Turquía quiere unirse al club de la energía nuclear
El proyecto de la central nuclear turca Akkuyu ha entrado en la fase de activación, antes de entrar a la verdadera fase de funcionamiento. Así, Turquía se acerca a su visión de un país sostenido con una fuente de energía estable y segura sin depender de las importaciones, como las del gas.
El ministro de Industria y Tecnología, Mehmet Fatih Kacir, detalló que los objetivos son “mejorar la seguridad del suministro energético, reducir la dependencia de fuentes externas y apoyar los objetivos de reducción de emisiones de carbono a través de reactores nucleares de alta tecnología desarrollados con capacidades de la industria local”.
También anunció de que se contará con la ayuda de universidades e instituciones dedicadas a la investigación para el desarrollo del primer reactor nuclear nacional dentro del programa “Desarrollo de Reactores Nucleares Autóctonos”.
Hizo en la red social X un llamamiento a la participación de más instituciones hasta el 31 de diciembre de 2025: “Turquía está abriendo su propio camino en tecnologías de energía nuclear y fortaleciendo su independencia y poder”.
En un principio, se espera que cubra la demanda eléctrica del 10 % de la población turca durante mínimo 60 años.
Además, gracias a este proyecto se crearán muchas oportunidades de empleo, ya que miles de estudiantes turcos fueron enviados a Rusia para aprender a manejar centrales nucleares como la de Akkuyu.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, lo corroboró afirmando que la planta nuclear contribuirá con 50.000 millones de dólares al PIB de Turquía.
La presencia rusa nace desde la implicación del proyecto por parte de la empresa estatal Rosatom. Lo cual genera ciertas dudas, como la que plantea Sarah Khan, experta en energía, quien explicó que cada etapa depende de Rusia, y eso pone a Turquía en una posición vulnerable en el escenario geopolítico.
Ankara ya está en cierta tensión con la Unión Europea; asimismo, Moscú no tiene buenas relaciones con Occidente (un ejemplo es la guerra en Ucrania) y tiene sanciones económicas.
Pero a pesar de los retos en el marco geopolítico y las inseguridades de estar entre la espada y la pared entre Occidente y Rusia, el proyecto de la energía nuclear aún sigue en pie debido a la importancia del proyecto.
El embajador ruso, Alexei Ekhov, contó al periódico turco Hürriyet que la central Akkuyu “se acerca gradualmente a su puesta en servicio real, a pesar de la pandemia, el terremoto y las sanciones”.
El ministro de Energía y Recursos Naturales de Turquía, Alparsan Bayraktar, explicó en el discurso del Concurso de Diseño de Tecnología de Energía Nuclear del Ministerio turco que la demanda energética del país está al alza constantemente.
“Se prevé que la demanda adicional alcance aproximadamente los 945 teravatios-hora para la década de 2030”, detalló el ministro.
La central nuclear Akkuyu incluye cuatro reactores que tienen una capacidad de 4,8 gigavatios, y, según los expertos, aún necesita ocho reactores adicionales junto a otros más pequeños.
De todos modos, según Assahifa, una vez terminada la de Akkuyu, situada en el mar Mediterráneo, Turquía planea construir dos plantas más para alcanzar una capacidad de 20 gigavatios para 2025.