La aprobación del Plan de Autonomía marroquí para el Sáhara impulsa una solución diplomática histórica
- Respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU al plan de autonomía de Marruecos
- El papel de las potencias occidentales
- La diplomacia africana de Marruecos
- Implicaciones geopolíticas y futuro de la región
Respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU al plan de autonomía de Marruecos
Con 11 de 15 votos a favor, donde Argelia decidió no votar, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas avaló el Plan de Autonomía de Marruecos sobre el Sáhara propuesto en 2007 por el rey de Marruecos, Mohamed VI, como la solución sobre la que basar la estabilidad y la paz entre los actores involucrados en el conflicto que se extiende por más de 50 años.
La determinación de la iniciativa marroquí como la más “seria, creíble y realista” finalmente es un hecho. Y es fruto de décadas de diplomacia donde actores como Nasser Bourita, actual ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, han jugado un papel fundamental.
Con el reconocimiento y respaldo de más de 130 países, entre ellos más de 23 países europeos, el Plan de Autonomía de Marruecos se hizo realidad el 31 de octubre de 2025. El contexto y la evolución de la diplomacia marroquí subrayan la importancia de esta resolución para consolidar la soberanía nacional y avanzar hacia la paz y estabilidad total en la región.
Aunque el Plan de Autonomía se propusiera en 2007, el objetivo se marcó en 1999, cuando Mohamed VI llegó al trono.
24 horas después del anuncio del Consejo, Nasser Bourita señaló en el canal de televisión gubernamental que “aquí estamos recogiendo los frutos”, en referencia a que la decisión de las Naciones Unidas premiaba los esfuerzos diplomáticos del país durante más de 20 años.
Esta decisión es un impulso para la credibilidad internacional de Rabat. Es un símbolo de confianza porque representa el compromiso de Marruecos con los objetivos políticos que persiguen. Bourita aclaró que no es coincidencia todo lo que el Reino ha logrado, sino que es el resultado de un conjunto de trabajos políticos, económicos, comerciales y sociales llevados a cabo por la monarquía y por el Ministerio que él lidera.
El papel de las potencias occidentales
Estados Unidos ha tenido un papel fundamental, reconocieron oficialmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, un paso que ha sido respaldado y ampliado por la Administración estadounidense actual. Esta postura fue crucial para influir en la votación del Consejo de Seguridad y ha facilitado el reordenamiento de posiciones en Europa.
Países como España, Francia, Alemania y el Reino Unido han revisado sus políticas, mostrando un mayor compromiso con una solución basada en la autonomía, conscientes de la complejidad histórica y geopolítica del conflicto. La unanimidad o mayoría en la Unión Europea subraya la validez y el realismo de la iniciativa marroquí para alcanzar la paz.
La diplomacia africana de Marruecos
El regreso de Marruecos a la Unión Africana supuso un punto de inflexión en las relaciones regionales. La campaña diplomática del rey Mohamed VI para convencer a países africanos que apoyaban el independentismo saharaui cambió el mapa político continental a favor de Marruecos.
Visitas a países clave y negociaciones estratégicas permitieron a Marruecos fortalecer sus lazos africanos, consolidando así un apoyo diplomático y político que contribuye a la estabilidad y al reconocimiento internacional de su propuesta de autonomía.
Durante décadas, el sentimiento internacional sobre el conflicto ha virado en varias direcciones, pero no fue hasta entrado el 2021 con el visto bueno de Estados Unidos y años más tarde de España y Francia, que la retórica sobre el Plan de Autonomía se materializó.
Es por esto por lo que, además de un éxito diplomático, la decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se considera un “giro estratégico en el curso del conflicto del Sáhara”, tal y como señaló Khaled Cherkaoui, director del Centro de Estudios Políticos y Estratégicos de Rabat, en el medio digital Al-Arab.
La vuelta de Marruecos en la Unión Africana en 2017 marcó un antes y un después. Como parte de las actividades que se han llevado a cabo por parte de Marruecos no solo han sido parte del plan la firma de acuerdos y apoyos, sino que la figura del Rey ha sido el verdadero catalizador y eje principal del logro.
Reuniones con los líderes de países que reconocían la no oficial República Árabe Saharaui Democrática (RASD) como Zambia, Nigeria o Ghana aportaron un gran impulso internacional.
Posteriormente al reconocimiento, Marruecos comenzó a elaborar nuevos acuerdos comerciales con dichos países, siendo el proyecto del gasoducto Nigeria-Marruecos la punta de lanza de este.
Implicaciones geopolíticas y futuro de la región
La aprobación del Consejo de Seguridad representa un avance decisivo que puede abrir nuevas oportunidades para la cooperación y la integración regional en el norte de África. Además, pone fin a una etapa de ambigüedad que dificultaba la construcción de una paz duradera.
El enfoque basado en la soberanía y la autonomía podría ser un modelo replicable para resolver otros conflictos territoriales en la región, mientras que ofrece un marco para colaborar en áreas como la seguridad, el desarrollo económico y la estabilidad política.
Finalmente, el reconocimiento internacional alcanzado por Marruecos fortalece su posición estratégica en la geopolítica norteafricana y afianza las bases para una relación más integrativa entre países magrebíes, impulsando el anhelado sueño de unidad y progreso en la región.