Marruecos proyecta crecimiento económico de 5 % en 2026 con impulso agrícola y demanda interna
El país apunta a expansión sostenida con sectores industrial y de servicios dinámicos, demanda interna firme y políticas de inversión estratégica
- ¿A qué se debe el crecimiento?
- Indicadores macroeconómicos y estructura productiva
- Contexto internacional y política exterior
El presupuesto económico preliminar de Marruecos para 2026, según la Alta Comisión de Planificación (HCP), señala que la economía marroquí va a crecer un 5 % en 2026, lo que supondría un aumento de casi medio punto con respecto a 2025.
De confirmarse las cifras del HCP, este sería el cuarto año consecutivo en el que el poder económico marroquí se vería incrementado. Si se obviasen los datos de 2020 y 2021, los años de la pandemia, la economía marroquí lograría un crecimiento constante en torno al 3,5 % desde 2015. Los avances en la agricultura y los acuerdos comerciales con la Unión Europea han empujado a la economía marroquí a sus niveles más altos.
Es por ello por lo que se espera un buen crecimiento del sector que, según las proyecciones, va a crecer cerca de un 10,4 % en 2026. Esto se debe a que, a la producción le fue muy buena gracias a la gestión de las reservas de agua y, además, se recuperaron tanto la ganadería como la producción de cereales.
Es tal el crecimiento de la agricultura que el aumento previsto para el 2026 será el equivalente al 1,1 % al crecimiento del PIB en total, cuando para el 2025 apenas llegará al 0,4 %. Asimismo, se espera que otras actividades como la industria y la construcción aumenten un 4,3 %.
¿A qué se debe el crecimiento?
En todo el país hay en marcha muchos proyectos, tanto del Gobierno como de empresas privadas, en áreas como el turismo que cada año mejora sus cifras. Sectores como el comercio, la hostelería y el transporte también siguen en auge gracias al aumento de inversión extranjera que recogen.
Para 2026, si todo va según lo previsto, el PIB de Marruecos debería crecer un 6,3 %, con una inflación baja, en torno al 1,3 %, un poco menos que el 1,9 % del pasado curso. Según los informes emitidos por el HCP, en el primer trimestre de 2026 podríamos ver ya un crecimiento del 4,2 %.
Dicha institución concluye que la consecuencia de las cifras del primer trimestre de 2026 es gracias a las inversiones llevadas a cabo en la Copa Africana de Naciones que ha dejado un beneficio neto de más de 114 millones de dólares, en torno a 100 millones de euros.
Indicadores macroeconómicos y estructura productiva
Agricultura, ganadería y el sector del automóvil se posicionan como los tres pilares de la economía marroquí para 2026.
Gracias a que la demanda interna esté creciendo, séase, que los marroquíes cada vez tienen más capacidad económica, la Administración marroquí cada vez recauda más por lo que las inversiones dentro del país están apoyando a toda la industria.
Sin embargo, aún hay tareas pendientes por resolver, entre ellas el desempleo juvenil. A pesar de que el Gobierno está aumentando las ayudas a los jóvenes a través de mejoras en los centros educativos y mayores beneficios para las empresas que los contraten, aún queda camino por recorrer. En otras materias como la sanidad y los servicios públicos, el Gobierno está centrando cada vez más recursos, especialmente, en la construcción de grandes y modernos hospitales.
Con todo esto sobre la mesa, las autoridades están equilibrando el gasto para cada sector. Pero para ello, la prioridad de Rabat es la diplomacia. A través de la política exterior, Marruecos ha logrado grandes avances en forma de acuerdos comerciales en materia energética impulsando grandes proyectos continentales.
Contexto internacional y política exterior
Entre los planes de Marruecos también se encuentra la inversión para la transformación digital y para mejorar lo que saben de inteligencia artificial y telecomunicaciones. El objetivo es que la economía marroquí se posicione cada vez mejor en áreas que aporten más y sean más resistentes ante el inestable contexto internacional.
Marruecos en 2026 se perfila como una economía en crecimiento, con una mezcla de proyecciones de crecimiento, la agricultura recuperándose, precios estables, y políticas que apuestan por la inversión y la integración económica global. Todo esto apunta a un enfoque pragmático para su desarrollo sostenible y su participación en la cooperación global.