El Mediterráneo entre la conciencia ambiental y el legado Cousteau: del mundo del silencio al ruido de los datos

Al cierre de la 48 ª sesión de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (GFCM por su siglas en inglés), ha quedado claro que la protección del mar no es una cuestión de conocimiento científico únicamente, sino de conciencia y de elecciones morales para las próximas generaciones también

  1. ¿Necesita el Mediterráneo más conferencias? ¿O más debates nacionales sobre la voluntad política y la transparencia digital?
  2. Una región en crisis: el espacio liminal entre la ciencia y la política
  3. Justicia ambiental y gobernanza
  4. Scoullos: una brecha creciente entre la conciencia y la acción,  “la mayor injusticia” hacia las generaciones futuras
  5. De la voz de la ciencia al eco de la memoria: Habla la nieta de Cousteau
  6. Del “Mundo del Silencio” al ruido de los datos
  7. De la conciencia a la acción
  8. Cuando la ciencia y la trazabilidad se encuentran con la urgencia

¿Necesita el Mediterráneo más conferencias? ¿O más debates nacionales sobre la voluntad política y la transparencia digital?

Entre el tumulto bajo las olas mediterráneas y los crecientes signos de estrés ecológico, continúa la búsqueda de un equilibrio entre la explotación y la protección.

Sin embargo, a pesar de la creciente concienciación entre científicos, ONG´s y sociedad civil, la implementación sigue siendo lenta, obstaculizada por intereses comerciales, burocracia y falta de voluntad política.

Al cierre sesión de la GFCM arriba mencionada, ha quedado claro que la protección del mar no depende únicamente del saber científico, sino de decisiones morales para el futuro también.

Una región en crisis: el espacio liminal entre la ciencia y la política

El Mediterráneo muestra la brecha, cada vez mayor, entre las recomendaciones científicas y su aplicación.

La falta de datos fiables y precisos retrasa la elaboración de políticas eficaces, mientras que los procedimientos administrativos, a menudo moldeados por intereses de presión, ralentizan la toma de decisiones.

En el mar, el control sigue siendo débil y el cumplimiento de la ley, casi inexistente. Conviene recordar que las aguas internacionales representan menos del 1% del Mediterráneo, y que la mayoría de las actividades pesqueras ocurren en las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE), donde la vigilancia depende casi por completo de las autoridades nacionales y de la disponibilidad de datos fiables.

Persisten las prácticas de pesca ilegal, el descarte no documentado de especies marinas, la violación de límites estacionales y la captura de ejemplares prohibidos, mientras que los controles portuarios siguen siendo insuficientes a pesar de los avances tecnológicos.

Pero el desafío más grave sigue siendo la incapacidad de traducir la conciencia científica en compromiso político, especialmente ante las dificultades de los pescadores artesanales y la escasa comprensión pública de los riesgos y la necesidad de actuar.

Justicia ambiental y gobernanza

La pesca mediterránea va más allá de la esfera ecológica: afecta a la justicia ambiental entre Norte y Sur, Este y Oeste e incluso a la equidad intergeneracional.

Mientras algunos países disponen de tecnologías avanzadas de seguimiento, otros carecen incluso de las herramientas más básicas.

La mayor injusticia es la que se impone a las generaciones futuras: un mar empobrecido, una biodiversidad amenazada y un ecosistema debilitado por la sobrexplotación, el cambio climático y las especies invasoras.

Las tecnologías modernas de trazabilidad ofrecen posibilidades sin precedentes para la observación y el análisis, pero sin gobernanza eficaz y voluntad colectiva, el Mediterráneo seguirá atrapado en la inercia administrativa e institucional.

Scoullos: una brecha creciente entre la conciencia y la acción,  “la mayor injusticia” hacia las generaciones futuras

 El profesor Michael Scoullos, químico ambiental y Director del Laboratorio de Ecología de la Universidad de Atenas, advierte sobre la creciente brecha entre la mayor comprensión científica de la crisis mediterránea y el ritmo extremadamente lento de la implementación de políticas adecuadas para resolver los problemas.

