Mohamed VI rechaza un desarrollo desigual en el avance de Marruecos
- Desigualdades
- Marruecos útil vs Marruecos inútil
- Las últimas cifras del HCP
- Balance de las manifestaciones
En el discurso que pronunció con motivo del aniversario de su llegada al Trono, el pasado mes de julio, el rey Mohamed VI subrayó la urgencia de superar la fractura estructural en “un Marruecos que avanza a dos velocidades”, a través de la aplicación de un plan de regionalización avanzada, equitativa y adaptada a la diversidad territorial del país.
Apenas dos meses después, la juventud marroquí está protagonizando una oleada de manifestaciones y protestas. Reivindican que se garantice a todos los marroquíes el nivel de desarrollo humano que merecen y el acceso a servicios de calidad en sectores como la salud, la educación y las infraestructuras.
El soberano ha insistido en eliminar las disparidades sociales y territoriales, advirtiendo del retraso preocupante en el desarrollo de las regiones. Una dura realidad de un país fracturado, que ahora han puesto de relieve las alarmantes cifras publicadas por el Alto Comisionado de Planificación.
Desigualdades
Mohamed VI ha instado a eliminar las desigualdades y garantizar un desarrollo equitativo para toda la población marroquí, para evitar un Marruecos que avanza a dos velocidades y que beneficia a una categoría de ciudadanos y margina a otras.
Más allá de una anomalía estadística, las disparidades representan hoy un riesgo político y social importante, ya que amenazan la cohesión nacional del país: las regiones menos desarrolladas albergan un sentimiento profundo de injusticia y exclusión, que han provocado una indignación contenida que está explotando estos días con los jóvenes de la “Gen Z 212” como protagonistas.
Este desarrollo desequilibrado ha alimentado la economía informal, lo que ha provocado que, ante las condiciones miserables de las otras regiones, los jóvenes optan por una migración masiva hacia Casablanca, Rabat y Tánger, ciudades que experimentan una fuerte presión en sus servicios públicos urbanos, ante el elevado índice de desempleo de los jóvenes diplomados en la periferia, así como una urbanización totalmente anárquica.
La concentración de las riquezas de Marruecos en unas pocas metrópolis constituye un serio problema que el país tiene que afrontar para hacer de cada región un motor de desarrollo y prosperidad adaptado a sus especificidades, garantizando la dignidad, la justicia territorial y el sentimiento de pertenencia.
El reto es saber redistribuir el crecimiento para desbloquear las regiones marginadas, invirtiendo en infraestructuras, salud, educación y empleo local. En esta línea, el nuevo modelo de desarrollo que prometía un nuevo pacto entre el Estado y los ciudadanos ha de responder a las aspiraciones de los jóvenes marroquíes en materia de empleo, salud y educación a través de:
- La creación de empleos dignos y accesibles.
- La reducción de la degradación social.
- El fin del nepotismo y una mayor transparencia en el acceso a las oportunidades.
- El acceso universal a una atención médica de calidad.
- La distribución equitativa de las infraestructuras sanitarias en todo el territorio.
- La rehabilitación de la escuela pública.
- La mejora sustancial de la calidad del aprendizaje.
- La adaptación de la formación a las necesidades del mercado laboral.
- La mejora de las competencias pedagógicas de los docentes.
- El establecimiento de un sistema eficaz de orientación escolar para maximizar las posibilidades de éxito.
En su lucha contra todas las formas de exclusión para garantizar una verdadera equidad territorial, Marruecos ha establecido cuatro prioridades:
- La creación de empleo, poniendo en valor las potencialidades económicas regionales y favoreciendo el espíritu empresarial local.
- El fortalecimiento de los servicios sociales básicos, como la educación y la salud, para instaurar la dignidad ciudadana y la justicia espacial.
- La gestión proactiva y sostenible de los recursos hídricos, vital en un contexto de cambio climático.
- La aceleración de los proyectos territoriales integrados en complementariedad con los megaproyectos nacionales ya iniciados.
Marruecos útil vs Marruecos inútil
La visión colonial del “Marruecos útil” y el “Marruecos inútil” aún sigue pesando en la percepción y la gestión del territorio nacional, enfrentando a un Marruecos supuestamente dinámico e integrado en la globalización, frente al otro Marruecos marginado y rural, un mero espectador que carece de una prioridad estratégica.
Es la consecuencia de los esquemas de centralización estatal heredados del periodo posindependencia, que han generado una jerarquía territorial donde el Estado orienta prioritariamente sus inversiones y sus políticas públicas hacia los tres polos ya integrados en la dinámica global de desarrollo.
