalizada en todo el país. La lengua bereber es una cuestión muy sensible para millones de argelinos que no están dispuestos a renunciar al uso diario y en todas las facetas de la vida de su lengua materna, y tampoco ven con buenos ojos la ideología arabista importada de Medio Oriente que el régimen argelino del Frente de Liberación Nacional (FLN) implantó en la educación y en el conjunto de la sociedad, en los años sesenta del siglo XX.

No fue una cuestión lingüística sino ideológica. El FLN, partido único durante décadas, implantó un sistema político autoritario y represivo y convirtió Argelia en un país árabe sin matices. El arabismo fue el envoltorio ideológico del régimen autoritario, que oficialmente mostró al mundo el rostro de una Argelia progresista y aliada de los pueblos oprimidos del Tercer Mundo y en un miembro activo de los Estados no alineados, es decir alejados de las dos superpotencias en la época de la ‘Guerra Fría’, Estados Unidos y la URSS.

El arabismo persiste

Décadas después, Argelia se ha democratizado, hay elecciones, partidos diversos, prensa libre y elecciones. Pero algunos de los graves problemas socioeconómicos y políticos del país siguen presentes. El pleno reconocimiento de que Argelia es un país diverso desde el punto de vista cultural, lingüístico y social es uno de ellos. A pesar de que se han producido grandes avances legales en materia lingüística y cultural, el arabismo como ideología nacionalista reaccionaria y antidemocrática sigue enquistado en determinados aparatos del poder estatal y haciendo daño a la sociedad argelina. La Constitución promueve a través del Alto Comisionado para el Amazigh que “el Ministerio de Educación Nacional tiene que encargarse de la enseñanza gradual” de la lengua bereber. Es lo que dice la ley. Una ley que la APN se salta a la torera.

 

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