La resolución del conflicto en el Sáhara Occidental: análisis entre la postura de la Cuarta Comisión de la ONU y la estrategia del Consejo de Seguridad
Descubre cómo la ONU y su Cuarta Comisión han enfrentado el conflicto del Sáhara Occidental entre derecho internacional y realpolitik, con un papel clave de Marruecos y Argelia en esta disputa que sigue dando de qué hablar
- El enfoque proactivo de Argelia respecto al conflicto del Sáhara en la Cuarta Comisión
- Las prácticas de los peticionarios en la Cuarta Comisión
- Del estancamiento a la estrategia: el nuevo impulso del Consejo de Seguridad en el proceso de paz del Sáhara Occidental
- Superar la ineficacia: la Cuarta Comisión y la búsqueda de soluciones en el Sáhara Occidental
- Conclusiones
Durante los últimos cincuenta años, las tensiones entre el derecho internacional y la realpolitik han marcado las acciones de la ONU. Creada para garantizar la paz y la seguridad, la ONU ha evolucionado al ritmo de los cambios globales y los distintos tipos de conflictos. Dentro de ella, la Cuarta Comisión gestiona la descolonización y el mantenimiento de la paz, guiada por el Comité Especial de Descolonización (C-24), creado en 1961 tras la Declaración sobre la Independencia de los Países Coloniales de 1960.
El C-24, compuesto por 29 miembros, supervisa la descolonización e informa al Cuarto Comité, que redacta resoluciones y recomendaciones para la Asamblea General en sesión plenaria, lo que refleja el papel continuo de la ONU en la gobernanza mundial y la supervisión de los conflictos.
Históricamente, y en aras de la justicia, por recomendación de Marruecos, el Sáhara Occidental se incluyó en los esfuerzos de descolonización de la ONU en 1963, con el Comité Especial de Descolonización de la ONU (el Cuarto Comité), con el objetivo de recuperar el territorio de la ocupación española, y posteriormente la ONU aprobó resoluciones instando a España a negociar la liberación del territorio.
Esto dio lugar a una serie de resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en las que se pedía la celebración de negociaciones entre España y Marruecos. Diez años más tarde, en medio de las continuas disputas territoriales, nació el Frente Polisario. En 1965, la Asamblea General pidió a España que negociara con Marruecos la liberación de Sidi Ifni y el Sáhara Occidental. El Tratado de Fez de 1969 formalizó la devolución del enclave de Ifni a Marruecos, poniendo fin a 34 años de ocupación. Finalmente, en 1975, Marruecos recuperó por completo su territorio, el Sáhara Occidental, mediante el Acuerdo de Madrid.
El enfoque proactivo de Argelia respecto al conflicto del Sáhara en la Cuarta Comisión
Los Acuerdos de Madrid de 1975 redefinieron el conflicto del Sáhara Occidental, transformándolo de una cuestión de descolonización a una disputa política entre las partes interesadas. La Cuarta Comisión y la Asamblea General de las Naciones Unidas reconocieron los acuerdos mediante la Resolución 3458, adoptada el 10 de diciembre de 1975, lo que supuso su aceptación de facto. Aunque el conflicto podría haber terminado en esa fecha, el apoyo de Argelia al Frente Polisario lo prolongó, transformándolo en una rivalidad regional que desestabilizó el Magreb y, en general, África.
El 26 de febrero de 1976, el Representante Permanente de España ante la ONU informó al secretario general de que España había puesto fin oficialmente a su presencia en el Sáhara (A/31/56-S/11997), una posición reafirmada repetidamente por los sucesivos presidentes del Gobierno español. Argelia se opuso a los Acuerdos de Madrid de 1975, denunciándolos como un golpe político.
En consecuencia, la junta argelina comenzó a apoyar al Frente Polisario militar, diplomática y financieramente, transformando la cuestión del Sáhara Occidental en un conflicto regional prolongado. Además, Argelia ha invocado selectivamente el principio de autodeterminación para desafiar la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, mientras ignora casos similares que afectan a las regiones septentrionales de Marruecos, Tarfaya y Sidi Ifni, territorios que en su día fueron colonizados por España.
Para apoyar al Frente Polisario, Argelia utilizó la Resolución 1514 de la ONU como justificación, interpretando el párrafo 2, que hace hincapié en la autodeterminación, y haciendo caso omiso de los párrafos 6 y 7, que defienden la integridad territorial de los Estados. Posteriormente, la Asamblea General de la ONU aclaró mediante la Resolución 1541 (1960) que la autodeterminación no debe amenazar la unidad territorial y reafirmó el derecho de los Estados a reclamar los territorios separados colonialmente. La Convención de La Haya de 1907 y el Cuarto Convenio de Ginebra de 1949 afirman que el concepto de ocupación se aplica a los Estados existentes, mientras que el Sáhara Occidental nunca ha sido un Estado.
