La ONU avala el Plan de Autonomía marroquí y marca un giro histórico en el conflicto del Sáhara

La resolución ha sido aprobada con 11 votos a favor, y sin veto de los países miembros permanentes porque China y Rusia se han abstenido. Argelia ha decidido no votar. Con esta resolución que afirma que el plan de autonomía del Sahara bajo soberanía marroquí podría constituir una solución viable marca una nueva etapa histórica para la integridad territorial de Marruecos bajo el liderazgo del rey Mohamed VI y la gestión diplomática del ministro de Exteriores Nasser Bourita

El rey Mohamed VI de Marruecos - PHOTO/MAP
El rey Mohamed VI de Marruecos - PHOTO/MAP
  1. La resolución refuerza la soberanía y consolida la autonomía marroquí
  2. La resolución de la ONU y su significado
  3. Mohamed VI: de la diplomacia a la visión territorial
  4. Nasser Bourita: la consolidación de un proyecto de Estado 
  5. Datos y tendencias actuales en la política marroquí

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha afirmado este viernes que una verdadera autonomía para el Sáhara Occidental bajo el control marroquí "podría ser la opción más efectiva" para resolver el conflicto que ha persistido durante 50 años. 

El Consejo de Seguridad de la ONU ha pedido a las partes involucradas que inicien negociaciones basadas en un plan de autonomía que Marruecos presentó por primera vez a la ONU en 2007. Marruecos considera que el territorio le pertenece y está en conflicto con el Frente Polisario, que cuenta con el apoyo de Argelia y busca establecer un Estado independiente. 

Rusia, China y Pakistán se han abstenido, mientras que Argelia no ha votado. Los otros 11 miembros del Consejo apoyaron la resolución, que también ha prolongado por un año el mandato de la misión de paz de la ONU en el Sáhara Occidental, conocida como (MINURSO).

Los representantes en la ONU de Estados Unidos, Argelia y China, durante la sesión - PHOTO/ONU
Los representantes en la ONU de Estados Unidos, Argelia y China, durante la sesión - PHOTO/ONU

Este éxito se ve como el punto culminante del esfuerzo por la paz y la estabilidad que ha promovido Mohamed VI, quien durante años ha dirigido una estrategia en el ámbito diplomático, político y social para asegurar la integración de las provincias saharauis y la paz en la región.

El apoyo internacional, encabezado por Estados Unidos y respaldado por Francia, el Reino Unido y otros miembros no permanentes, sitúa a Marruecos en un rol de liderazgo a nivel global.  Este apoyo reconoce la autonomía dentro de la soberanía marroquí como la opción más práctica y adecuada para resolver un conflicto que ha perdurado por más de cincuenta años.

La resolución refuerza la soberanía y consolida la autonomía marroquí

A pesar de los intentos de Argelia por modificar el texto, la resolución de la ONU salió adelante prácticamente intacta. Los cambios introducidos fueron solo de forma, sin tocar lo esencial: el plan de autonomía bajo soberanía marroquí se reconoce como la solución principal y la única viable para resolver la controversia en el Sáhara Occidental.

Esta aprobación marca un punto de inflexión histórico. Por primera vez, el Consejo de Seguridad de la ONU reconoce de manera explícita la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental como el marco legítimo para alcanzar una solución duradera. En el preámbulo de la resolución, se subraya el apoyo de numerosos Estados a la propuesta de autonomía marroquí presentada en 2007, considerándola la base para una solución justa y aceptable para todas las partes.

El rey de Marruecos, Mohamed VI, pronunciando un discurso a la nación, con motivo del 25º aniversario de su ascenso al trono, en el Palacio Real de Tetuán - PHOTO/MAP
El rey de Marruecos, Mohamed VI, pronunciando un discurso a la nación, con motivo del 25º aniversario de su ascenso al trono, en el Palacio Real de Tetuán - PHOTO/MAP

Además, el Consejo insta al Secretario General de la ONU y a su Enviado Personal a conducir las negociaciones siguiendo esta propuesta, dejando de lado la opción de un referéndum de autodeterminación. En otras palabras, cualquier propuesta futura deberá encajar dentro del marco de la soberanía marroquí para ser considerada viable.

Este triunfo es, en muchos sentidos, el resultado de años de esfuerzo de Mohamed VI, quien ha trabajado con paciencia y estrategia para asegurar la integración de las provincias saharauis y mantener la paz en la región.

Que Argelia haya optado por no participar en la votación refuerza la percepción de que el consenso internacional se inclina claramente hacia Marruecos. La abstención de Rusia, China y Pakistán, sin ningún voto en contra, consolida esta tendencia: la propuesta de autonomía marroquí se perfila como la única vía reconocida a nivel global.

En última instancia, esta resolución histórica refleja la culminación de la diplomacia marroquí y la cooperación internacional: un esfuerzo coordinado que combina visión política, negociación inteligente y consolidación del Estado, liderado por Mohamed VI y ejecutado con precisión por el ministro de Exteriores, Nasser Bourita.

