Trump propone un plan de paz en Gaza: alto el fuego y reconstrucción
El fin de la guerra en Gaza se acerca con el plan de paz de Trump presentado en la Asamblea General de la ONU, buscando detener los conflictos y brindar esperanza a la región
- ¿Quiénes asistieron?
- Liberación de rehenes y reconstrucción de la Franja de Gaza
- Condiciones de los países árabes
- El papel de Europa en las negociaciones
El conflicto en Gaza ha generado una profunda preocupación a nivel internacional, llevando a los líderes mundiales a buscar soluciones sostenibles que pongan fin a la violencia y promuevan la reconstrucción de la región.
En el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, figuras destacadas han tomado las riendas para mediar un acuerdo de paz que aborde las múltiples aristas del conflicto, desde la seguridad hasta el desarrollo socioeconómico.
Uno de los protagonistas clave en estas negociaciones ha sido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha impulsado un plan de paz integral en una reunión de alto nivel con líderes del mundo árabe.
El fin de la guerra en Gaza está cada vez más cerca. En el contexto de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Estados Unidos Donald Trump se reunió con los líderes del mundo árabe para elaborar un plan de paz que detenga la guerra en Gaza.
El proyecto presentado por Donald Trump consta de 21 puntos qué, según explicó en la reunión, atienden todas las preocupaciones de los países de Oriente Medio, de Israel, de los palestinos y de Occidente. “Creo que el plan engloba todas las inquietudes de todos los actores de la región”, aclaró Steve Witkoff, enviado especial de los Estados Unidos en Oriente Medio.
Trump calificó el encuentro como “la reunión más importante” en los márgenes de la Asamblea General de la ONU y aseguró que busca poner fin inmediato a la guerra entre Israel y el grupo terrorista Hamás. Mientras tanto, miles de gazatíes siguen siendo desplazados y, al menos, según Médicos Sin Fronteras, 50 personas murieron en los últimos ataques israelíes.
¿Quiénes asistieron?
Acompañando a Donald Trump se encontraba el núcleo fuerte del Gobierno americano: Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano; Steve Witkoff, enviado especial de los Estados Unidos en Oriente Medio Scott Bessent, secretario del Tesoro de los Estados Unidos; y Pete Hegseth, secretario de Defensa de los Estados Unidos.
Del lado árabe, asistieron el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; el rey Abdullah de Jordania; el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif; el primer ministro de Egipto, Mostafa Madbouly; el ministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudí, Faisal bin Farhan Al-Saud; el emir de Catar, jeque Tamim bin Hamad Al Thani; el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto; y el viceprimer ministro y ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Zayed Al Nahyan.
Estos líderes representan una diversidad de perspectivas y intereses dentro de la región, lo que subraya la complejidad de alcanzar un consenso que satisfaga a todas las partes involucradas.
Posteriormente, los ministros de Asuntos Exteriores de los países mencionados mantuvieron un encuentro con el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio y con Steve Witkoff, enviado especial de los Estados Unidos en Oriente Medio. Entre ellos se encontraban el ministro de asuntos exteriores de Qatar, jeque Mohamed bin Abdulrahman bin Jassim Al-Thani; Faisal bin Farhan, ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí; y Abdullah bin Zayed Al Nahyan, ministro de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos.
Este encuentro fue crucial para alinear las estrategias y garantizar un enfoque unificado en las negociaciones, evitando discrepancias que pudieran entorpecer el proceso de paz.
Liberación de rehenes y reconstrucción de la Franja de Gaza
En numerosas ocasiones el presidente norteamericano ha expresado su preocupación por detener la matanza que está perpetrando el Gobierno israelí en la Franja de Gaza.
A pesar de que ha tratado de boicotear el establecimiento de un Estado palestino y las pretensiones de crear la Riviera de Gaza, una vez termine el conflicto, Trump ha propuesto un plan de paz para los palestinos, para los israelíes y para los países vecinos de la región.
Los principios básicos de las propuestas estadounidenses fueron la liberación de todos los rehenes restantes; un alto el fuego permanente; una retirada gradual israelí de toda la Franja de Gaza; un plan de posguerra que incluyera un mecanismo de Gobierno en Gaza sin participación de Hamás; el establecimiento de una fuerza de seguridad que incluyera palestinos, pero también soldados de países árabes y musulmanes; y la provisión de financiación de los países árabes y musulmanes para la nueva administración en Gaza y para la reconstrucción de la Franja, con alguna participación de la Autoridad Palestina.
Este plan busca no solo detener la violencia inmediata sino también establecer fundamentos para una paz duradera que atienda las necesidades de seguridad y desarrollo de ambas partes.
