Repensar a los olvidados

Fundación Mapfre
La Fundación Mapfre ofrece muestras sobre Raimundo de Madrazo y Edward Weston
  1. …Y Weston para terminar

El arte irrumpe este otoño en la Fundación Mapfre con la primera gran retrospectiva sobre el pintor Raimundo de Madrazo, el maestro del detalle, y la del fotógrafo Edward Weston y su materia de las formas. 

No es por casualidad que la directora cultural de la Fundación, Nadia Arroyo, bautizara con esta reflexión, repensar a los olvidados, las dos muestras inauguradas en Madrid. Y ello porque, pese a mostrar ambos, cada uno en su campo, su indiscutible talla y maestría artística, no obtuvieron en vida el reconocimiento que merecían. 

Fundación Mapfre

Raimundo de Madrazo (Roma, 1841- Versalles, 1920) es el tercero de la saga de pintores que dominaron el retrato en el siglo XIX. Su obra, considerada en su época un símbolo de elegancia, emulación del pasado y respeto por la tradición, lo situó como figura fundamental en la escena artística y en los círculos sociales más distinguidos e internacionales de finales del siglo XIX y principios del XX. 

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Amaya Alzaga, la comisaria de la exposición, nos la explica con una autoridad plagada de anécdotas, que convierte el recorrido en un análisis no solo del tiempo en que vivió Madrazo sino también en una invitación a repensar, a la reflexión, cuando el tiempo de la quietud y la tranquila observación de las cosas que transcurren, ha dado paso a una frenética carrera contra el tiempo. 

Amaya Alzaga

Alzaga, que revela que fue su propio padre, el que le pagó el viaje a París a Raimundo, no sabía entonces que jamás volvería; que se encontraría con el advenimiento de nuevas corrientes artísticas, que ya empezaban a disputarse los marchantes más avezados e influyentes. Su tiempo, el de su gusto refinado, la minuciosa representación de interiores y la destreza técnica en la reproducción de texturas y materiales provocaron que su producción quedara relegada en la posterior historiografía artística. “Eran tiempos -dice Alzaga- en que irrumpió el tren, para algunos un fenómeno invasivo; para otros, un avance del progreso al que merecía la pena subirse. Madrazo prefirió ser un Vermeer del siglo XX, ahondar en plasmar una foto fija de la inactividad y del detenimiento en el detalle”.

Raimundo de Madrazo es en cualquier caso el retratista mundano de su tiempo y de la soledad femenina, aspectos preciosamente recogidos en el centenar largo de obras expuestas, incluyendo piezas que han salido a la luz a raíz de la investigación realizada para la muestra, en la que se reivindica su papel como figura clave en la pintura de género y del retrato del siglo XIX. Con gran tacto, la comisaria no desdeña meter alguna pulla cuando se le pregunta por la configuración de esta exposición: “Cuando se construye una retrospectiva aparecen siempre dos fenómenos: los que se arrepienten de no haber sacado y dejado que se exhibieran obras del autor en su poder, y los falsificadores, los que se atreven a plantar una firma imitada en una obra supuestamente hallada por sorpresa”. 

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El pintor desarrolló toda su carrera artística entre París, donde arribó con apenas 20 años, y Estados Unidos, país en el que realiza varias giras de retratos a partir de 1897. Como pintor de género, es indiscutible el preciosismo de sus interiores y sus habilidades de gran colorista. En esto último compitió con su cuñado y gran amigo Fortuny, al que la muestra dedica una de las salas. Como retratista, Raimundo de Madrazo fue uno de los pintores preferidos de la alta sociedad europea y americana. Entre los préstamos que han permitido armar la exposición, además del Prado y algunas colecciones particulares, hay que destacar la aportación del Meadows Museum, SMU, de Dallas. 

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…Y Weston para terminar

La Fundación Mapfre también dedica varias salas a exponer la obra de Edward Weston (Illinois, 1886- California, 1958), cuya obra está fuertemente vinculada al paisaje y a la historia cultural estadounidense. En su extrema simplicidad y originalidad permite apreciar una perspectiva única en el proceso de consolidación de la fotografía como medio artístico y su relevante papel en el contexto de la modernidad de las artes visuales. 

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Concebida también como una muestra antológica, recorre más de cinco décadas de la producción fotográfica del artista. Desde su interés inicial por los planteamientos del pictorialismo hasta convertirse en una de las figuras centrales del valor poético y especulativo de la fotografía directa. 

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Bajo el comisariado de Sergio Mah, el trabajo de Weston, pionero en el uso de un estilo fotográfico moderno, se caracteriza por el uso de la cámara de gran formato, ofreciendo imágenes en blanco y negro ricamente detalladas y de una nitidez extraordinaria. Su dominio de la técnica, junto con su amor por la naturaleza y la forma, dieron lugar al desarrollo de un trabajo en el que destacan icónicas imágenes de naturalezas muertas, desnudos, paisajes y retratos. Cofundador del colectivo de fotógrafos Grupo f/64, sus imágenes son clave para comprender la nueva estética y el nuevo estilo de vida norteamericano que surge en los Estados Unidos de entreguerras.