Marruecos y el Sáhara: 50 años de la Marcha Verde

Se conmemora medio siglo del movimiento estratégico que cambió el futuro del Sáhara Occidental coincidiendo con el reciente triunfo diplomático marroquí respecto a la cuestión
Marcha Verde - PHOTO/ARCHIVO
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  1. Proceso histórico
  2. Posicionamientos y papel de la ONU
  3. El triunfo diplomático de Marruecos

Se cumple medio siglo de la Marcha Verde lanzada por el rey Hassan II de Marruecos para reclamar los derechos históricos del país norteafricano sobre el Sáhara Occidental. 

Era una etapa complicada para un territorio que vislumbraba el fin de la etapa colonial española y se especulaba sobre el futuro de la soberanía de la zona, reclamada por parte de Marruecos como parte de sus provincias del sur. 

El 6 de noviembre de 1975, unos 300.000 ciudadanos marroquíes se lanzaron de manera pacífica a entrar en el territorio saharaui para reclamar un territorio considerado históricamente parte de Marruecos, iban con banderas nacionales y el Corán en la mano y consignas de inclusión del Sáhara Occidental en el marco de la soberanía marroquí. 

Marcha Verde - PHOTO/ARCHIVO
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El rey Hassan II, padre del actual monarca Mohamed VI, tuvo la visión política de aprovechar el momento de la salida de España del territorio como potencia colonial para poder adherir al fin el Sáhara Occidental de una manera pacífica, aunque los opositores políticos veían en este movimiento una invasión militar del territorio. Aunque se estableció un proceso de negociación política y posible establecimiento de un proceso de autodeterminación del territorio que preveía la opción de celebrar un referéndum de independencia como estaba previsto para diversos procesos de descolonización que se iban dando en diversos países africanos bajo el auspicio de la Organización de Naciones Unidas (ONU) con el objetivo de que las diferentes naciones que habían sido colonizadas en el pasado obtuvieran su independencia. 

La Marcha Verde fue defendida por Marruecos no como un acto de invasión, sino como un ejercicio de un derecho histórico sobre el territorio del Sáhara Occidental. El reino marroquí ha defendido siempre que el territorio saharaui forma parte de la nación marroquí y que le fue quitado durante el reparto del continente africano que hicieron las potencias coloniales europeas en pleno siglo XIX. Francia y España obtuvieron el control de Marruecos como potencias coloniales, hasta la independencia de Marruecos en 1956, y España fue la encargada de administrar el conocido como Sáhara Occidental, reclamado históricamente por el reino marroquí, durante nada menos que casi 100 años, desde 1884 hasta 1976. 

Proceso histórico

El territorio fue colonizado por primera vez en 1884 y se denominó oficialmente “Posesiones Españolas del Sáhara Occidental” hasta 1958, cuando pasó a ser una provincia más de España, la provincia del Sáhara. La salida definitiva de España del territorio ocurrió en 1976, tras la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid en 1975, que marcaba el final de la etapa colonial española. La presencia española como potencia administradora del territorio saharaui tuvo sus beneficios en cuanto a desarrollo social, educativo, administrativo y de infraestructuras, ya que, en la práctica, el Sáhara Occidental contaba como una provincia más de España, pero la naturaleza ciudadana del territorio estaba ahí y su población seguía teniendo un sentimiento de pertenencia vinculado a su cultura ancestral, aunque la presencia española fuese determinante en esa etapa. 

Desde muchos sectores se reclamaba la vinculación cultural e histórica del Sáhara Occidental a Marruecos y, desde la independencia en 1956, el país norteafricano ha venido reclamando la inclusión del Sáhara Occidental como territorio propio. 

Paralelamente, hubo movimientos políticos que reclamaban la autodeterminación saharaui tras el fin de la colonización española y surgió el movimiento político y militar del Frente Polisario, el cual recibió pronto el apoyo de Argelia, gran rival político de Marruecos en el Magreb actualmente, a pesar de que a mediados del siglo XX se apoyaron mutuamente para librarse del control colonial de Francia y España, las potencias coloniales que administraban esa parte del Magreb. 

Marcha Verde - PHOTO/ARCHIVO
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Posicionamientos y papel de la ONU

La ONU estableció la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) en 1991 para supervisar el alto el fuego alcanzado entre Marruecos y el Frente Polisario, que mantuvieron un enfrentamiento armado durante años por la defensa de intereses totalmente contrapuestos, por un lado, el anhelo de la celebración de un referéndum de independencia y, por otro lado, la reclamación histórica del Sáhara Occidental como parte efectiva de Marruecos. 

