Opinión

Túnez, un hervidero yihadista en auge

photo_camera Donald Trump remporte une importante victoire préélectorale avec la nomination de la juge Amy Coney Barrett à la Cour suprême

El Estado tunecino “ha priorizado la prevención de ataques y el desmantelamiento de células terroristas pero ha fallado en el desarrollo de enfoques sistemáticos que frenen la radicalización y las condiciones que lo facilitan”1.

El aglutinamiento durante la primera década de los 2000 de yihadistas en las prisiones tunecinas, hizo posible el establecimiento de lazos entre tres generaciones de terroristas; los que se habían unido a la yihad transnacional en Afganistán bajo las filas de Al Qaeda y los que habían participado en la guerra de Irak, además de los presos políticos condenados por el Gobierno de Ben Ali. Durante este periodo, las cárceles tunecinas se convirtieron en un hervidero yihadista y de radicalización2.

En 2011, tras la caída de Ben Ali, se estableció una amnistía, liberando a casi 2.500 presos políticos, muchos de ellos ahora radicalizados. Entre ellos Abu Lyad, Khamis Essid y Mehdi Kammoun, fundando la primera organización islamista-salafista radical legal en Túnez, Ansar al-Sharia (AST), integrada por individuos con experiencia en el extranjero. La visión de este grupo era la actuación a través de la dawwa y la acción social, obviando el uso de la yihad, entablando relaciones con Libia, pasando así de 2.000 a 10.000 miembros en tan sólo un año3. Tomó especialmente fuerza en las zonas del sur de Túnez, áreas dónde habían sido encarcelados los principales miembros de Ennahda, y zonas del medio-oeste, cercanas a Argelia4.

En 2012, entra en juego Al Qaeda, acusando al Gobierno de la Troika de traidores al dejarse manipular por Estados Unidos y traicionar al pueblo tunecino, animando a éste a luchar a través de la yihad para la implantación de la Sharia, apoyando y financiando a AST. Desde este momento, el número de miembros de la organización tunecina, aumentó hasta los 70.000 en el año 20145, de igual modo que el número de foreign fighters que AST envió a Siria6.

A pesar de que Ansar al-Sharia, había establecido públicamente la dawwa como su vía de actuación, fueron culpados por el Gobierno de la Troika, de los atentados cometidos en 2012, contra la embajada de Estados Unidos, contra la escuela americana en Túnez7 y el asesinato de Anis Jelassi, oficial de la Guardia Nacional de Túnez8, derivando en la escisión de Ansar al-Sharia Túnez (AST) y Ansar al-Sharia Libia (ASL), la cual desprestigiaba a la rama tunecina por su violencia9. Este mismo año, el Gobierno identificó por primera vez a KUBN como una de las autoras de los atentados de 2012, relacionándola con AQMI y los ánimos de Al Qaeda de establecerse en el país10.

En 2013, se produce el punto de inflexión en AST, tras ser declarado por el Gobierno como organización terrorista y llevándose a cabo un gran operativo de persecución y desmantelamiento del grupo y de todas sus redes, como fruto de una serie de asesinatos contra personalidades políticas. Muchos de los integrantes de AST abandonaron el país para sumarse a ASL, KUBN o a la yihad en Siria uniéndose al frente al-Nusra o Daesh. No obstante, las conexiones establecidas en el pasado con el GICT y por ende, Al Qaeda, permitió que AST recibiera financiación económica y logística, ayudándola a establecerse en las Montañas Chaambi y con el reclutamiento y envío de militantes a las zonas de conflicto11.

Tras la declaración de AST como organización terrorista, se produjo un auge en las filas de KUBN, lo que ha llevado a pensar que suponían una misma organización, siendo AST la rama política y KUBN la militante, proveedora de foreign fighters en Argelia, Mali y zonas del Sahel12.

Entre los focos de radicalización destacan las mezquitas, personas con problemas psicológicos, entornos relacionados con el mundo de las drogas y las prisiones. En ellas se han aglutinando durante los gobiernos de Bourguiba y Ben Ali integrantes, especialmente retornados, de diversas organizaciones yihadistas con planes de rearme; esto ha favorecido la creación de un sistema de redes entre diversas organizaciones, potenciando así la captación de adeptos13. El punto de inflexión de este problema llega en 2011, con la ya mencionada amnistía de 2.460 presos14, sumado a los más de 11.000 fugados de prisión tras la caída de Ben Ali15.