La idea del “Marruecos útil y Marruecos inútil” es incompatible con el concepto de una nación unificada y solidaria que valora la diversidad territorial y que quiere contribuir eficientemente a la realización de las ambiciones africanas y mediterráneas del país.
Las últimas cifras del HCP
Los datos del Alto Comisionado de Planificación (HCP, por sus siglas en francés) son claros y reflejan la realidad de un país donde se concentra la prosperidad y cristalizan las desigualdades a pesar de las promesas de la regionalización avanzada, que se han quedado estancadas en los discursos.
Este desequilibrio es el producto de décadas de centralización que han dado un desarrollo exclusivo en tres polos: Casablanca, el corazón económico; Rabat, el escaparate institucional; y Tánger, el centro industrial.
La metrópolis económica de Casablanca-Settat acapara el 25 % de los gastos nacionales. Allí se cruzan multinacionales, zonas industriales, sedes sociales y centros comerciales relucientes, se consume, se gasta y se invierte. Mientras que el escaparate político y administrativo Rabat-Salé-Kenitra (14,6 %) se ve reforzado por un tejido económico diversificado y representa un poder adquisitivo superior a la media nacional. Por su parte, Tánger-Tetuán-Alhucemas (11,7 %) se beneficia de su apertura a Europa, de su puerto y de sus zonas francas.
A pesar de ser ciudades patrimoniales, la región de Fez-Meknes (11,5 %) sigue teniendo un peso económico importante, igual que la región de Marrakech-Safi (11,3 %), impulsada por el turismo.
Estas cinco regiones se consideran las verdaderas locomotoras de la economía nacional donde circulan los ingresos, se instalan las infraestructuras modernas, florecen los hipermercados y se consolida una clase media activa.
En el otro lado de la geografía marroquí, se ve clara la paradoja con un nivel de desarrollo y consumo bajo. Las regiones de Dajla-Oued Eddahab y Guelmim-Oued Nun se limitan al 0,8 % de los gastos nacionales y Sus-Massa no supera el 7,2 %, dado que el consumo en estos territorios se ve frenado por la falta de empleos estables, servicios públicos de calidad y los ingresos demasiado bajos.
En algunas zonas rurales, el poder adquisitivo es todavía insuficiente para cubrir las necesidades básicas y queda marcado por la lógica de supervivencia. Se trata del Marruecos que no sale en los anuncios, sino que ve cómo las regiones ricas atraen inversiones y crean más puestos de trabajo, por lo que consumen más, mientras que las regiones pobres siguen marginadas, pierden su juventud por el éxodo rural y consumen cada día menos.
Esta injusticia es el factor esencial que ha empujada la llamada Generación Z a protestar desde las redes sociales y en manifestaciones masivas en las calles de varias ciudades marroquíes para reivindicar sus derechos a tener una vida digna, empleos estables, servicios sanitarios de calidad y una educación que se adecúe a los requisitos del mercado laboral.
Balance de las manifestaciones
Las reivindicaciones recientes de la Generación Z son, por una parte, una señal que transmite la voluntad del cambio para una sociedad viva apoyada en una juventud consciente con aspiraciones legítimas. Por otra parte, es una alarma que indica la explosión de una bomba social que los adversarios podrían aprovechar para crear divisiones y conflictos en un país unido y caracterizado por su estabilidad política.
Estas manifestaciones se producen en un momento crítico, con Marruecos afrontando un momento crucial de su historia con la organización de la Copa de África 2025 y del Mundial 2030, que implican transformaciones importantes a nivel institucional, económico y diplomático.
Son los mismos jóvenes quienes han salido a la calle para cambiar esta realidad y se desviaron en algunas zonas del objetivo de las protestas pacíficas para protagonizar enfrentamientos y actos violentos, que obligaron a las fuerzas del orden a llevar a cabo varias intervenciones, el martes 30 de septiembre, para preservar la seguridad y el orden público.
El portavoz del Ministerio del Interior, Rachid El Khalfi, indicó a la prensa, que “estas operaciones también tenían por objeto prevenir cualquier amenaza a la seguridad de los ciudadanos, adoptando al mismo tiempo las medidas necesarias para preservar los derechos y libertades individuales y colectivos”.
El Khalfi señaló que algunas de estas protestas han experimentado una escalada peligrosa en la seguridad y el orden público, después de haberse convertido en manifestaciones violentas. Un grupo de personas hizo uso de armas blancas, cócteles molotov y lanzamiento de piedras, lo que provocó 263 heridos de diversos grados entre las fuerzas del orden y otras 23 personas, uno de los cuales requirió atención médica en Uchda. Estos incidentes también provocaron incendios y graves daños a 142 vehículos de las fuerzas del orden y otros 20 pertenecientes a particulares.
