Marruecos: cuarto importador africano de paneles solares chinos
De acuerdo con el informe del centro de investigación Ember, Marruecos ocupa el cuarto lugar en África en cuanto a importaciones de paneles solares chinos, que han alcanzado 915 MW en un año. Pero, el reino marroquí no se limita en importar, sino que también duplica su capacidad local de producción de paneles solares a fin de alcanzar, en 2025, 1 GW al año.
Este rendimiento, destacado por el informe basado en cifras de importación entre julio de 2024 y junio de 2025, coloca al reino marroquí justo detrás de Argelia (1.199 MW), Nigeria (1.721 MW) y Sudáfrica que mantiene la cabeza del ranking con 3.784 MW en el mismo período.
Lejos de las importaciones, el país norteafricano ha experimentado un avance estratégico que refuerza su resiliencia energética y su potencial de exportación tecnológica; gracias al desarrollo de su capacidad industrial que le permitió llegar a un nivel de producción similar a lo de Sudáfrica.
Marruecos lidera la dinámica energética africana
Siendo presente en todas las COP desde 2016 como citas clave de la transición energética y el cambio climático, el Reino aboga por un acceso simplificado de los países emergentes a la financiación climática. El objetivo es contribuir eficientemente a la dinámica energética africana y consolidar su posición de puente entre Europa y África.
En un contexto mundial caracterizado por la presión climática y el aumento de las necesidades energéticas, África intensifica sus importaciones de paneles solares, con un incremento récord del 187 % en un año. Esta realidad donde reina el producto chino animó a Marruecos a duplicar su capacidad de producción local, reafirmando su ambición industrial en el continente africano.
En este sentido, el informe Ember califica al período 2024-2025 como un verdadero punto de inflexión para la energía solar en África; ya que las importaciones de paneles solares desde China aumentaron un 60 % en un año, pasando de 9.379 MW a 15.032 MW.
Se trata de un crecimiento que afecta a todo el continente, con 20 países africanos que han batido sus récords de importación durante este período, y 25 países que han superado el umbral simbólico de los 100 MW, frente a los 15 del año anterior.
Por su parte, las cifras que había conseguido Marruecos como país africano confirman la trayectoria en continuo avance del Reino en materia de energía limpia; aspirando a aumentar la proporción de energías renovables en su combinación eléctrica a más del 52 % para 2030, de conformidad con las orientaciones reales de Mohamed VI.
Gracias a los proyectos que había lanzado en las provincias del sur, Marruecos se posiciona como una plataforma energética regional al servicio de África. De hecho, el reino alauí se encuentra junto con Nigeria, Sudáfrica y Kenia entre los diez principales importadores africanos.
A pesar de ser menos voluminoso que sus homólogos nigerianos o sudafricanos, Marruecos confirma su lugar en este tablero energético continental, consolidando su compromiso hacia una transición energética estructurada.
En esta línea, Marruecos desempeña un papel fundamental en la estructuración de un sector solar regional, capaz de reducir la dependencia de las importaciones y favorecer el surgimiento de un tejido industrial sostenible.
La ambición de Marruecos de alcanzar tal autonomía productiva es singular en el continente africano; invirtiendo en la fabricación, el diseño, el montaje y la instalación de los paneles solares. Este posicionamiento industrial de Marruecos refuerza su credibilidad en los foros energéticos internacionales y consolida su estrategia de liderazgo climático.
Las renovables entre la ambición y la realidad
En el marco de su estrategia de 2030 en materia de energías renovables, Rabat se ha comprometido a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 42 % con respecto a los niveles de 2010. Es una ambición que forma parte de su hoja de ruta climática depositada ante las Naciones Unidas ambicioso.
No obstante, el 25 % de los esfuerzos de esta trayectoria están condicionados al apoyo de financiaciones internacionales; o sea en proyectos de energías renovables, eficiencia energética o desarrollo del hidrógeno verde.
Apoyado por el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) y cofinanciado por el BEI, la AFD y el KfW, el programa MorSEFF (Morocco Sustainable Energy Financing Facility), lanzado en 2015, es un ejemplo que ha marcado un cambio significativo en el enfoque marroquí de la financiación climática.
Con el objetivo de garantizar la eficiencia energética en los sectores industrial y agroalimentario, que representan el 42 y el 24 %, respectivamente, de los proyectos financiados, el programa movilizó 110 millones de euros para financiar más de 900 empresas, la mayoría de ellas pequeñas y medianas.
A este dispositivo le han seguido otros programas que buscan desarrollar proyectos de energía limpia para descarbonizar los sectores clave de la industria marroquí. Frente a la escasez de iniciativas industriales de ese tipo en África, Marruecos se distingue por su visión estratégica tanto nacional como continental en términos de renovables, según el mismo informe.
Pese a todos estos logros y ambiciones que se ven reflejados en la dinámica solar del continente, el informe de Ember recuerda que las importaciones de combustibles fósiles siguen siendo dominantes en los intercambios energéticos africanos. En 2023, el valor de las importaciones de petróleo refinado a los diez principales países importadores de paneles solares era hasta 107 veces superior al del sistema fotovoltaico.
La progresión que experimenta Marruecos no niega la fuerte dependencia persistente del petróleo refinado, con un valor de las importaciones de petróleo que supera 80 veces al de los paneles solares. El informe ha subrayado que Marruecos comparte esta tendencia con la mayoría de los grandes importadores africanos.
La inercia de las infraestructuras existentes diseñadas en gran medida para los combustibles fósiles, la lentitud de las transiciones en los sectores del transporte y la agricultura y el costo inicial de las instalaciones solares son factores que representan un freno real que aumenta la resistencia del petróleo en sectores claves tanto en Marruecos como en el resto de los países africanos.
El estudio de Ember pone de manifiesto el considerable impacto potencial de estas nuevas capacidades en la electrificación del continente, lo que demuestra que más de 16 países africanos podrían aumentar su producción en más del 5 % al año, y contribuir, por ende, a la seguridad de las redes y a la reducción de los cortes en África.