El estrés hídrico en Marruecos es cada vez más alarmante
El Ministerio de Equipamiento y Agua de Marruecos ha confirmado que las reservas de los recursos hídricos en el país ascienden a 5.729 millones de metros cúbicos en este mes de agosto. Un 34,1 % de la capacidad de las presas marroquíes, cuando a principios de agosto, el descenso era de 5.920 millones de metros cúbicos, un 35,3 % de la capacidad de las presas hídricas nacionales. Datos que son prueba del acelerado ritmo de pérdida de agua.
Los expertos del Instituto Marroquí de Inteligencia Estratégica han alertado hace meses de la crisis hídrica por la que está pasando el país. Insistieron en su informe IMIS, que el problema se acentúa con el cambio climático, el modelo y las políticas agrícolas actuales, la falta de gestión de los recursos por parte de las instituciones gubernamentales y la sobrexplotación del agua subterránea.
El informe internacional, Zonas de Sequía Global 2023-2025, del Centro Nacional de Mitigación de la Sequía de Estados Unidos para la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, advirtió que Marruecos está en peligro de entrar en un estado de “extrema escasez de agua” para 2050 si no cambia su tratamiento de los recursos hídricos.
Explicó que, a pesar de que las sequías son algo común del clima árido del país, estos fenómenos se han ido acentuando desde el siglo XX, siendo 2022 el año más seco en tres décadas.
En su discurso con motivo del 25º aniversario de la Fiesta del Trono, el Rey Mohamed VI resaltó que el reto más importante que enfrenta Marruecos “reside en el problema del agua, que se está agudizando a causa de la sequía y del impacto del cambio climático, amén del incremento natural de la demanda, además del retraso en la implementación de algunos proyectos programados, en el marco de la política hídrica”.
Ligado a la sequía, que lleva 6 años seguidos en el país, también yace el problema de la disparidad regional. Por ejemplo, la cuenca de Bouregreg cuenta con casi 653 millones de metros cúbicos de agua potable, mientras que la cuenca de Souss Massa cuenta con aproximadamente solo 136 millones de metros cúbicos de agua.
¿Cuáles son las soluciones que Marruecos pone en marcha?
Marruecos es consciente del profundo estrés hídrico por el que está pasando, por lo que ya se puso manos a la obra.
El ministro de Equipamiento y Agua del Reino de Marruecos, Nizar Baraka, explicó el año pasado que se mejoraría la gestión y abastecimiento de las presas hídricas; se produciría más agua desalinizada; se reutilizarían las aguas residuales para la irrigación; y que se concienciaría a la sociedad sobre esta problemática considerada como una cuestión de seguridad nacional.
El Rey Mohamed VI, en su discurso del 25º aniversario de la Fiesta del Trono, también insistió en una serie de medidas como: la implementación del Programa nacional de abastecimiento en agua potable y de riego 2020-2027, completar el programa de construcción de presas, la realización de proyectos de traspaso de aguas entre cuencas hidrográficas o la finalización de las plantas desalinizadoras.
En junio de este año, siguiendo el plan lanzado por el Rey, el ministro Baraka dejó claro que la nación no puede seguir dependiendo exclusivamente de los embalses de agua, las presas ya no son suficientes. También explicó que la iniciativa de desalinización y reutilización de aguas residuales son unas fuentes alternativas muy importantes.
En cuanto a la disparidad regional, Baraka mostró su compromiso con la igualdad de abastecimiento hídrico en todo Marruecos, y en aras de conseguirlo, el Gobierno está acelerando los proyectos de transferencia de agua entre cuencas, conectando así, las regiones del norte con el sur y el centro del país.
Por otra parte, el informe IMIS presentó diez recomendaciones para ahorrar agua. Entre ellas la creación de un sector industrial integrado en HydroTech Maroc, de una Autoridad Nacional Reguladora del Agua o la implementación de redes que reduzcan las fugas urbanas con sensores inteligentes.
Otra medida es la concienciación de la ciudadanía, ya que es vital que se inculque una cultura de conservación. La Compañía Regional de Servicios Múltiples de Casablanca-Settat, lanzó en julio una campaña que promovía una serie de hábitos que reduzcan el consumo de agua diario a través de redes sociales y actividades recreativas.
La Asociación Amal Salé lanzó otra campaña para educar a los marroquíes sobre la conservación del agua. El presidente y fundador de la asociación, Youssef Chafaoui, explicó que “la campaña es una oportunidad para visibilizar las dificultades que enfrentan los ciudadanos de las aldeas. (…) Donde los ciudadanos se ven obligados a recorrer largas distancias para acceder al agua que necesitan”.