Crecimiento económico en Marruecos 2023: cinco regiones superan la media nacional
- Las cinco regiones más dinámicas
- Regiones con crecimiento por debajo del promedio
- Factores que explican la disparidad regional
- Perspectivas para el futuro
En un contexto internacional complejo, con desafíos climáticos y económicos, Marruecos ha demostrado resiliencia y capacidad de crecimiento. En 2023, el país registró una tasa de crecimiento económico del 3,7 % de su Producto Interior Bruto (PIB), equivalente a unos 144.000 millones de dólares, según datos de la Alta Comisión de Planificación (HCP).
Sin embargo, detrás de este promedio nacional se esconde una realidad desigual: mientras algunas regiones lograron tasas muy superiores a la media, otras se quedaron muy por debajo, revelando contrastes importantes en la dinámica de desarrollo territorial.
Las cinco regiones más dinámicas
Entre las 12 regiones del país, cinco destacaron por encima del promedio nacional gracias al dinamismo de sectores específicos que han impulsado sus economías locales:
Dajla-Oued Eddahab (10,1 %)
La región se posiciona como la más dinámica del país, con un crecimiento de dos dígitos. Su motor principal ha sido la pesca marítima, un sector clave para la exportación, así como el auge de la construcción e infraestructuras, que refuerzan el papel estratégico de la ciudad de Dajla como el principal polo económico de las Provincias del Sur de Marruecos.
Fez-Mequinez (8,9 %)
Esta región se beneficia de la agricultura y los servicios, que siguen siendo pilares de su economía. Fez, con su rica tradición artesanal y cultural, también se ha apoyado en el sector turístico y comercial para fortalecer y mantener un crecimiento sostenido.
Marrakech-Safi (6,3 %)
El crecimiento se explica por la recuperación del sector de la hostelería y la restauración, tras los años difíciles de la pandemia. Marrakech, uno de los destinos turístico de primer nivel, ha vivido un fuerte repunte en la llegada de visitantes internacionales, lo que ha dinamizado la economía regional.
Casablanca-Settat (5 %)
Considerada el centro neurálgico de la economía marroquí, la región de Casablanca mantiene su liderazgo gracias al sector manufacturero, los servicios financieros y la atracción de inversión extranjera; aunque la modernización industrial ha jugado también un gran papel.
Tánger-Tetuán-Alhucemas (4,9 %)
Esta región norteña confirma su papel como polo de desarrollo industrial y logístico. La industria automotriz y las zonas francas han convertido a Tánger en un referente del sector manufacturero, además de fortalecer el comercio exterior gracias a la presencia del puerto de Tánger Med, uno de los más importantes del continente africano y el 15º del mundo en movimiento de contenedores.
Regiones con crecimiento por debajo del promedio
En contraste, otras cinco regiones no lograron alcanzar el promedio nacional, reflejando desigualdades estructurales y desafíos en la diversificación de sus economías: El Aaiún-Saguia El Hamra (2,9 %); Souss-Massa (1,8 %); Guelmim-Oued Noun (1,2 %); Draa-Tafilalet (1,5 %); y Rabat-Salé-Kenitra (0,7 %).
En el caso de la capital, Rabat-Salé-Kenitra, el bajo crecimiento sorprende considerando su papel institucional y administrativo, lo que plantea interrogantes sobre la necesidad de reforzar sectores productivos más allá de los servicios públicos.
Factores que explican la disparidad regional
La diferencia entre las regiones con mayor y menor crecimiento se explica por la diversificación sectorial. Mientras regiones como Casablanca o Tánger se apoyan en la industria y la logística internacional, y otras como Marrakech en el turismo; muchas zonas del interior del país siguen siendo altamente dependientes de la agricultura, el sector más castigado por la crisis climática y la escasez de lluvias. Tal es el caso que ente las regiones de Casablanca, Rabat y Tánger concentran el 58,5 % del PIB en 2023
La apuesta por sectores como la industria automotriz, el turismo, la pesca o los servicios financieros se ha traducido en resultados tangibles para las regiones que lograron adaptarse a los nuevos motores de la economía marroquí. En cambio, aquellas más rezagadas requieren políticas de inversión que fomenten la innovación y reduzcan las brechas de desarrollo.
Perspectivas para el futuro
El panorama de 2023 refleja un Marruecos en transformación, con polos regionales que se consolidan como motores de crecimiento y otros que necesitan mayor integración en la dinámica económica nacional.
La consolidación de proyectos de infraestructura, la modernización del tejido productivo y el impulso a la inversión extranjera serán factores determinantes para mantener la tendencia al alza. La clave estará en equilibrar el desarrollo regional para que el dinamismo no se concentre en unas pocas zonas, sino que se traduzca en un progreso más homogéneo para todo el país.