Revolución social en un contexto de crisis estructurales: una lectura comparativa de las teorías revolucionarias y la situación actual en Irán
- Introducción
- La crisis de legitimidad: colapso de la ideología, el rendimiento y la representación
- Las fracturas internas del poder: de la desintegración de la cohesión a la crisis de sucesión
- Crisis económica estructural y colapso de la clase media
- Movilización social: el surgimiento de redes descentralizadas de resistencia
- Acumulación de descontento: la curva en J y el colapso de la esperanza social
- Presión exterior y debilitamiento de la capacidad del Estado
- Una alternativa política estructurada
- Ruptura generacional y nuevo paradigma de valores
- Erosión de la capacidad represiva: condición última para una transición revolucionaria
- Conclusión
El análisis de las dinámicas políticas, económicas, culturales y de seguridad de la República Islámica, respaldado por numerosos ejemplos empíricos, revela que la gobernanza iraní se encuentra en un estado de inestabilidad crónica. La simultaneidad de varias crisis estructurales impulsa al país hacia una fase que podría calificarse de “etapa previa a una transformación revolucionaria”.
Introducción
En la mayoría de las teorías sobre la revolución, una revolución social no es el resultado de un factor aislado, sino de la convergencia y la acumulación de crisis estructurales que afectan al Estado, la economía, la sociedad y la cultura. Este artículo examina cómo estos factores operan simultáneamente en el Irán contemporáneo, así como sus posibles implicaciones para la evolución del sistema político y los escenarios de transición del poder.
La crisis de legitimidad: colapso de la ideología, el rendimiento y la representación
Marco teórico
Desde la perspectiva de Max Weber, la legitimidad constituye la base de la supervivencia de un sistema político. En el caso de la República Islámica, esta base se ha debilitado profundamente en sus tres dimensiones esenciales: electoral, funcional e ideológica.
Legitimidad electoral
La tasa de participación de alrededor del 8 % en Teherán en las últimas elecciones, así como las encuestas realizadas por instituciones cercanas al poder —que indican que apenas el 10 % de la población apoyaría la continuidad del régimen— reflejan una grave erosión de la legitimidad electoral. Para un sistema que reivindica una «democracia religiosa», estas cifras ponen de manifiesto un colapso estructural de la confianza en la representación política.
Legitimidad funcional
La inflación persistente por encima del 40 %, el colapso del rial, la crisis crónica del agua, la contaminación atmosférica mortal y el deterioro general del nivel de vida reflejan la incapacidad del Estado para gestionar la economía y el medio ambiente.
Fenómenos como la escasez de agua en Juzestán, la desecación del Zayandeh-Roud, la casi desaparición del lago Urmía o la destrucción de numerosos humedales ponen de manifiesto la incapacidad del Estado para garantizar incluso las infraestructuras vitales.
Legitimidad ideológica
Los informes internacionales, en particular los del Relator Especial de las Naciones Unidas, documentan las ejecuciones masivas de la década de 1980, la violenta represión de los levantamientos de 2019 y 2022, y la violencia sistemática ejercida contra intelectuales y artistas.
La política del hiyab obligatorio y la violencia institucionalizada contra las mujeres han erosionado gravemente la legitimidad ideológica del régimen.
La generación Z, en particular, está en total desacuerdo con la ideología oficial del velayat-e faqih (la tutela del jurista islámico). La brecha entre un estilo de vida moderno, centrado en las libertades individuales, y la ideología del Estado ha producido una profunda fractura identitaria.
En el análisis de Juan Linz, el colapso simultáneo de las tres formas de legitimidad marca el inicio de una “fase prerrevolucionaria”.
Las fracturas internas del poder: de la desintegración de la cohesión a la crisis de sucesión
En los trabajos de Theda Skocpol y Charles Tilly aparece un principio fundamental: un Estado se vuelve vulnerable frente a un movimiento revolucionario cuando se desintegra la cohesión de las élites dirigentes.
