Hacia un futuro energético sostenible: la estrategia para alcanzar las cero emisiones

2050 es el año fijado por el Acuerdo de París para alcanzar las emisiones netas
Energía solar
Energía solar
  1. Desafío 2030: la ruta hacia la descarbonización
  2. Proyectos fotovoltaicos: innovación tecnológica al servicio de la sostenibildad
  3. ¿Será 2050 el año de la neutralidad climática?

Aunque la preocupación por el cuidado del medio ambiente se hace más evidente cada día, la mayoría de los compromisos que se han pactado con respecto al cambio climático fijan sus objetivos a medio y largo plazo, si bien los expertos insisten en la importancia de empezar a impulsar el cambio hoy.

2050 es el año fijado por el Acuerdo de París para alcanzar las emisiones netas, pero ¿cómo llegaremos hasta ahí y qué medios están poniendo las empresas para conseguirlo? La hoja de ruta está clara: se necesitan adoptar acciones concretas para reducir las emisiones y promover prácticas sostenibles mediante un compromiso firme con la descarbonización, el uso de energía 100 % renovable y el desarrollo de tecnologías que hagan posible un futuro energético más limpio.

Desafío 2030: la ruta hacia la descarbonización

El primer punto de inflexión en la lucha contra el cambio climático asoma ya en el horizonte del año 2030, fecha marcada por el Pacto Verde Europeo para conseguir una reducción de al menos el 55 % de emisiones con respecto al año 1990.

Para conseguirlo, nuestra sociedad necesita llevar a cabo una transformación profunda y comenzar a actuar en base a cuatro líneas estratégicas clave:

  1. Impulso masivo de las energías renovables: potenciar el uso de energías limpias como la solar, eólica o hidráulica a través de inversiones importantes en las consideradas infraestructuras verdes ayudará no solo a reducir las emisiones contaminantes, sino también a impulsar el desarrollo tecnológico y económico de nuestro país.
  2. Eficiencia energética, hacer más con menos: aprender a optimizar el uso de la energía en edificios, transporte e industrias mediante innovaciones tecnológicas y mejoras en el diseño reducirá el uso energético sin sacrificar el rendimiento y reduciendo tanto las emisiones como el coste operativo.
  3. Creación de un entorno regulatorio y financiero favorable: la transición hacia un futuro energético sostenible exige marcos normativos claros y facilidades para invertir en la creación de proyectos de energía renovable. Esto deberá incluir incentivos, la eliminación de barreras burocráticas y la proliferación de fondos públicos que impulsen la innovación verde.
  4. Digitalización como palanca estratégica: tecnologías punteras como la IA, IoT o las redes inteligentes y el análisis de datos que incorporan algunas soluciones como, por ejemplo, los sistemas de control automático backtracking solar ofrecidos por una de las empresas líderes en proyectos fotovoltaicos, Solar Steel, facilitan la integración de las renovables en nuestra sociedad y optimizan la eficiencia energética.

Proyectos fotovoltaicos: innovación tecnológica al servicio de la sostenibildad

En la ruta hacia las emisiones cero, tal y como hemos mencionado en el apartado anterior, la tecnología se convierte en el mejor aliado para ese futuro no tan lejano libre de emisiones y cimentado en las energías renovables.

Algunos de los ejemplos más importantes en la innovación tecnológica al servicio de la sostenibilidad los encontramos en la industria fotovoltaica. Es el caso de los solar tracker que ofrece la empresa líder en fabricación de seguidores solares y estructuras fijas Gonvarri Solar Steel. Gracias a su tecnología TracSmart + 1P, sus dispositivos son capaces de orientar automáticamente los paneles solares para seguir el movimiento del sol, optimizando así la captación energética, disminuyendo los costes de instalación y reforzando el papel de la industria fotovoltaica en la transición hacia un modelo energético sostenible.

Desde 2023, cuando el llamado grupo Hiasa Solar pasó a denominarse Grupo Gonvarri, la empresa decidió mejorar su posicionamiento en el mercado internacional y centrar su estrategia en el proyecto Carbon Neutral, fijando como objetivo alcanzar las emisiones netas cero en 2050, con el desafío intermedio en 2030 de reducir el 50 % de las emisiones directas y un 100 % de las asociadas al consumo eléctrico.

Desde entonces, sus soluciones tecnológicas se enfocan en hacer un uso más eficiente de la energía, así como en contribuir de forma práctica al desarrollo sostenible: cada suministro de 100 MW de seguidores solares 1P ayuda a evitar más de 40 000 toneladas de CO₂ al año. Además, recientemente, Solar Steel ha firmado contratos clave como los 200 MW en Sevilla o un gran proyecto de 472 MW en Perú, consolidando su papel clave hacia un modelo energético libre de carbono a nivel global.

¿Será 2050 el año de la neutralidad climática?

Como hemos mencionado a lo largo del artículo, para conseguir la neutralidad climática en 2050 la sociedad, y sobre todo las empresas, deberán comprometerse a incluir en sus planes de actuación la transición hacia energías renovables, la mejora de la eficiencia energética y la adopción de tecnologías de carácter innovador que ayuden a reducir el impacto medioambiental de sus emisiones.

El llamado ELP 2025 (Estrategia a Largo Plazo para una Economía Española Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050) permitirá que España reduzca sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 90 % respecto a 1990 antes del año 2050. Entre sus objetivos principales se incluyen:

  • Que para el año 2050, la mayor parte de la energía provenga de fuentes renovables, así como lograr un sector eléctrico 100 % renovable.
  • Disminuir la dependencia de energía exterior del 73 % al 13 % —con un ahorro de más de 340.000 millones de euros—.
  • Electrificar más de la mitad de la economía mediante la instalación de alrededor de 250 GW de potencia renovable.
  • Potenciar los sumideros de carbono y reducir las emisiones en un 90 % respecto a 1990, avanzando así hacia la neutralidad climática para 2050.

Alcanzar estas metas es un reto ambicioso, pero no imposible. Con el impulso de la innovación tecnológica, la transición hacia energías renovables y la colaboración entre empresas, gobiernos y la propia sociedad, la neutralidad climática en 2050 puede convertirse en una realidad plagada de beneficios para la salud, la economía y la calidad de vida de todos los ciudadanos.