A pesar de estos principios y de las pruebas históricas, políticas y jurídicas que vinculan el Sáhara Occidental con Marruecos, Argelia ha seguido manipulando la doctrina de la autodeterminación en la Cuarta Comisión de las Naciones Unidas para promover sus ambiciones regionales y ha ignorado sistemáticamente los llamamientos de las Naciones Unidas para que se alcance una solución política negociada, insistiendo en cambio en un referéndum, un mecanismo que no está respaldado ni por la Resolución 1514 ni por la 1541.
Las prácticas de los peticionarios en la Cuarta Comisión
La Cuarta Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas desempeña un papel importante en la descolonización, ya que supervisa la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países coloniales y ofrece recomendaciones sobre sus progresos.
Las audiencias sobre el conflicto del Sáhara Occidental atraen al mayor número de peticionarios, entre los que se encuentran representantes de la sociedad civil, expertos internacionales, Estados miembros y saharauis que apoyan la posición de Marruecos. El Sáhara Occidental es único entre los territorios no autónomos porque carece de una potencia administradora oficial desde la retirada de España en virtud de los Acuerdos de Madrid de 1975. Marruecos ha recuperado legalmente estas regiones. Esta situación pone de relieve una importante deficiencia en el enfoque de la Cuarta Comisión, ya que la cuestión del Sáhara Occidental es ahora una disputa política más que una cuestión de descolonización.
Durante las audiencias orales de la Cuarta Comisión, las partes presentan opiniones opuestas sobre el Sáhara Occidental: Argelia y el Frente Polisario lo plantean como una cuestión de descolonización, mientras que Marruecos lo considera una cuestión de paz y seguridad. Argelia moviliza a funcionarios, parlamentarios y disidentes marroquíes para promover la autodeterminación y la independencia, conceptos que no figuran en las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Invoca selectivamente un párrafo de la Resolución 1514, mientras ignora las Resoluciones 1541 y 2625, que defienden la integridad territorial. De este modo, Argelia obstaculiza el proceso político respaldado por el Consejo de Seguridad en virtud de la Resolución 2414, a pesar de que el estatuto jurídico del territorio quedó establecido en los Acuerdos de Madrid de 1975.
La mayoría de los debates en la Cuarta Comisión de la ONU se centran en lograr una solución política mediante negociaciones entre las partes, tal y como insta el Consejo de Seguridad. La apertura de la Comisión al Plan de Autonomía de Marruecos refleja su potencial para otorgar un autogobierno sustancial, al tiempo que se preserva la integridad territorial de Marruecos. Los exsecretarios generales de la ONU Pérez de Cuéllar, Boutros-Ghali y Kofi Annan consideraron este plan como la resolución más viable. En abril de 2025, el enviado de la ONU Staffan de Mistura reafirmó la autonomía como clave para el progreso, haciendo hincapié en el reconocimiento de la soberanía de Marruecos por parte de Francia, Estados Unidos y Reino Unido, avances que supusieron un importante impulso hacia una solución duradera del conflicto.
Del estancamiento a la estrategia: el nuevo impulso del Consejo de Seguridad en el proceso de paz del Sáhara Occidental
Desde la descolonización del Sáhara Occidental por parte de España y la anulación del referéndum en todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Marruecos libró una feroz batalla en la ONU para excluir este conflicto de la Cuarta Comisión, afirmando que es el Consejo de Seguridad el único órgano autorizado para supervisar esta disputa en virtud del artículo 12 de la Carta de las Naciones Unidas. Es más, el Consejo de Seguridad no considera el Sáhara Occidental como una cuestión de descolonización, sino de paz y seguridad en el marco del capítulo VI de la Carta de las Naciones Unidas.
La Resolución 1754 (2004) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tenía por objeto cambiar el enfoque del conflicto del Sáhara Occidental, pasando de un referéndum a las negociaciones, complementado con el Plan de Autonomía de Marruecos de 2007, que transfería los poderes administrativos, legislativos y judiciales a los saharauis bajo la soberanía marroquí. Durante las dos últimas décadas, las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas han instado constantemente a todas las partes a participar en el proceso político liderado por las Naciones Unidas y basado en las directrices del Consejo de Seguridad. Un aspecto fundamental de estas resoluciones es la insistencia en las negociaciones para alcanzar una solución justa, duradera y mutuamente aceptable.
La Cuarta Comisión hace referencia con frecuencia al Plan de Autonomía de Marruecos, lo que refleja un enfoque práctico de la resolución, apoyado por muchos Estados miembros de la ONU que abogan por el diálogo político y la reanudación de las mesas redondas. A tal efecto, Marruecos pone más énfasis en la labor genuina del Consejo de Seguridad que en la Cuarta Comisión, ya que esta última toma nota y reafirma todas las resoluciones del Consejo de Seguridad.
