Estados Unidos e Irán se citan en Omán con la amenaza de fondo de una escalada regional

Trump envía a Witkoff y suma a Kushner al diálogo con Abbas Araqchi mientras Washington e Irán chocan por la agenda y el desenlace puede ir del “deshielo limitado” a una nueva crisis en Oriente Medio

Ilustración de la rivalidad existente entre Estados Unidos e Irán- <a href="https://depositphotos.com/es/?/">Depositphotos</a>
Ilustración de la rivalidad existente entre Estados Unidos e Irán- Depositphotos
  1. Conversaciones directas en Mascate, Omán
  2. Tensión previa y disputa por la agenda
  3. Presencia militar y riesgos de escalada
  4. Escenarios de desenlace: del deshielo limitado al bloqueo
  5. Impacto regional y seguimiento internacional

Conversaciones directas en Mascate, Omán

Estados Unidos e Irán mantendrán este viernes en Mascate, Omán, unas conversaciones directas que llegan rodeadas de tensión y desconfianza. Por la parte estadounidense está previsto que participen Steve Witkoff, enviado especial de la Casa Blanca para Oriente Medio, a la que se sumará, Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump y figura con peso político en anteriores negociaciones regionales.

Irán estará representado por su ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, con el respaldo directo del presidente Masoud Pezeshkian y bajo la atenta supervisión del líder supremo, Ali Jamenei. La mediación corre a cargo de Omán, un actor tradicionalmente discreto pero clave en los contactos entre Washington y Teherán.

<p>El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi - REUTERS/ RAMIL SITDIKOV </p>
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi - REUTERS/ RAMIL SITDIKOV 

Tensión previa y disputa por la agenda

El simple hecho de que la reunión se celebre ya es relevante. Durante días, el desacuerdo sobre el lugar, Estambul primero, Mascate después, y, sobre todo, sobre el contenido de la agenda, puso en duda el encuentro y alimentó la sensación de que Estados Unidos podía optar por una vía más coercitiva.

Trump no ayudó a rebajar la tensión cuando declaró que Jamenei “debería estar muy preocupado”, una frase que en Teherán se leyó como advertencia directa, aunque el presidente estadounidense también insistió en que “están negociando con nosotros”, dejando abierta la puerta a un entendimiento.

El enviado especial de EE. UU. para Oriente Medio, Steve Witkoff, habla con Jared Kushner mientras esperan la llegada del presidente estadounidense Donald Trump al aeropuerto de Teterboro en Teterboro, Nueva Jersey, EE. UU., el 13 de julio de 2025 - REUTERS/ KEVIN LAMARQUE
El enviado especial de EE. UU. para Oriente Medio, Steve Witkoff, habla con Jared Kushner mientras esperan la llegada del presidente estadounidense Donald Trump al aeropuerto de Teterboro en Teterboro, Nueva Jersey, EE. UU., el 13 de julio de 2025 - REUTERS/ KEVIN LAMARQUE

Diferencias de enfoque entre Washington y Teherán

Irán acude a Omán con una línea clara basada exclusivamente en la permanencia de su programa nuclear. Araqchi ha reiterado que cualquier intento de introducir el programa de misiles balísticos o el apoyo iraní a actores armados en la región supondría cruzar una línea roja. Son repetidas las ocasiones en las que la República Islámica ha señalado que su programa nuclear es únicamente civil, y que no contiene fines militares ni el objetivo de lograr la bomba nuclear.

En Washington, sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha dejado claro que Estados Unidos no considera suficiente un acuerdo limitado al ámbito nuclear. Para la Casa Blanca, cualquier entendimiento que deje fuera el programa de misiles iraní, su influencia regional y la situación interna del país sería, en el mejor de los casos, temporal y vulnerable.

Esa diferencia de enfoque condiciona desde el inicio las conversaciones de Mascate y abre dos caminos: un acuerdo técnico y limitado para rebajar tensiones inmediatas o un nuevo bloqueo que devuelva la relación al terreno de la presión y las amenazas.

<p>Misiles iraníes en el subsuelo de la nueva base de misiles de la unidad naval de la Guardia Revolucionaria de Irán en un lugar no revelado en Irán - PHOTO/IRGC/WANA via REUTERS</p>
Misiles iraníes en el subsuelo de la nueva base de misiles de la unidad naval de la Guardia Revolucionaria de Irán en un lugar no revelado en Irán - PHOTO/IRGC/WANA via REUTERS

Presencia militar y riesgos de escalada

Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en Oriente Medio enviando portaaviones, cazas y miles de militares. Eventos recientes, como el incidente del dron iraní cerca de un portaaviones o los encuentros navales en el estrecho de Ormuz, dejan claro lo fácil que podría ser llegar a un conflicto abierto. La situación es delicada y cualquier error podría tener graves consecuencias.

Asimismo, el Gobierno de Teherán teme que un ataque externo pueda reactivar las protestas internas, luego de las represiones y protestas en el país que se extienden por más de 40 días y que han dejado miles de muertos y decenas de detenidos en todo el país, poniendo en una difícil situación el control que el régimen posee.

Escenarios de desenlace: del deshielo limitado al bloqueo

En este escenario, una de las hipótesis que manejan diplomáticos y analistas es la de un acuerdo mínimo en el que se contemplen limitaciones verificables en cuanto al enriquecimiento de uranio a cambio de un alivio parcial de las sanciones. Este sería un resultado modesto, pero suficiente para rebajar tensiones a corto plazo y dar oxígeno económico a Irán, además de permitir a Trump presentarlo como un éxito negociador.

Otra posibilidad es que las conversaciones sirvan solo para ganar tiempo, sin avances sustanciales, mientras ambas partes miden fuerzas y calibran el coste real de una escalada.

<p>Mapa que muestra el estrecho de Ormuz - REUTERS/DADO RUVIC</p>
Mapa que muestra el estrecho de Ormuz - REUTERS/DADO RUVIC

Impacto regional y seguimiento internacional

El impacto de estas negociaciones se extiende mucho más allá de Washington y Teherán. Israel observa con inquietud cualquier acuerdo que considere insuficiente para frenar una eventual capacidad nuclear iraní y mantiene la opción de actuar por su cuenta si percibe una amenaza existencial.

Los países del Golfo, en cambio, presionan discretamente para que la diplomacia avance y señalan que una guerra abierta afectaría de lleno a la seguridad energética y a sus propias economías. No es casual que, tras confirmarse la reunión en Omán, los precios del petróleo y el oro hayan registrado una caída, reflejando una leve reducción del riesgo inmediato.

Rusia y China ante el proceso

Rusia y China también siguen de cerca el proceso. Moscú ha advertido contra el uso de la fuerza y defiende la vía diplomática, mientras Pekín ve en la estabilidad del Golfo un interés estratégico directo. Para ambos, un fracaso del diálogo reforzaría la volatilidad global en un momento ya marcado por múltiples frentes de tensión.

Así, las conversaciones de Mascate se presentan como un punto de inflexión incierto. Si logran encauzarse, podrían abrir una fase de desescalada controlada, aunque limitada y frágil. Si naufragan, el riesgo no es solo el colapso de la diplomacia nuclear, sino una cadena de decisiones que empuje a la región hacia un conflicto de mayor alcance. En Omán no solo se hablará de centrifugadoras y niveles de enriquecimiento, sino que estará en juego el delicado equilibrio de Oriente Medio en los próximos meses.