De Mistura identifica a Marruecos y Argelia como los principales actores del conflicto por el Sáhara Occidental
Staffan de Mistura, enviado especial del secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para el Sáhara Occidental, ha identificado a Marruecos y Argelia como los principales actores involucrados en el conflicto existente por la soberanía del Sáhara Occidental.
En una interesante entrevista concedida al Instituto para los Estudios de Política Internacional (ISPI), el diplomático ítalo-sueco se refirió a la actual situación del diferendo del Sáhara Occidental y señaló que desde Naciones Unidas se está trabajando para “evitar un conflicto ligado a una tensión entre dos naciones en particular, Marruecos y Argelia, y un grupo llamado Polisario”, en este caso en relación al Frente Polisario, organización independentista saharaui apoyara por el Estado argelino que defiende la celebración de un referéndum de independencia de la población saharaui.
La referencia al Frente Polisario como “grupo” y no como representante del pueblo saharaui o movimiento de liberación es relevante en el discurso diplomático y pone de manifiesto el papel crucial de Argelia en el conflicto existente. Aunque el Estado argelino ha evitado estar en el foco principal del problema dejando un mayor protagonismo al Frente Polisario, a pesar de que el principal aliado internacional del grupo independentista es precisamente Argelia, rival político de Marruecos en la región del Magreb.
El enviado especial del secretario general de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental señaló que la tensión en la región no se limita a la disputa entre Marruecos y el Frente Polisario, sino que se extiende para reflejar la naturaleza de la relación entre Marruecos y Argelia.
Diversos analistas interpretan que estas afirmaciones de Staffan de Mistura desmontan la narrativa argelina que ha presentado al Polisario como el presunto representante de los saharauis, reafirmando lo que muchos observadores internacionales han sostenido durante años: que el Frente Polisario es un instrumento de la política exterior argelina, utilizado para ejercer presión sobre Marruecos.
Esta postura del enviado especial del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental va en consonancia con las resoluciones de Naciones Unidas, que han instado a Argelia a tomar parte activa en las conversaciones y negociaciones de las partes involucradas en la búsqueda de una solución para el diferendo saharaui, unas partes involucradas que incluyen a Marruecos, Mauritania y el propio Frente Polisario.
Existe presión internacional para que Argelia se involucre de lleno en la votación de las resoluciones de Naciones Unidas sobre el Sáhara Occidental y asuma así su responsabilidad política en el asunto. Sobre todo, teniendo en cuenta también que miles de refugiados saharauis se encuentran en campamentos en territorio argelino, como los de Tinduf, en los que los refugiados subsisten en difíciles condiciones de vida con falta de todo tipo de recursos, como han indicado diversos analistas.
El conflicto por la soberanía del Sáhara Occidental continúa prácticamente cinco décadas después del fin de la etapa colonial española y se requiere una solución negociada y pacífica bajo el amparo de la ONU.
Marruecos plantea su Plan de Autonomía para el Sáhara Occidental, que significaría una amplia autonomía para el territorio saharaui bajo soberanía marroquí respetando las resoluciones de Naciones Unidas. Esta propuesta daría gran capacidad de autogobierno a las autoridades saharauis dejando en manos del Estado marroquí la política exterior y de defensa.
Más de cien países, incluidos grandes potencias como Estados Unidos, Francia, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Alemania o España, apoyan la propuesta marroquí al considerarla la más seria, creíble y realista para solventar el diferendo saharaui.
Mientras, la propuesta independentista defendida por el Frente Polisario cuenta con un menor respaldo internacional, incluido aquí el apoyo de Argelia.
En este sentido, Argelia sigue siendo un rival político de Marruecos en el Magreb a pesar de que el rey marroquí, Mohamed VI, ha tendido la mano a su vecino argelino en numerosas ocasiones para reconducir la situación y tener una relación diplomática amistosa, como ocurría en el pasado, cuando incluso Marruecos apoyó al país argelino en su proceso de independencia de la metrópoli francesa.