Por Paco Soto
El conflicto del Sáhara occidental envenena desde hace casi 40 años las relaciones entre Marruecos y Argelia, los dos grandes países del Magreb. Marruecos considera que  el Sáhara occidental hace parte de su territorio y propone una amplia autonomía para la población que vive en la antigua colonia española. Por su parte, el Frente Polisario, que cuenta con el apoyo de Argelia, defiende la autodeterminación del pueblo saharaui y se decanta por la independencia. Francia y Estados Unidos son los principales valedores de Marruecos en este conflicto. En los últimos años,  España, la antigua potencia colonial del Sáhara occidental, se ha acercado a la alternativa autonomista que ofrece Rabat, aunque, oficialmente, Madrid apuesta por un referéndum de autodeterminación bajo control de la ONU. En este conflicto, los dirigentes españoles se mueven en un terreno movedizo. Tienen que velar por los grandes intereses económicos y geoestratégicos de España en Marruecos, pero a la vez no pueden despreciar la enorme simpatía que despiertan las tesis del Frente Polisario en amplios sectores de la sociedad española. Rabat y Argel han hecho del conflicto saharaui una cuestión de principios y todo vale con tal de descalificar la posición del contrario. El último informe de Amnistía Internacional (AI), donde la ONG denunció violaciones de los derechos humanos por parte de Marruecos en territorio saharaui, le dio alas a Argelia. La ONG  declaró que sigue recibiendo “información sobre actos de tortura y otros malos tratos” en el conjunto de Marruecos y también en el Sáhara occidental, y denunció que “las autoridades judiciales no han tomado ninguna medida” para erradicar estas prácticas. AI recalcó que entre las víctimas hay “partidarios del derecho a la autodeterminación en el Sáhara occidental”.

En Marruecos, el gobierno del islamista Abdelilah Benkirane lamentó “la falta de credibilidad y de objetividad” del informe de AI y reiteró su determinación de seguir desplegando  esfuerzos a favor de las reformas políticas y económicas  en las que está inmerso el país. El Gobierno marroquí aseguró que hará todo lo posible para fortalecer los mecanismos de protección de los derechos humanos en general y la prevención de la tortura en particular. En Argelia,  las críticas de AI a Marruecos fueron inteligentemente utilizadas por algunos medios para cuestionar la democratización que vive el vecino  magrebí. La televisión pública argelina difundió los primeros resultados de una investigación llevada a cabo en una fosa común situada en el territorio bajo control del Frente Polisario donde fueron descubiertos restos óseos de al menos 60 personas. Según la versión argelina, la identificación de nueve víctimas permite afirmar que los muertos, entre los que hay varios niños, fueron civiles saharauis ejecutados por fuerzas militares marroquíes en 1976. Por su parte, Marruecos hace todo lo posible por desprestigiar a los independentistas del Frente Polisario, a los que acusa de mercenarios al servicio de Argelia y de violar los derechos humanos de los refugiados saharauis que viven en los campamentos de Tinduf, en el Sáhara argelino.

Según informaciones periodísticas marroquíes, en diversos lugares de los campamentos de Tinduf estallaron protestas recientemente y un grupo de jóvenes disidentes exigió cambios en la cúpula del Frente Polisario. Según ha podido confirmar Atalayar de diversas fuentes, algunos independentistas disidentes se apartaron del movimiento liderado por Mohamed Abdelaziz, porque consideran que este dirigente se ha convertido en un dictador y una marioneta teledirigida por Argel. AI y otras ONG también han denunciado en reiteradas ocasiones violaciones de derechos humanos en los campamentos de Tinduf y en las propias filas del Frente Polisario. Asi las cosas, mientras el conflicto saharaui sigue sin resolverse y Argel y Rabat se mantienen enfrentados, el Parlamento islandés aprobó una moción a favor de la autodeterminación del pueblo saharaui hace unos días. El próximo mes de junio el dosier sobre el Sáhara occidental será abordado otra vez por las instituciones europeas. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa votará una resolución sobre el conflicto en el pleno que llevará a cabo entre el 23 y el 27 de junio. Según el portal marroquí ‘Yabiladi.com’, la resolución podría ser dura con Marruecos, porque esta institución está “preocupada” por la situación de los derechos humanos. Además, el último informe del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dejó claro que el Sáhara occidental “no es un territorio autónomo” sino una entidad administrada por Marruecos. La resolución de la ONU pidió a Rabat que “contribuya mucho más a la resolución de la cuestión del Sáhara occidental, conforme a las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas

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