Marruecos apuesta por el poder inteligente mientras Argelia refuerza su gasto militar

Los Apache marroquíes vendrán acompañados con 441 misiles AGM-114R Hellfire, 60 Hellfire versión AGM-114L, 478 kits de guiado de precisión para cohetes Hydra 70 y otros 200 misiles AIM-92H Stinger - REUTERS/ EDGAR SU
Rabat apuesta por el poder inteligente mediante innovación y alianzas, mientras Argel refuerza su inversión defensiva apoyada en el armamento ruso
  1. Marruecos: modernización de las Fuerzas Armadas Reales (FAR)
  2. Argelia: disuasión cuantitativa y dependencia exterior
  3. Dos visiones opuestas del futuro del Magreb
  4. El gasto en defensa: factores sociales y económicos
  5. Doctrinas de la defensa entre el poder inteligente y la disuasión convencional
  6. Proyección internacional y equilibrio estratégico

El aumento de gasto en Defensa de los países del norte de África se perfila como una nueva carrera armamentística en la que Marruecos y Argelia han adoptado dos concepciones diferentes del poder militar. Mientras Rabat apuesta por la tecnología y la calidad; Argel habría optado por la cantidad. La presentación de los presupuestos de Defensa de ambos países muestra una visión opuesta de la seguridad en el corto plazo.

Con el objetivo de redefinir el equilibrio de poder en la región, Argelia, cada vez más aislada internacionalmente, ha optado por la una estrategia militar disuasoria a través de unos presupuestos récord. Del otro lado, Marruecos, que dispone de un amplio apoyo internacional, ha preferido apostar por una estrategia de poder inteligente, muy similar a la que tienen las grandes potencias de la OTAN, y gigantes militares como China o Pakistán.

Ejercicios militares African Lion 2024 - PHOTO/X/@FAR_Maroc_

Marruecos: modernización de las Fuerzas Armadas Reales (FAR)

Marruecos ha iniciado un proceso, según han informado plataformas especializadas, de transición y transformación de las Fuerzas Armadas Reales (FAR). En base a lo aprobado en el Proyecto de Ley de Finanzas (PLF) para el curso 2026, Rabat ha expresado su voluntad de acelerar la modernización de su industria militar y de su Ejército.

Con una asignación de cerca de 16.000 millones de dólares (15.717 millones), el país norteafricano espera crear más de 5.500 puestos de trabajo en todas las filas de las FAR, especialmente en el Centro Real de Vigilancia Espacial, reflejo de la importancia que otorga Rabat al desarrollo en inteligencia y reconocimiento satelital.

Del total, se estima que más de 5.500 millones de dólares se distribuyan entre salarios, mantenimiento y ejecución de contratos previos. Unas cifras que crecerían en un 17,7 % con respecto a las cifras anteriores.

El resto del presupuesto tiene como objetivo completar los programas de modernización cualitativa, que no cuantitativa, del Ejército a través de la compra de sistemas avanzados; y el fomento de una industria local que esté apoyada por los socios militares más importantes del país: Estados Unidos, India Turquía e Israel.

Ejercicios militares African Lion 2024 - PHOTO/X/@FAR_Maroc_

Argelia: disuasión cuantitativa y dependencia exterior

Gobernado por un Ejecutivo apoyado fuertemente en el poder militar, Argelia está registrando, año tras año, un aumento significativo del presupuesto de Defensa. Siguiendo la progresión estimada por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Argelia ha aumentado en los últimos 10 años más de un 100 % la asignación presupuestaria a los gastos militares.

El último dato, según la plataforma española Defensa, el dinero destinado por Argelia superaría los 25.000 millones de dólares, lo que representa más de un 55 % en comparación con lo que destina Marruecos. Pero, además, el Gobierno argelino habría activado la ejecución de créditos por valor de más de 26.000 millones de dólares, convirtiendo al país en uno de los Estados con mayor gasto en Defensa de África.

Tal es la preocupación, derivada del aislamiento internacional, de Argelia que el presupuesto militar supera con creces a la suma combinada de las partidas de sanidad y educación. De hecho, solo el crédito adicional del que dispondría la industria militar supera en más de un 45 % la suma de estos.

La estrategia argelina se opone a la marroquí. Mientras que Rabat busca modernizar su industria local a través de sus alianzas internacionales, Argel ha aumentado su gasto para comprar y mantener todo su arsenal ruso, el cual supone tres cuartas partes de todo su poder militar.

La compra de los nuevos modelos de aviación rusos Su-57, Su-35 y Su-34 son los culpables del elevado gasto que han tenido que aprobar. No obstante, este nivel de adquisiciones confirma que Argelia sigue una política de disuasión tradicional basada en la superioridad numérica y el mantenimiento de un amplio Ejército convencional, equipado con material pesado y de alto coste operativo.

