El significado de la Marcha Verde: 50 años después
Este jueves 6 de noviembre, se cumplen 50 años de la histórica Marcha Verde (1975-2025), es decir, de aquella enorme movilización voluntaria y pacífica de los marroquíes hacia el Sáhara Occidental, su Sáhara, ante el llamado de su rey -en ese momento era Su Majestad Hassan II, padre del actual monarca, Mohamed VI-, confundiéndose con sus hermanos del sur del país, es decir, las poblaciones saharauis, que habitan ese espacio territorial, el más meridional del reino, y formando junto a los habitantes de otras partes del país, una sola patria: Marruecos.
Así, la Marcha Verde, es un acontecimiento único, sui géneris y de dimensión nacional, absolutamente inclusivo, que se encuentra inscrito en la estructura psíquica y volitiva de cada habitante de Marruecos, hallándose sellado de manera trascendente, como indeleble, en el imaginario colectivo de la nación marroquí, constituyendo uno de los mayores y más excelsos momentos de realización ciudadana, donde el enorme peso de la historia ha sido decisivo para sustentar la fuerte identidad nacional marroquí, robustecida por la categórica afirmación de la Corte Internacional de Justicia en su Opinión Consultiva del 16 de octubre de 1975 -a mi juicio el mayor acicate inmediato con que contaron los marroquíes para emprender la Marcha Verde-, de un lado, del reconocimiento de la relación de subordinación que existía entre el Sultán (hoy rey de Marruecos) y las poblaciones saharauis, y de otro, la categórica afirmación de que el Sáhara Occidental no era “Terra Nullius”, es decir, no era tierra de nadie porque sí era tierra de alguien, es decir, Marruecos.
Mirando el medio siglo transcurrido, entonces, la referida celebración de la Marcha Verde no podía tener mejor y mayor marco para el reino alauita que la Resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del viernes 31 de octubre de 2025, que ha consagrado a la propuesta de la autonomía para el Sáhara marroquí, presentada a las Naciones Unidas por el rey Mohamed VI, en 2007, como el único marco, exclusivo y excluyente, para la solución de la cuestión del Sáhara.
Hoy, los marroquíes de las denominadas Provincias del Sur, es decir, los saharauis, viven y gozan de los frutos de la histórica Marcha Verde y de los resultados del esfuerzo y del carácter visionario y de estadista de su monarca que ha venido impulsando decisivamente un envidiable contexto de desarrollo en infraestructura de enormes proyectos estratégicos -el puerto de Dahla será uno de los más importantes en el Atlántico occidental africano-, para que las poblaciones saharauis vivan felices, realizándose a plenitud en su orgullosa ciudadanía marroquí.
Si la opinión consultiva de la CIJ y la Marcha Verde sirvieron para afirmar la marroquinidad del Sáhara, la autonomía, recientemente decidida por la ONU para la solución definitiva del problema, lo es, además, para consagrar la soberanía e integridad territorial de Marruecos, sellando, hoy más que nunca, el enorme valor de esta parte del país, quedando prendido en la retina de cada marroquí por las señeras palabras del rey, Mohamed VI, al afirmar que “el expediente del Sáhara es el prisma con el que Marruecos mira al mundo”.
Miguel Ángel Rodríguez Mackay, excanciller del Perú e Internacionalista
Artículo publicado en el diario Expreso del Perú