Explica: “La clara brecha entre la mayor conciencia de los científicos, las ONG´s y gran parte del público sobre la crisis ambiental en el Mediterráneo, y la muy lenta adopción de recomendaciones científicas por parte de los gobiernos e instituciones regionales o internacionales, se debe a una combinación de factores que varían de un país a otro, según las prioridades pesqueras, el nivel de conciencia y la capacidad de las agencias nacionales y regionales.”

Según Scoullos, la falta de datos fiables es el primer gran obstáculo, ya que la mayoría de las investigaciones ambientales en el Mediterráneo presentan lagunas importantes.

 Esto retrasa gravemente la elaboración de recomendaciones sólidas que puedan guiar las políticas públicas. Incluso cuando estas políticas se redactan, requieren la aprobación gubernamental y parlamentaria a través de largos procedimientos fuertemente influidos por intereses nacionales, sectoriales y grupos de presión.

En la práctica, la implementación sigue siendo el eslabón más débil, especialmente en el mar, donde el monitoreo es extremadamente difícil, incluso en aguas nacionales, y casi inexistente en aguas internacionales. La pesca ilegal, la utilización de herramientas prohibidas, la violación de vedas, la captura de especies o tamaños prohibidos y la ausencia de controles de desembarque siguen siendo comunes, pese a los avances tecnológicos.

Scoullos añade que la falta de voluntad política desempeña un papel decisivo en el mantenimiento del statu quo. La crisis que afecta a la pesca artesanal y semiindustrial hace que los gobiernos se muestren reacios a imponer medidas más estrictas, mientras que el público general sigue poco informado sobre la gravedad de la situación y la necesidad de reducir la huella de la pesca insostenible.

Subraya que la conciencia pública y el debate sobre la sostenibilidad pesquera siguen siendo insuficientes y que las políticas deben ser más coherentes y armonizadas a nivel nacional y regional.

Deben apoyarse en mecanismos de control realistas, sistemas de monitoreo eficientes y evaluaciones precisas de las presiones sobre los recursos, incluyendo los impactos del cambio climático y las especies invasoras.

Scoullos también señala la complejidad de la justicia ambiental en la pesca, una de las cuestiones más desafiantes del Mediterráneo, donde las disparidades en capacidad tecnológica y poder político entre Norte y Sur, e incluso entre los propios países del Sur, se entrecruzan con prácticas tradicionales.

Se podrían lograr grandes avances mediante una correcta aplicación del Derecho del Mar y la existencia de guardacostas bien formados e informados, a la vez.

Sin embargo, “la mayor injusticia”, dice, es la que se inflige a las generaciones futuras:

“Estamos dejando un mar más pobre, menos diverso y cada vez más degradado, consecuencia de la sobrepesca y de la rápida propagación de especies invasoras, agravada por el cambio climático impulsado por nuestras emisiones.”

El especialista, concluye afirmando que las tecnologías modernas ofrecen capacidades sin precedentes para controlar y comprender el impacto en el clima, la contaminación y las especies invasoras, así como para evaluar los recursos pesqueros y guiar las transformaciones necesarias hacia un futuro más sostenible.

Pero todo ello depende de una eficaz gobernanza, en un momento en el cual los mecanismos internacionales muestran signos de estancamiento, retrasando la implementación de políticas basadas en la ciencia. El investigador afirma que la concienciación pública, y la participación ciudadana, pueden generar presión real sobre los responsables políticos para actuar de manera responsable y eficaz antes de que sea demasiado tarde.

De la voz de la ciencia al eco de la memoria: Habla la nieta de Cousteau

Al concluir la 48ª sesión, un mensaje simbólico desde el corazón del mar fue dirigido a los gobiernos de Túnez, Marruecos y Egipto por Alexandra Cousteau, nieta del legendario oceonógrafo Jacques-Yves Cousteau.

El mensaje, arraigado en una herencia familiar dedicada a la protección del océano, fue claro: “Adopten el sistema de numeración de la Organización Marítima Internacional (OMI) para todas las embarcaciones pesqueras. Es gratuito, eficaz y un paso hacia la transparencia en el Mediterráneo.”

No era solo una propuesta técnica, sino una llamada moral. Un eco del legado de Jacques Cousteau, recordándonos que la protección comienza con el conocimiento, y la transparencia es la primera puerta hacia la preservación.

