Sáhara Occidental:  la hora de la elección, la ONU es llamada a integrar al Movimiento Saharaui por la Paz como actor central

Conferencia Internacional por el Diálogo y la Paz en el Sáhara Occidental celebrada por el MSP en Dakar
Conferencia Internacional por el Diálogo y la Paz en el Sáhara Occidental celebrada por el MSP en Dakar
A medida que se acerca la crucial votación del Consejo de Seguridad de la ONU en octubre sobre la renovación del mandato de la MINURSO, el dossier del Sáhara Occidental vuelve a ocupar un lugar central en la agenda diplomática internacional
  1. Un consenso internacional en torno a la autonomía marroquí
  2. La credibilidad de la ONU en entredicho
  3. El Movimiento Saharaui por la Paz: una nueva legitimidad saharaui
  4. Un momento de la verdad

Mientras aumenta la presión sobre el enviado personal del secretario general de la ONU, Staffan de Mistura, para que alinee sus esfuerzos con el creciente consenso a favor del plan de autonomía propuesto por Marruecos, emerge una nueva realidad política: la del Movimiento Saharaui por la Paz (MSP), ahora inevitable como actor principal del proceso.

Un consenso internacional en torno a la autonomía marroquí

El reciente encuentro entre De Mistura y el principal asesor estadounidense para Asuntos Africanos, Massad Boulos, en Nueva York, marcó un punto de inflexión decisivo. Washington reafirmó, sin ambigüedad, que “una autonomía genuina bajo la soberanía marroquí es la única solución viable”. Esta postura, heredada de la decisión estratégica de la administración Trump de reconocer la marroquinidad del Sáhara, sigue siendo plenamente asumida y reforzada por la actual administración estadounidense.

La alineación de Francia, el Reino Unido, España, Portugal, la mayoría de los países árabes y un número creciente de estados africanos da fe de una dinámica internacional clara. Frente a este masivo apoyo al plan de autonomía, Argelia y el Frente Polisario aparecen cada vez más aislados. El tiempo de los marcos rígidos y las ilusiones de referéndum parece pasado, dando paso a un enfoque más pragmático, más acorde con las realidades geopolíticas actuales.

La credibilidad de la ONU en entredicho

Para De Mistura, la situación es una encrucijada diplomática. Su intento de reactivar una opción de partición del territorio, considerada irrealista y calificada por Rabat de “no comenzable”, ha empañado su credibilidad. Marruecos ha reafirmado que su soberanía sobre el Sáhara no es negociable, cerrando definitivamente la puerta a cualquier solución que fragmente su integridad territorial.

Paralelamente, la MINURSO enfrenta un desafío sin precedentes. Voces influyentes, especialmente dentro de grupos de reflexión (think tanks) estadounidenses como el American Enterprise Institute, denuncian una “misión de mantenimiento de la paz fallida”, acusada de prolongar artificialmente el conflicto y alimentar la estrategia argelina de mantener a los refugiados saharauis en los campamentos de Tinduf. Algunos incluso piden reducir, o incluso suprimir, el financiamiento de la misión, considerada contraria al espíritu de los Acuerdos de Abraham.

El Movimiento Saharaui por la Paz: una nueva legitimidad saharaui

Es en este contexto de reconfiguración que el Movimiento Saharaui por la Paz (MSP) se afirma como una alternativa creíble y representativa. Surgido de la voluntad de romper con el punto muerto militarista y autoritario impuesto durante décadas por el Frente Polisario, el MSP encarna una voz saharaui libre, pacífica y orientada hacia la reconciliación.

Durante su 2º congreso organizado en Dakar, el MSP presentó un corpus de propuestas pragmáticas para una solución política duradera. Estas resoluciones destacaron la necesidad de una autonomía ampliada, que garantice los derechos culturales, políticos y económicos de los saharauis, al tiempo que se enmarca en la estabilidad regional.

A través de sus declaraciones, el movimiento ha insistido en el derecho de los saharauis a ser actores plenos de su futuro, rechazando la lógica de exclusión y monopolio reclamada por el Polisario. Se posiciona así como el nuevo interlocutor legítimo, portador de un proyecto de paz y desarrollo, donde otros se encierran en una estrategia de confrontación estéril.

Un momento de la verdad

Mientras el Consejo de Seguridad se prepara para decidir sobre el futuro de la MINURSO, surge una pregunta esencial: ¿Está la ONU preparada para adaptarse a la nueva realidad geopolítica y reconocer la pluralidad de voces saharauis? Ignorar al MSP equivaldría a negar la existencia de una fuerza social y política emergente, que gana legitimidad y aboga por la paz y la reconciliación.

Para De Mistura, integrar al Movimiento Saharaui por la Paz en el proceso podría constituir la oportunidad de restaurar su credibilidad y dar un segundo aire a la mediación de la ONU. Porque, más allá de los eslóganes, la clave de una solución duradera reside en tener en cuenta las aspiraciones reales de los saharauis.

Ghaillani Hamoud, analista mauritano.