Superar la ineficacia: la Cuarta Comisión y la búsqueda de soluciones en el Sáhara Occidental
Varios observadores sostienen que la Comisión Política Especial y de Descolonización de las Naciones Unidas tiene poca influencia y que sus actividades son contraproducentes para la resolución del conflicto del Sáhara Occidental. Las principales críticas son las siguientes:
Primero
En la Cuarta Comisión, algunos países formulan declaraciones intemperantes y obsoletas, en particular Argelia y Sudáfrica, que reclaman el derecho a la independencia y la autodeterminación del Sáhara Occidental y se esfuerzan por convencer a la comunidad internacional de que este conflicto es una cuestión de descolonización, lo que contradice las resoluciones del Consejo de Seguridad.
Dada la formulación y el lenguaje extremos que estos países tratan de incorporar a sus llamamientos a la acción, el C-24 corre el riesgo de perder su credibilidad, ya que no cumpliría con el artículo 12.1 de la ONU. Por lo tanto, en su intento de dar legitimidad a la descolonización, la Cuarta Comisión puede deslegitimarse a sí misma.
Segundo
Técnicamente, la Cuarta Comisión debería centrarse en medidas prácticas en lugar de en la retórica. Un paso clave sería revisar los países cuyas disputas ya se han resuelto, como el Sáhara Occidental, que fue transferido de España a Marruecos en virtud de los Acuerdos de Madrid de 1975 y que ahora está bajo la autoridad política del Consejo de Seguridad. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es el único órgano responsable de resolver esta disputa. La frecuentemente mencionada”brecha entre los órganos de las Naciones Unidas” refleja tanto la falta de compromiso de las grandes potencias como la dificultad de llevar a cabo investigaciones importantes sobre políticas concretas.
Muchos gobiernos, ONG y expertos han criticado la presencia continuada del Sáhara Occidental en la agenda del C-24, considerándola una pérdida de tiempo y recursos, ya que las resoluciones de la Cuarta Comisión se limitan a hacerse eco de los llamamientos del Consejo de Seguridad a soluciones políticas pragmáticas, en lugar de promover nuevos resultados.
Tercero
La principal controversia se refiere al tratamiento que da la Cuarta Comisión a los llamados movimientos de liberación, en particular al Frente Polisario. El Polisario nunca ha sido elegido por los habitantes del Sáhara Occidental y carece del reconocimiento de la ONU o la UE como representante legítimo o movimiento de liberación. No puede actuar en nombre de un territorio independiente. Además, los miembros del Polisario no pueden acceder al edificio de la ONU a menos que se les proporcione una tarjeta de identificación de la ONU a través de Argelia. Mientras tanto, el 73 % de los saharauis participan en el sistema político de Marruecos.
Al comprometerse principalmente con estos movimientos, la Cuarta Comisión complica las disputas territoriales y los conflictos con los Estados miembros que reconocen la legitimidad histórica. La Comisión debería ir más allá de proporcionar plataformas para los radicales y adoptar mecanismos más amplios de resolución de conflictos para abordar las disputas de larga data.
Las Naciones Unidas no pueden actuar a dos velocidades diferentes, con la Cuarta Comisión y el Consejo de Seguridad ocupándose de la resolución de este conflicto regional. La dinámica diplomática en torno al conflicto del Sáhara Occidental ha abierto camino a las grandes potencias (Francia, España, Estados Unidos y Reino Unido), que declararon la soberanía de Marruecos sobre su Sáhara Occidental.
Además, más de dieciocho países europeos apoyan el plan de autonomía y más de 30 países han abierto sus respectivos consulados en El Aaiún y Dajla, lo que demuestra de facto las reivindicaciones históricas de Marruecos. Por lo tanto, una solicitud de Marruecos o de uno de sus aliados internacionales para retirar un expediente del orden del día de la Cuarta Comisión puede acelerar el proceso de resolución. Se han registrado numerosos casos en las Naciones Unidas en los que se han retirado territorios de esta lista tras cambios en las circunstancias, entre ellos Hong Kong, Macao y Groenlandia. Esto confirma que el procedimiento es legítimo, legal y sin precedentes.
Conclusiones
Hoy en día, Marruecos ya no se limita a exigir, sino que ejerce su soberanía, invierte, desarrolla y construye un modelo de desarrollo sin precedentes en el Sáhara Occidental, a la luz del consenso nacional y del creciente apoyo internacional, especialmente tras el cambio cualitativo en las grandes potencias, que apoyan de forma explícita e inequívoca la propuesta de autonomía bajo la soberanía marroquí.
Dra. Yasmine Hasnaoui, experta en asuntos del norte de África.