Un cazabombardero Sukhoi Su-34 realiza un vuelo de demostración en el espectáculo aéreo MAKS 2017 en Zhukovsky, a las afueras de Moscú, Rusia - REUTERS/ SERGEI KARPUKHIN

Dos visiones opuestas del futuro del Magreb

La distancia en las predisposiciones de uno y otro país es muy clara, ya que el primero se adhiere al modelo de poder inteligente, el cual es entendido como el que combina cooperación internacional, innovación tecnológica e industrialización local dentro de unos límites económicos asumibles.

El segundo, en este caso, alberga tras su política de cantidades disuasorias una distribución extrema de su fortuna, que es preparada por el crudo, por el gas y por otros recursos naturales, para sufragar su gran carga de gasto militar.

Para los analistas en defensa, la discrepancia entre ambos es capaz de hacer virar la balanza militar del Magreb, situándose el primero como el que procurará unos resultados sobre cómo salir del fuego al que los ha llegado una autonomía estratégica diversificada, mientras que el segundo se verá abocado a una la aplastante consecuencia producida por la gran carga de gasto militar y por la falta de una visión holística entre defensa y desarrollo.

En este sentido, el centro del reto para ambos girará hacia la conversión de su gasto militar en una estabilidad que esté capaz de ser real y duradera, haciendo que la competitividad armamentística no se lleve en su cuna los recursos para el desarrollo social y la cooperación regional.

 Fuerzas militares de Estados Unidos, Marruecos y Senegal observan un ejercicio a gran escala como parte del ejercicio militar African Lion, en Tantan, al sur de Agadir, Marruecos - AP/ MOSAAB  ELSHAMY

El gasto en defensa: factores sociales y económicos

La discrepancia en las estrategias militares también es inherente a las estructuras económicas y sociales propias de cada país, de manera que la diversificación de la economía marroquí, basada en el turismo, en la automoción, en la agricultura y en las energías renovables, contrasta con Argelia, que sigue dependiendo de sus ingresos del gas y del petróleo.

Lo que a su vez provoca que la sostenibilidad del gasto militar quede condicionada: mientras Rabat intenta mantener un equilibrio entre la defensa y el desarrollo, Argelia opta por un modelo de costes altos que presiona su presupuesto nacional.

Marruecos ha presenciado en los últimos tiempos las movilizaciones de la denominada Generación Z, que pedían una mejora de los servicios públicos y una mayor cantidad de oportunidades laborales, con lo que se refuerza la necesidad de un compromiso de seguridad con el bienestar social.

Desde el Gobierno de Marruecos, se han intentado llevar a cabo inversiones, pero también desde la lógica de un entorno en el que la defensa y la cohesión interna son importantes, a sabiendas de que la paz a la que aspira el país depende de muchos más elementos que de la dotación de la producción bélica.

Soldados argelinos hacen guardia - REUTERS/ABDELAZIZ BOUMZ

Doctrinas de la defensa entre el poder inteligente y la disuasión convencional

El modelo de Marruecos es el modelo de poder inteligente, pues combina el poder militar con diplomacia, cooperación tecnológica y seguridad de la región; la fuerza de este modelo es generando el equilibrio entre el poder duro y el poder blando al explotar la innovación y la cooperación internacional como mecanismos de influencia.

Rabat participa en ejercicios como el African Lion, que desarrolla junto a las fuerzas de los Estados Unidos de América, en las misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, consolidando su imagen como un actor estable y moderno del Magreb. En contraposición a este modelo, Argelia opta por una doctrina de defensa del tipo de la disuasión convencional y de la magnitud de sus Fuerzas Armadas que rondaban los muy bien dibujados de más de ciento treinta mil efectivos.

No obstante, esta doctrina le otorga una gran capacidad operativa, la falta de industria de defensa nacional le limita a la importación de material ajeno y a la dudosa vulnerabilidad a las oscilaciones del mercado internacional. La guerra de Ucrania también contribuye a exponer su vulnerabilidad.

Aviones de combate estadounidenses F16 aterrizan en una base aérea para el ejercicio militar African Lion, en Ben Guerir, Marruecos - AP/MOSAAB ELSHAMY

Proyección internacional y equilibrio estratégico

Marruecos y Argelia son protagonistas del espacio de la seguridad del Magreb, pero también de las áreas del Mediterráneo, para la seguridad de los que tienen un concepto de seguridad inscripto en la historia colonial del norte de África.

La estrategia de Argelia mantiene muy bien su peso histórico en el continente pero no sólo por encontrarse muy presente y muy involucrada dentro de las organizaciones africanas de defensa (sí por encontrar validaciones históricas en su opción por la “no intervención directa”, sino también por existir altos márgenes de legitimidad que posee para actuar sobre la base de su aislamiento internacional y su dependencia tecnológica del armamento ruso que acotarán que su vía de adecuación a los nuevos equilibrios sea más lenta.

La importancia de la modernización tecnológica, y más aún el potencial de la capacidad espacial marroquí, han contribuido a que poco a poco, se debilitara la balanza estratégica de modo que ha contribuido a alimentar las inquietudes de Argel, lo que ha conducido a que se abra una nueva etapa en el ritmo de la competición armamentista en el norte de África.