Un dato relevante a tener en cuenta es el hecho de que el 99% de la población tunecina sea sunní, facilitando el sectarismo yihadista y su marcha hacia Siria o Irak16. En tan sólo seis años más de 6.000 de los 30.000 foreign fighters tunecinos lograron llegar a su destino17,  en su mayoría ayudados o impulsados por la vía libia18.

El problema actual encuentra su porqué en la mala gestión llevada a cabo por el Gobierno tunecino frente a los flujos de retornados, habiendo convertido las prisiones tunecinas en un hervidero del yihadismo, no habiendo aplicado medidas de prevención ni reinserción, al centrar su acción, única y exclusivamente, en detenciones masivas y arbitrarias, siendo el propio Estado el impulsor de la radicalización de sus ciudadanos.

El perfil de los foreign fighters retornados podría resumirse de la siguiente manera (Muestra de 82 individuos detenidos por las autoridades tunecinas en 2017 por implicaciones terroristas (The Royal Institute for International Relations)19

El 63,4% de los detenidos en 2017 eran retornados de Siria y Libia, de los cuales el 55% tenían entre 20-29 años y eran hombres solteros. El 36.6% pertenecían a células en suelo tunecino.

  •  EDUCACIÓN: Abandono educativo: +40%; Razones: 25% fracaso escolar, 4% expulsión del centro y 14% ausencia de esperanzas de futuro
  •  ECONOMÍA: 9% desempleados (ratio menor que el nacional); 78% tenía salario mensual: 25% en torno a los 220€ y el 22% entre los 60-90€. Negocios ilícitos; Ayudas estatales: Sólo el 19,5%.
  •  RELIGIÓN: En su mayoría, Islam como forma de identidad. Habiendo obtenido el reconocimiento familiar una vez emprendida la yihad.
  •  AGRAVIOS: Situación de inseguridad multisectorial: sentimiento de injusticia (90% de ellos); factores geográficos, familiares y sociales; Consumo de alcohol y drogas desde una edad temprana; +50% desorden depresivo, previo o posterior a su radicalización (trastornos estrés post traumático en retornados).22

Además de incluir entre los principales agravios las medidas llevadas a cabo por el Gobierno de Túnez:23

  •  Retornados en los años 90: Detenidos o puesto bajo vigilancia al 95% de los retornados. Sólo el 35% fueron enviados a prisión. Muchos sin ser juzgados: Sistema arbitrario. Muchos escaparon o fueron dejados libres.
  •  A partir de 2015: Tipificación de pertenencia o cooperación con organización terrorista dentro y fuera de Túnez, ordenando la detención de cualquier sospechoso en zona de conflicto. Detenciones masivas que provocó la concentración de yihadistas en prisiones careciendo de programas de desradicalización o reinserción social. Medidas intimidatorias y de aislación social (agravios a la radicalización). Medidas tras la puesta en libertad: vigilancia de 4-5 años, imposibilitando la vuelta a la vida cotidiana y su resocialización y su mejora económica. Prohibición de la entrada en Túnez a niños hijos de foreign fighters nacidos  fuera del país y prohibición de la salida del país a menores de 35 años hacia libia o Turquía. Construcción de un muro antiterrorista en la frontera libia y su militarización; De manera paralela: aumento de la corrupción en la zona de la mano de las instituciones militares.
  •  Años 2018-2019: Aumento de la cartera del Ministerio de Defensa en un 31% (20 veces mayor que la de Cultura). Excesiva inversión en defensa que ha dejado sin recursos a los programas educativos, instituciones religiosas, programas culturales y de desarrollo de la mujer. Decrecimiento en procesos de desarrollo, especialmente en el ámbito de oportunidades económicas a la población joven.

 

BIBLIOGRAFÍA

 The Soufan Center. (2020). The nexus between human security and preventing/countering violent extremism: Case Studies from Bosnia and Herzegovina, Niger, and Tunisia. The Soufan Center. The Soufan Center.Pág. 14.

 Werner, E. L. (17 de Octubre de 2018). La presencia histórica de redes de militancia violenta en Túnez. Claves para entender el auge del yihadismo después de la revolución. (I. E. Estratégicos, Ed.) Instituto Español de Estudios Estratégicos(26/2018), 29. Pág. 12.