Las diversas resoluciones que se fueron acordando a lo largo de los años en el seno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas fueron virando desde la posición clara de reclamar una consulta popular para que los saharauis decidieron su futuro como territorio hasta una posición más realista y pragmática de considerar la opción de que la inclusión del Sáhara Occidental dentro de la soberanía marroquí es la opción más seria y realista para solventar el diferendo saharaui, que dura ya precisamente medio siglo. 

Miembros del Frente Polisario conducen una camioneta equipada con un arma antiaérea durante la puesta de sol en Bir Lahlou, Sáhara Occidental - REUTERS/ ZOHRA BENSEMRA
Miembros del Frente Polisario conducen una camioneta equipada con un arma antiaérea durante la puesta de sol en Bir Lahlou, Sáhara Occidental - REUTERS/ ZOHRA BENSEMRA

El triunfo diplomático de Marruecos

Marruecos, bajo las directrices del actual rey Mohamed VI, planteó en 2007 como solución un plan de autonomía que incluía al Sáhara Occidental como parte de la nación marroquí, pero con una gran capacidad de autogobierno para los saharauis, dejando en manos del Estado marroquí la política exterior y de defensa. Este plan de autonomía ha ido recibiendo un gran apoyo internacional. Más de 120 países mostraron su respaldo a la propuesta marroquí como la opción más seria, creíble y realista para solventar el diferendo saharaui, entre ellos naciones de gran relevancia como Estados Unidos, Francia, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Alemania o la propia España. 

El gran espaldarazo vino con el apoyo del primer Gobierno estadounidense de Donald Trump en diciembre de 2020 al plan autonómico de Marruecos como la opción más seria y realista para arreglar la cuestión del Sáhara Occidental. Este movimiento político estaba encuadrado dentro de los famosos Acuerdos de Abraham, auspiciados por Estados Unidos y por los que diversos países árabes entablaron vínculos diplomáticos con Israel de cara a pacificar la región de Oriente Medio y promover su desarrollo. Marruecos entró en esta dinámica de acercamiento con el país israelí y Estados Unidos movió ficha para apoyar sus aspiraciones sobre el Sáhara Occidental. 

Mohamed VI, rey de Marruecos
Mohamed VI, rey de Marruecos

A partir de ahí, llegaron en cascada los apoyos internacionales a Marruecos de cara a reconocer su plan de autonomía del Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí como la mejor opción sobre la mesa de negociaciones que ha potenciado la ONU a lo largo de años. 

Todo ello frente a la falta de apoyos al otro bando representado por el Frente Polisario y auspiciado en parte por Argelia, que no han tenido un respaldo importante en cuanto a mantener una defensa de la tesis política para la realización de un referéndum de independencia de la población saharaui, el cual, según diversos analistas, es de difícil materialización por cuestiones como la elaboración de un censo electoral teniendo en cuenta la disgregación de la población saharaui entre los que siguen viviendo en las denominadas provincias del sur de Marruecos y los que habitan en los campamentos de refugiados de Tinduf, alojados en territorio argelino y que se caracterizan por unas difíciles condiciones de vida por falta de recursos. 

Consejo de Seguridad de la ONU - REUTERS/ SHANNON STAPLETON
Consejo de Seguridad de la ONU - REUTERS/ SHANNON STAPLETON

Con esta ola diplomática favorable llegó el momento cumbre para Marruecos del 31 de octubre de 2025, cuando la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU por fin alcanzó un consenso necesario, sin oposición alguna de ningún miembro permanente (se abstuvieron China y Rusia, grandes potencias que podrían haber estado en contra por posicionamiento ideológico y cercanía con Argelia, como en el caso ruso), para considerar el plan de autonomía de Marruecos como la opción más seria, creíble y realista para solucionar la cuestión del Sáhara Occidental. 

Sin duda, un espaldarazo diplomático favorable a Marruecos en sus aspiraciones sobre el Sáhara Occidental. Desde diversos sectores se entiende que la opción del país norteafricano es la más pragmática de cara a desarrollar al máximo en todos los aspectos el territorio saharaui, que podría tener un gran impulso social, económico y político bajo el amparo soberano del reino marroquí. Y, sin duda, un triunfo político para el rey Mohamed VI, ya que va cumpliendo así con una reclamación histórica de su país desde hace décadas tras la famosa Marcha Verde lanzada por su padre Hassan II.