¿Por qué estos países específicamente? Porque las cifras hablan: En Túnez, menos del 40% de las embarcaciones registradas tienen un número OMI.

Egipto, Túnez y Marruecos son miembros de la OMI y pueden asignar números, pero su implementación en la pesca sigue siendo limitada.  Egipto asigna números principalmente a buques comerciales grandes; los menores de 20 m aún no están incluidos. La flota tunecina es mayoritariamente artesanal, con embarcaciones de menos de 15 m. Por ello,  pocas son elegibles.

Marruecos es el más avanzado, con números OMI para la mayoría de los buques industriales, aunque muchas embarcaciones pequeñas aún operan fuera del sistema.

En la sesión de la GFCM de noviembre de 2025, la propuesta de hacer obligatorios los números OMI para embarcaciones desde 15 m no fue adoptada.

La medida, considerada esencial para la transparencia, se limitó a buques de 20 m o más, generando reacciones mixtas.

Helena Álvarez, científica marina, señaló: “La decisión de la GFCM que exige números OMI para buques desde 20 metros es un paso en la dirección correcta, pero sigue siendo insuficiente.”

El WWF acogió el avance, pero insistió en incluir también a las embarcaciones más pequeñas.

Simone Niedermüller, responsable interina de política pesquera de WWF-Mediterráneo, destacó: “Será esencial que todos los buques de este tamaño que salgan de su ZEE tengan en el futuro un número OMI. Habrá que tomar más medidas para extender identificadores robustos a segmentos más pequeños.”

La medida, sin embargo, abre una brecha: muchos buques industriales y semiindustriales de entre 15 y 20 m operan en aguas internacionales, evitando así la obligación de registro OMI.

Esto los hace menos trazables y debilita la competencia justa, especialmente porque la UE ya exige números OMI desde los 15 m en alta mar.

Sin números OMI, verificar la identidad del barco, su historial o propiedad se vuelve difícil, y los operadores pueden cambiar más fácilmente de nombre o bandera.

Del “Mundo del Silencio” al ruido de los datos

En los años cincuenta, Jacques-Yves Cousteau rompió el silencio de las profundidades en su legendaria película El mundo del silencio (1956). Hoy, su nieta intenta romper otro silencio: el de los datos, abogando por la transparencia digital en el seguimiento de embarcaciones. La esencia de su mensaje es: “Para Alexandra Cousteau, la transparencia en el seguimiento de embarcaciones es la primera condición para cualquier forma de protección.”

Entre ambas generaciones persiste el mismo mensaje, expresado en otro lenguaje: El abuelo llevaba una cámara para mostrar la belleza del mundo; la nieta levanta códigos digitales para revelar su verdad. De la lente del Calypso a los códigos OMI, el espíritu permanece:

Amar el mar es conocerlo, y conocerlo es protegerlo.

De la conciencia a la acción

 La 48ª sesión de la GFCM no ha ofrecido una varita mágica, pero sí lanzó una llamada a la acción:¿Responderán los gobiernos mediterráneos al llamamiento de Alexandra Cousteau?

¿Adoptará la comisión finalmente los números OMI como instrumentos de justicia y transparencia para los buques de más de 15 m?

Como dice Jacques Cousteau: “Solo protegemos lo que amamos, y solo amamos lo que entendemos.”

Hoy, es imposible entender, o proteger, el Mediterráneo sin una transparencia digital que revele lo que sucede en su superficie y en sus profundidades.

Adoptar números OMI para embarcaciones de 15 m o más no es un acto burocrático, sino un gesto consciente de amor hacia el mar y las futuras generaciones.

Cuando la ciencia y la trazabilidad se encuentran con la urgencia

Al cierre de la sesión, entre informes de expertos y mensajes de activistas, dos voces, las de Scoullos y Cousteau, se unieron en una sola armonía:

Un llamamiento para pasar de la conciencia a la acción, de la palabra a la decisión.

El Mediterráneo no necesita más conferencias: necesita voluntad política y transparencia digital. Como señala Simone Niedermüller de WWF-Mediterráneo: “Las decisiones de este año muestran un impulso real, pero el trabajo más difícil comienza ahora…”

   

Mohammed Tafraouti. Escritor y periodista ambiental​