La resolución de la ONU y su significado

La decisión del Consejo de Seguridad avala la autonomía de Marruecos como la opción más efectiva para solucionar el conflicto, al tiempo que extiende el mandato de la MINURSO. Aunque sigue instando a un diálogo entre las partes involucradas, su enfoque favorece la propuesta marroquí, lo que representa un notable éxito en términos de diplomacia.  Este apoyo internacional transforma el Plan de Autonomía en la base de un proceso político y administrativo que garantiza la estabilidad en la región y refuerza la soberanía nacional. 

Más allá de su relevancia legal, la resolución implica un reconocimiento claro de la perspectiva de Mohamed VI, quien ha diseñado una estrategia que combina diplomacia, desarrollo y reconciliación territorial. La inclusión de las provincias del Sáhara en este modelo de autonomía se presenta como un ejemplo de estabilidad que no solo fortalece la paz interna, sino que también promueve la seguridad y la colaboración en la región.

El efecto de esta política es que, en el informe sobre la votación de la ONU, se traduce además en un impacto de “refuerzo de la inclusión y del desarrollo” que da al Estado marroquí una legitimidad tope. Marruecos es, enseña el relato, un país que incluye y que además da oportunidades de desarrollo a sus ciudadanos.

La votación histórica de la ONU representa la culminación de un proceso que comenzó con la visión del rey Mohamed VI y se consolidó con la diplomacia inteligente de Nasser Bourita, la acción del Estado y la confianza del sector privado. 

Puerta de Dajla - PHOTO/ATALAYAR 
Puerta de Dajla - PHOTO/ATALAYAR 

Mohamed VI: de la diplomacia a la visión territorial

Desde su ascenso al trono, el Rey Mohamed VI ha concebido el Sáhara no solo como una cuestión territorial, sino como un pilar de unidad nacional y motor de desarrollo continental. 

El logro es el fruto de una estrategia de casi dos décadas, articulada por el monarca en torno a una diplomacia firme, una economía moderna y una visión geoestratégica clara para integrar plenamente las Provincias del Sur en la dinámica nacional y africana. 

La votación de la ONU es la confirmación internacional de esa visión: una soberanía basada en la estabilidad, el desarrollo y la inclusión. 

Para Marruecos, el respaldo global al Plan de Autonomía no es solo un reconocimiento político, sino la legitimación de un modelo de gestión que el monarca ha promovido con paciencia, diplomacia y realismo.

Mohamed VI, rey de Marruecos - PHOTO/FILE
Mohamed VI, rey de Marruecos - PHOTO/FILE

Nasser Bourita: la consolidación de un proyecto de Estado 

El papel del ministro Nasser Bourita ha sido fundamental en la consolidación de un proyecto de Estado que combina diplomacia y desarrollo interior. Su enfoque estratégico ha permitido a Marruecos posicionarse con éxito en el ámbito internacional, logrando un respaldo sólido para su plan en las provincias del sur. Esta sinergia entre política exterior y crecimiento regional ha abierto nuevas posibilidades para la estabilidad y progreso en una zona históricamente compleja.

Esta estrategia diplomática activa y discreta, liderada por Bourita, ha tejido alianzas sólidas con potencias globales como Estados Unidos, Francia y Reino Unido, así como con países clave de África, América Latina y el espacio árabe.

Estas relaciones internacionales se sustentan en un proyecto que supera la confrontación y apuesta por soluciones prácticas y duraderas, respaldadas tanto dentro como fuera del territorio marroquí. La figura de Bourita se ha convertido en el eje para fortalecer la imagen del país, tanto a nivel bilateral como multilateral.

<p>El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Expatriados, Nasser Bourita - Pavel Bednyakov vía REUTERS</p>
El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Expatriados, Nasser Bourita - Pavel Bednyakov vía REUTERS

Datos y tendencias actuales en la política marroquí

En los últimos años, Marruecos ha demostrado avances significativos en la implementación de un proyecto de Estado que combina el desarrollo regional con una diplomacia eficiente. Las inversiones en las Provincias del Sur se han materializado en infraestructuras, mejoras en educación, salud y creación de empleo, lo que contribuye a reducir tensiones internas.

En el plano internacional, la diplomacia activa ha logrado respaldos clave en organismos multilaterales y países con influencia en la región. Esto confirma una tendencia consolidada en la que el reconocimiento del plan marroquí se basa en hechos concretos y en una estrategia diplomática bien coordinada.

  • Inversiones en las Provincias del Sur: aumento en proyectos de infraestructura y servicios.
  • Reconocimientos diplomáticos: ampliación de apoyos por parte de Estados Unidos, Europa y países africanos.
  • Enfoque pragmático: preferencia por soluciones prácticas frente a confrontaciones políticas.
  • Visión integrada: vinculación estrecha entre política interior y exterior para fortalecer el proyecto de Estado.

Esta dinámica consolidada bajo el liderazgo de Nasser Bourita ejemplifica cómo la diplomacia puede actuar como un instrumento efectivo para acompañar y fortalecer procesos de desarrollo regional, logrando un impacto positivo en la estabilidad y proyección internacional de Marruecos.

Bandera de Marruecos en la ciudad de Dajla, en las Provincias del Sur de Marruecos - PHOTO/ARCHIVO
Bandera de Marruecos en la ciudad de Dajla, en las Provincias del Sur de Marruecos - PHOTO/ARCHIVO