Marruecos apuesta por los puertos marítimos como motor de desarrollo económico, inclusión social e igualdad territorial
Los proyectos portuarios de Marruecos, con Tánger Med, Nador West Med y Dajla Atlántico, forman parte de una estrategia promovida por Mohamed VI para dinamizar la economía, aumentar el empleo juvenil y reducir las desigualdades entre las provincias
- A la estela de Tánger Med
- Nador West Med y Dajla Atlántico, siguientes pasos
- Reducir las desigualdades
- Fomento del empleo
- Comercio internacional
La reunión de trabajo celebrada el pasado miércoles, 28 de enero, en el Palacio Real de Casablanca, de la que informamos en Atalayar, sirvió para recalcar la importancia que el Rey Mohamed VI otorga a este proyecto, del que ya se han concluido las instalaciones básicas.
Un proyecto que forma parte de un plan estratégico más amplio y ambicioso, impulsado por el propio monarca marroquí, y que consiste en la dinamización económica, la promoción del empleo juvenil y la reducción de las desigualdades territoriales aprovechando uno de los recursos naturales más importantes con los que cuenta Marruecos: el mar.
A la estela de Tánger Med
Con más de 1.800 kilómetros de costa, tanto mediterránea como atlántica, y una ubicación geográfica estratégica, entre Europa y África, y entre Oriente y Occidente, Marruecos cuenta con una importante palanca de desarrollo que se ha convertido en clave de su reciente crecimiento económico.
El ejemplo es el puerto de Tánger Med, que desde su puesta en funcionamiento ha ido ampliando su capacidad de carga hasta convertirse en el primer puerto del continente africano y del Mediterráneo. A cierre de 2025, este puerto ha superado los 10 millones de contendores de tráfico anual, al límite de su capacidad operativa, y ya se está planteando una nueva ampliación, la tercera, con una inversión de más de 5.000 millones de dirhams.
Tánger Med ha sido el exitoso primer paso en esta estrategia nacional impulsada desde la monarquía de lograr el desarrollo económico, el fomento del empleo y la reducción de las desigualdades territoriales explotando un recurso como el mar. Desde su puesta en marcha, la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas ha registrado un enorme impulso, que la ha convertido en uno de los motores económicos del país, gracias al desarrollo de la industria, las infraestructuras, la logística y la promoción de las inversiones extranjeras.
Nador West Med y Dajla Atlántico, siguientes pasos
Ahora, este mismo modelo utilizado en la región norte de Marruecos se quiere replicar tanto en la región nororiental de Nador como en las provincias del sur. Se trata, como señalan algunos analistas, de convertir una ventaja bruta que tiene el país, como es su ubicación geográfica, en una base de su economía, añadiendo valor y promoviendo su integración en las cadenas de suministro globales.
En el caso de Nador West Med y Dajla Atlántico, subyace otro objetivo más allá del simple desarrollo económico: integrar a las regiones oriental y sur en el panorama económico nacional y transformarlas en polos atractivos para la inversión extranjera, promoviendo su desarrollo e igualándolas con la próspera región de Tánger-Tetuán-Alhucemas.
En este sentido, los puertos que está desarrollando Marruecos son mucho más que simples infraestructuras de transporte marítimo; son verdaderos motores del desarrollo integral de sus respectivas regiones, promoviendo las comunicaciones, desarrollando el tejido empresarial (especialmente en sectores como automoción, energías renovables, química, textil…), fomentando el empleo e igualando las condiciones de vida de los ciudadanos de esas provincias a las de otras regiones más prósperas.
Reducir las desigualdades
Precisamente este último objetivo, el desarrollo equilibrado de los distintos territorios que confirman Marruecos, es un objetivo estratégico sobre el que ha hecho hincapié el propio Rey Mohamed VI en diversas ocasiones.
Hay que recordar, por ejemplo, el último discurso conmemorativo del 26º aniversario de su acceso al trono, pronunciado el 29 de julio del pasado año, en el que Mohamed VI señaló: “por muy elevado que sea el nivel alcanzado por el desarrollo económico y las infraestructuras, no me voy a conformar si ello no contribuye de modo tangible a la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos, de todas las clases sociales y en todas las zonas y regiones”.
En el mismo discurso, el monarca recalcó que “no hay lugar, ni hoy ni mañana, para un Marruecos a dos velocidades. Ha llegado el momento de operar un verdadero cambio en la habilitación global de los espacios territoriales, corrigiendo las disparidades sociales y espaciales. Por ello, hacemos un llamamiento para pasar de los enfoques tradicionales del desarrollo social a un enfoque de desarrollo espacial integrado. Nuestro objetivo no es otro que los frutos del progreso y el desarrollo lleguen a todos los ciudadanos, en todas las zonas y regiones, sin distinción ni exclusión alguna”.
Fomento del empleo
Una idea que Mohamed VI volvió poner de manifiesto en la reunión celebrada en Casablanca sobre el proyecto de Nador West Med. En la misma, el Rey pidió la puesta en marcha de programas de formación específicos con el fin de acompañar a los inversores, facilitar la inserción de los jóvenes y mejorar su empleabilidad, e insistió en que el impacto de estas inversiones beneficie a todas las provincias que forman parte de la zona de influencia del puerto, acompañando el proyecto con programas de mejora territorial con el fin de mejorar el marco de vida en la región y llevar a cabo un plan de acción multidimensional que preserve el desarrollo futuro del mismo.
Detrás de esto subyace un meditado plan que consiste en que los principales puertos del país se conviertan también en instrumentos para la integración de la juventud en el ciclo económico mediante la creación de oportunidades de empleo; la puesta en marcha de programas de formación especializados para responder a las necesidades de las empresas extranjeras que se instalan en el país; y el desarrollo de las competencias de la mano de obra local.
El hecho de que Marruecos disponga de una población extremadamente joven (la edad media a comienzos de 2026 es de 30,1 años) constituye al mismo tiempo una oportunidad y un riesgo. Una oportunidad, si se forma adecuadamente a la juventud para que ocupe puestos de trabajo con un perfil cada vez más técnico y especializado, respondiendo a las necesidades del mercado. Y un riesgo, si no se logra integrarlos en este programa de desarrollo.
Comercio internacional
De cara al exterior, la apuesta de Marruecos por establecer un triángulo perfecto de instalaciones portuarias (Tánger Med, al noroeste; Nador West Med, al nordeste; y Dajla Atlántico, al sudoeste) que cubre la totalidad de la línea costera del país, responde a la idea de unir fuerzas y distribuir y complementar los roles para absorber un flujo comercial cada vez más abundante, que está cambiando debido a la volatilidad de las cadenas de suministro globales.
En un contexto global de cambios en las rutas comerciales y de guerras de aranceles entre los principales mercados mundiales, tanto la ubicación geoestratégica de Marruecos como sus excelentes relaciones con potencias mundiales como Estados Unidos, China o la Unión Europea lo sitúan como un socio ideal que puede beneficiarse de un panorama cambiante.