Los dos principales bloques de poder: la corriente denominada pragmática...
Esta corriente, que agrupa a una parte del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) económico, tecnócratas y figuras como el actual presidente Massoud Pezeshkian y el expresidente Hassan Rohani, considera que la “explosión social” es la principal amenaza. Según ella, la combinación de pobreza, discriminación estructural hacia las mujeres, corrupción sistémica y represión generalizada hace probable un levantamiento aún mayor que el de 2022.
Sus estrategias son las siguientes:
- Reducir las tensiones con Occidente.
- Utilizar un alivio de las sanciones para ofrecer un respiro económico.
- Relajar ligeramente el espacio social.
- Mantener la estructura del régimen suavizando su fachada.
... y la corriente radical
Encarnada por una parte de la Fuerza Qods (unidad extraterritorial del CGRI), por los servicios de inteligencia y por personalidades como Mojtaba Khamenei, Hossein Taeb o Saïd Jalili, esta corriente considera la «dilución ideológica» como la amenaza existencial.
Según ella:
- Cualquier negociación con Estados Unidos equivale a una capitulación;
- Cualquier retroceso en el hijab obligatorio debilita la identidad ideológica del régimen.
Sus orientaciones se basan en la máxima seguridad, la resistencia total a Occidente y el rechazo de cualquier reforma.
A pesar de sus divergencias, ambas corrientes coinciden en un punto esencial: la principal amenaza proviene del levantamiento popular. Por lo tanto, el uso de la fuerza, las ejecuciones y la represión no constituyen un motivo de desacuerdo importante.
Indicios de desintegración de la cohesión estatal
- Intensificación de las tensiones entre las facciones “negociadoras” y “radicales” sobre el tema nuclear.
- Rivalidades crecientes en torno a la sucesión del líder supremo Alí Jamenei.
- Salidas masivas de tecnócratas y mandos intermedios del CGRI.
- Mayor fragmentación dentro del propio CGRI.
Estos elementos muestran que la cohesión tradicional del núcleo del poder se ve gravemente comprometida. En teoría revolucionaria, tal fractura constituye un requisito previo esencial para una transformación del régimen.
Crisis económica estructural y colapso de la clase media
Desde la perspectiva de Marx y Wallerstein, las revoluciones suelen surgir de una profunda crisis del sistema económico. Irán es un ejemplo especialmente marcado de este fenómeno.
Indicadores
- Cerca del 80 % de la población vive por debajo del umbral de pobreza relativa y unos 30 millones de personas por debajo del umbral de pobreza absoluta.
- El coeficiente de Gini alcanza uno de sus niveles más altos en cuarenta años.
- El país presenta una de las tasas de fuga de cerebros más altas del mundo.
- La crisis del agua sitúa a varias regiones en una situación de escasez casi estructural.
En conjunto, estos elementos señalan el colapso de la capacidad extractiva y redistributiva del Estado, es decir, su incapacidad para garantizar un mínimo de servicios públicos y estabilidad social.
Movilización social: el surgimiento de redes descentralizadas de resistencia
Según Tilly y McAdam, una revolución solo es posible si la sociedad tiene una capacidad de movilización duradera. La última década en Irán ilustra perfectamente esta dinámica.
Ejemplos notables
- Los levantamientos nacionales de 2017, 2019, 2020 y 2022.
- El movimiento “Mujer, Vida, Libertad”, activo en más de 280 ciudades;
- Las redes de huelgas y protestas de trabajadores, profesores y jubilados;
- La expansión de las «unidades de resistencia», que habrían llevado a cabo más de 3000 acciones durante el último año.
Esta configuración se ajusta al modelo de movilización sin jerarquía centralizada descrito por Tilly, especialmente difícil de neutralizar en un contexto autoritario.
