Etiopía inaugura la Gran Presa del Renacimiento
Etiopía ha inaugurado oficialmente la famosa Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), considerada como el mayor proyecto hidroeléctrico de África.
La impresionante infraestructura ha costado la importante suma de 5.000 millones de dólares, la mayor parte financiada por el Estado etíope mediante la venta de bonos del Gobierno y contribuciones de ciudadanos, y supondrá una fuente importante de abastecimiento eléctrico a través de generación hidroeléctrica para Etiopía, utilizando los recursos acuáticos del río Nilo, lo que ha generado tiranteces políticas y diplomáticas con los vecinos Egipto y Sudán, que denunciaron la apropiación de recursos hídricos que afectan de lleno a sus respectivos territorios.
Esta gran infraestructura puede generar 5.150 megavatios (equivalente a seis centrales nucleares) superando la capacidad de 750 megavatios generados por dos turbinas que estaban en funcionamiento. Y puede almacenar hasta 74.000 millones de metros cúbicos de agua en el lago artificial Nigat.
La presa cuenta con una altura de 145 metros y una superficie máxima de 1.874 kilómetros cuadrados. Está situada en la región de Benishangul-Gumuz, al oeste, a unos 15 kilómetros de la frontera con Sudán, en el Nilo Azul. El río Nilo, cuya cuenca hidrográfica abarca once países, tiene dos afluentes principales: el Nilo Blanco, que se origina en la región de los Grandes Lagos; y el Nilo Azul, que empieza en el lago Tana de Etiopía y aporta al río el 85 % de su agua. Precisamente, el control del río Nilo es muy importante y la Gran Presa del Renacimiento Etíope afecta a la situación de los recursos del río Nilo, que afectan a más de una decena de países.
La inauguración de la Gran Presa del Renacimiento Etíope ha tenido la presencia del primer ministro etíope, Abiy Ahmed, quien encabezó el acto oficial con la presencia de Ismail Omar Guelleh, presidente de Yibuti, Salva Kiir Mayardit, presidente de Sudán del Sur, Hassan Sheikh Mohamud, presidente de Somalia, William Samoa Ruto, presidente de Kenia, Mia Amor Mottley, primera ministra de Barbados, y Russell Dlamini, primer ministro del Reino de Eswatini, según informó la agencia oficial de noticias etíope.
A pesar de las disputas políticas entre Etiopía y Egipto y Sudán, Abiy Ahmed dijo que el proyecto representa una “oportunidad conjunta de energía y desarrollo” para la región, destacando que no afectará a Egipto y Sudán, países que están en el curso del río Nilo.
Esta infraestructura, cuyas obras comenzaron en 2011 sobre el Nilo Azul, supondrá un gran impulso energético y económico, con importantes ingresos para Etiopía.
Abiy Ahmed ha considerado que la Gran Presa del Renacimiento Etíope supone “una prueba de la fuerza de Etiopía cuando está unida” y la ha tildado de “logro histórico” incluso a nivel regional, no solo para la nación etíope, como informó la agencia oficial de noticias ENA.
Ninguna alta autoridad de Egipto y Sudán asistió al acto inaugural, demostrando el enfrentamiento político existente. Hubo varias rondas de negociaciones durante años entre las tres naciones involucradas, pero no se llegó a un acuerdo entre Etiopía y los otros países afectados por la iniciativa.
El Cairo y Jartum pretende un acuerdo oficial con Adís Abeba para el llenado y funcionamiento de la presa hidroeléctrica para tener un control y unas garantías sobre el flujo hídrico relativo las respectivas cuotas referentes al caudal del río Nilo, un río africano de vital importancia para la región.
Aunque diversas informaciones han apuntado que también existía un fuerte malestar en Egipto porque podría haber existido algún acuerdo previo entre Etiopía y Sudán que afectaría al país egipcio de lleno en cuanto a su cuota de recursos del río Nilo.
Egipto insiste en llegar a un acuerdo total entre las partes involucradas para el funcionamiento de la presa hidroeléctrica, aunque Etiopía sigue insistiendo en que el funcionamiento de las instalaciones no afecta a Egipto y Sudán como países inmersos en el curso del río Nilo.