La reconstrucción de Gaza es uno de los pilares del plan, reconociendo la devastación sufrida por la población civil y la necesidad urgente de infraestructuras básicas para garantizar una mejor calidad de vida.
Además, la liberación de rehenes ha sido un tema humanitario prioritario, con esfuerzos coordinados para asegurar el regreso seguro de todas las personas retenidas.
La implementación de un alto el fuego permanente es vista como esencial para crear un ambiente propicio para el diálogo y la cooperación futura entre las partes en conflicto.
Condiciones de los países árabes
En contraposición a las ideas planteadas por el presidente norteamericano, los líderes de los países árabes, según informaron funcionarios presentes a la CNN, “abrazaron con satisfacción las propuestas de Trump”.
No obstante, los líderes árabes y musulmanes propusieron añadir una serie de medidas que no deben ser cuestionadas ni sobrepasadas por el Gobierno de israelí de Benjamín Netanyahu.
Las principales son: la seguridad de que Israel no anexará partes de Cisjordania o la Franja de Gaza; no ocupará ninguna parte de la Franja de Gaza; no construirá asentamientos en la Franja; dejará de socavar el statu quo en la Mezquita Al-Aqsa; y aumentará inmediatamente la ayuda humanitaria a Gaza.
Estas condiciones reflejan las preocupaciones fundamentales de los países árabes sobre la soberanía y los derechos de los palestinos, así como la estabilidad regional.
El compromiso de no anexar territorio es crucial para generar confianza entre las partes y asegurar que las negociaciones no deriven en la expansión territorial unilateral.
La parada de la construcción de asentamientos es una medida que busca garantizar que no haya cambios unilaterales en el terreno, lo que podría complicar aún más las relaciones entre israelíes y palestinos.
El respeto al statu quo en lugares sagrados como la Mezquita Al-Aqsa es vital para mantener la armonía y evitar provocaciones que puedan desencadenar nuevas confrontaciones.
El aumento de la ayuda humanitaria es una respuesta necesaria para atender las necesidades urgentes de la población de Gaza, proporcionando recursos esenciales para la salud, la educación y la infraestructura básica.
Ante esto, Donald Trump aseguró que no permitirá que Israel anexione partes de Cisjordania. Una condición en que tanto el ex primer ministro británico, Tony Blair, como el yerno de Trump, Jared Kushner, también “dieron su palabra”. Asimismo, Marco Rubio insistió en que el “tiempo se agota” y la urgencia de buscar una solución negociada al plan de paz definitivo.
Estas garantías buscan consolidar el compromiso de Estados Unidos con un proceso de paz genuino y respetuoso de los acuerdos alcanzados.
El papel de Europa en las negociaciones
Con Trump como principal valedor de la búsqueda de un fin al conflicto, y la mayoría de los países europeos reconociendo oficialmente el Estado palestino, la brecha en Occidente es cada vez más evidente. Como consecuencia, los líderes europeos han quedado al margen de cualquier proceso de búsqueda de un alto al fuego.
Tanto es así que tanto la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, como los líderes europeos que asistieron a las jornadas de la Asamblea General de las Naciones Unidas, conocieron los detalles de las negociaciones de Trump con los líderes de los países árabes horas más tarde de la finalización de la reunión, lo que refleja a la perfección la pérdida de influencia de la Unión Europea.
Esta situación plantea interrogantes sobre el rol de Europa en el futuro de las negociaciones de paz y su capacidad para mediar en conflictos de esta magnitud.
La desvinculación de Europa podría llevar a una dependencia excesiva de Estados Unidos en la conducción de las negociaciones, lo que podría limitar las perspectivas de una solución equilibrada que tenga en cuenta las diversas dínamicas regionales y globales.
Además, la falta de participación europea refleja una posible descoordinación entre las potencias occidentales, lo que podría dificultar la creación de un frente unido ante la complejidad del conflicto.
Es esencial que Europa reevalúe su estrategia y busque una manera de reincorporarse al proceso de paz, aportando su experiencia y recursos para apoyar una resolución duradera.
La reconstrucción de la Franja de Gaza y la implementación de un plan de paz efectivo requerirán una colaboración internacional que incluya a todas las partes interesadas, con Europa desempeñando un papel clave en la coordinación y el apoyo financiero.
Sin la participación activa de la Unión Europea, existe el riesgo de que los esfuerzos de paz sean insuficientes para abordar las profundas divisiones y los desafíos estructurales que sostienen el conflicto.
En conclusión, el éxito de las negociaciones actuales dependerá de la capacidad de los líderes involucrados para trabajar en conjunto, respetar las condiciones establecidas y garantizar una implementación efectiva del plan de paz propuesto.