Acumulación de descontento: la curva en J y el colapso de la esperanza social
En el modelo de James Davies, una revolución se vuelve probable cuando a un período de mejora relativa le sigue un deterioro brutal. La teoría de Ted Gurr insiste en la creciente discrepancia entre las expectativas sociales y la capacidad del Estado.
Manifestaciones en Irán
- Aspiraciones de la juventud alineadas con las normas globales, sin mecanismos políticos para responder a ellas;
- Contracción continua de la economía, confirmada por el Banco Mundial;
- Reconocimiento implícito de la crisis por parte de las propias autoridades en sus discursos alarmistas.
Irán se encuentra en lo que Davies define como la fase inmediatamente anterior a la explosión social.
Presión exterior y debilitamiento de la capacidad del Estado
Para Skocpol, la presión exterior es uno de los principales catalizadores de los procesos revolucionarios.
En Irán:
- Las sanciones han reducido drásticamente los recursos financieros del Estado;
- La posibilidad del mecanismo de snapback aísla aún más al país;
- Los repetidos fracasos en materia de seguridad, especialmente tras la guerra de los 12 días, han puesto de manifiesto la fragilidad del aparato de seguridad.
Estos cambios aumentan el coste de la represión y reducen la capacidad del régimen para gestionar las crisis internas.
Una alternativa política estructurada
Huntington destaca que una revolución sin una alternativa organizada conduce al caos o al fracaso. Irán se distingue claramente en este sentido.
Ejemplos
- El CNRI propone un programa estructurado basado en la separación entre lo religioso y lo político, la igualdad de género, la abolición de la pena de muerte y un Irán sin armas nucleares.
- Las unidades de resistencia garantizan la continuidad operativa con la sociedad civil.
- El importante apoyo expresado en diversos parlamentos occidentales refuerza la legitimidad de esta alternativa.
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La presidenta electa del CNRI, Maryam Rajavi, durante una conferencia en contra de la pena de muerte en Irán
Ruptura generacional y nuevo paradigma de valores
La teoría del cambio de valores de Inglehart proporciona un marco pertinente para comprender las profundas transformaciones sociales en Irán.
Características
- Valores seculares, igualitarios e individualistas.
- Construcción de la identidad a través de redes transnacionales.
- Profundo desconfianza hacia las instituciones oficiales.
Manifestaciones
- Resistencia civil contra el hiyab obligatorio;
- Desfase total entre los valores de la juventud y la ideología del Estado;
- Redefinición de la participación política fuera de las estructuras institucionales.
Esta situación constituye un ejemplo típico de ruptura normativa, motor clásico de las transformaciones revolucionarias.
Erosión de la capacidad represiva: condición última para una transición revolucionaria
Los trabajos de Skocpol y Tilly muestran que una revolución solo triunfa cuando se desintegra la capacidad represiva del Estado.
Indicaciones en Irán
- Notable disminución de los efectivos de la Basij y otras fuerzas paramilitares.
- Tensiones persistentes entre el CGRI y el Ministerio de Inteligencia.
- Escasez de personal y mayor recurso a refuerzos externos;
- Creciente desmoralización y salida de jóvenes miembros del CGRI tras la guerra de los 12 días.
Aunque la represión persiste, la capacidad real del régimen para contener un levantamiento de magnitud comparable al de 2022 parece claramente debilitada.
Conclusión
Este estudio muestra que al menos nueve de los diez factores clásicos de las revoluciones sociales se dan hoy en día en Irán: crisis de legitimidad, fracturas internas, colapso económico, aumento de las movilizaciones, descontento acumulado, presión exterior, existencia de una alternativa, ruptura generacional y debilitamiento del aparato represivo.
La convergencia de estos factores sitúa a Irán en una configuración que las teorías revolucionarias califican de condiciones revolucionarias maduras.
La presencia de una alternativa organizada distingue a Irán de muchos casos regionales y hace más plausible la perspectiva de una profunda transición política.
Artículo publicado previamente en La Dépêche