Marruecos al 2025 y mirando a su Sáhara en el 2026

Obras del Puerto Atlántico de Dajla - PHOTO/ARCHIVO
Después de medio siglo, el Consejo de Seguridad de la ONU, con sus poderosos miembros permanentes (China, EE.UU., Francia, Reino Unido y Rusia), adoptó el pasado 31 de octubre, la Resolución 2797(2025), consagrando el principio de autonomía como base para la solución del problema del Sáhara

En 1975, Marruecos -ubicado en la parte noroccidental del África-, por la histórica Marcha Verde, ante el llamado de su rey, Hassan II, emprendió la mayor movilización pacífica de sus ciudadanos hacia el Sáhara Occidental, su Sáhara, una vez que España, la potencia ocupante de la porción más austral del territorio marroquí, se apartó para siempre. 

El reino, desde entonces, asumió una postura resiliente ante las conspiraciones de Argelia, su vecino oriental, y del Polisario, frente desnaturalizado y ajeno a las aspiraciones de las poblaciones saharauis, y servil al régimen de Argel, ambos obsesionados en tapar el sol con un dedo, al buscar impedir que la historia, el derecho y la política, estuvieran del lado de la innegociable integridad territorial marroquí. 

Luego de medio siglo, el Consejo de Seguridad de la ONU, con sus poderosos miembros permanentes (China, EE.UU., Francia, Reino Unido y Rusia), adoptó el pasado 31 de octubre, la Resolución 2797(2025), consagrando el principio de autonomía como base para la solución del problema del Sáhara. 

La referida resolución del Consejo, que es el órgano de la ONU que tiene el monopolio del uso de la fuerza en el mundo, recogió la propuesta del rey Mohamed VI, presentada a la ONU en 2007, siendo considerado el más acertado planteamiento al contener tres virtudes de inmanente aceptación: seria, creíble y realista. 

Por su progresiva y abrumadora aceptación por los Estados, que los llevó a reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara -fueron abiertos consulados en Dahlak y Aaiún, las denominadas Provincias del Sur del reino-, y apoyar la referida propuesta de autonomía (gobierno administrativo saharaui con soberanía total de Marruecos) -fue el resultado del indesmayable e impecable trabajo de la diplomacia marroquí, siempre de la mano de su monarca, se explica la exitosa redacción de la Resolución 2797. 

Marruecos, entonces, al cerrar sin triunfalismos el 2025, que es lo mismo que luego de 50 años, sabe muy bien que la autonomía para el Sáhara, como enorme logro conseguido en el marco de la ONU -foro político investido de la mayor legitimación universal para las causas estatales-, es el más pétreo cimiento levantado para lo que deberá edificar, junto a los demás actores concernidos por la Resolución 2797, principalmente Argelia y el Polisario. 

Por tanto, lo que viene para el 2026, deberá estar dominado por la buena voluntad y la buena fe, que, como partes constitutivas del principio de soluciones pacíficas, quisiera recordar a Argelia y al Polisario, que tiene naturaleza de ius cogens, es decir, jurídicamente es imperativo que adopten la actitud que la ONU esperado de ellos, y desde el realismo político, decirles que es lo único que cuentan, con el riesgo de que, Argelia, termine cada vez más aislado y vulnerable, en el Magreb, el África y el mundo, que le han visto todo el tiempo poner piedras en el camino, y hasta lanzarlas, y sin inteligencia para aprovechar la interdependencia por su obsecuente febrilidad geopolítica atlántica, y el Polisario, opacado por otros actores con ascendente legitimación como el Movimiento Saharaui por la Paz, o, lo que es peor, camino a su inexorable extinción.

Miguel Ángel Rodríguez Mackay, excanciller del Perú e Internacionalista

Artículo publicado en el Diario Expreso del Perú