 Íbidem. Pág. 12-13.

 Allani, A. (2015). Ansar al-Sharia in Tunisia and the cost of terrorism. En A. Allani, The rise of religious radicalism: in the arabic world: significance, implications and counter-terrorism (T. Huffman, Trad., pág. 126). Friedrich Ebert Stiftung Jordan & Iraq. Pág. 25.

 Werner, E. L. (17 de Octubre de 2018). La presencia histórica de redes de militancia violenta en Túnez. Claves para entender el auge del yihadismo después de la revolución. (I. E. Estratégicos, Ed.) Instituto Español de Estudios Estratégicos (26/2018), 29. Pág 14.

 Allani, A. (2015). Ansar al-Sharia in Tunisia and the cost of terrorism. En A. Allani, The rise of religious radicalism: in the arabic world: significance, implications and counter-terrorism (T. Huffman, Trad., pág. 126). Friedrich Ebert Stiftung Jordan & Iraq. Pág. 95-96.

 Werner, E. L. (17 de Octubre de 2018). La presencia histórica de redes de militancia violenta en Túnez. Claves para entender el auge del yihadismo después de la revolución. (I. E. Estratégicos, Ed.) Instituto Español de Estudios Estratégicos (26/2018), 29. Pág 15.

 Íbidem. Pág. 17.

 Íbidem. Pág 15.

 Íbidem. Pág. 17.

 Íbidem. Pág. 16.

 Werner, E. L. (17 de Octubre de 2018). La presencia histórica de redes de militancia violenta en Túnez. Claves para entender el auge del yihadismo después de la revolución. (I. E. Estratégicos, Ed.) Instituto Español de Estudios Estratégicos (26/2018), 29. Pág. 18.

 Marks, M. (2013). Youth Politics and Tunisian Salafism: Understanding the Jihadi Current. Mediterranean Politics, 1(18), 104-111, Pág. 112.

 EUROPA PRESS. (26 de Enero de 2011). Desde la huida de Ben Ali han escapado 11.000 reclusos y han sido liberados casi 2.500 presos políticos. EUROPA PRESS.

 CBS NEWS. (29 de Abril de 2011). More than 800 inmates escape Tunisian prisons. (C. NEWS, Ed.) CBS NEWS.

 zelin, a. Y. (2018). Tunisian foreign fighters in iraq and syria. The washington institute for near east policy(pn555), 34. Pág. 14-15.

 wari, h. L. (marzo de 2016). The flow of foreign fighters to the islamic state: assessing the challenge and the response. Obtenido de center for american progress: www.americanprogress.org pág. 6.

 zelin, a. Y. (2018). Tunisian foreign fighters in iraq and syria. The washington institute for near east policy(pn555), 34. Pág. 6.

 Kerchove, G. d., & Höhn, C. (2019). Returnees in the Maghreb: Comparing policies on returning foreign fighters in Egypt, Morocco and Tunisia. The Egmont Papers: The Royal Institute for International Relations. Thomas Renard. Pág. 38.

 Íbidem. Pág. 39.

 Íbidem. Pág. 40.

 Íbidem. Pág. 40.

 Arab, E. B. (2019). Returning foreign fighters: Understanding the new threat landscape in Tunisia. En E. B. Arab, & T. Renard (Ed.), Returnees in the Maghreb (págs. 36-49). Egmont Institute. Pág. 46-48.

Cragin, R. K. (7 de Febrero de 2019). Preventing the Next Wave of Foreign Terrorist Fighters: Lessons Learned from the Experiences of Algeria and Tunisia. (N. D. University, Ed.) Studies in Conflict & Terrorism( 1521-0731 ), 23. Pág. 11-13.

Sieteiglesias, E. S. (2 de Febrero de 2016). Túnez construye un muro «antiterrorista» de 200 kilómetros con Libia. La Razón.

Boukhars, A. (Enero de 2018). The Potential Jihadi Windfall from the Militarization of Tunisia’s Border Region with Libya. (P. Cruickshank, Ed.) CTC SENTINEL (Combating Terrorism Center at West Point), 11(1), 32-36. Pág. 35-36.

Bauer, A. Y. (2019). The Development of Tunisia’s Domestic Counter-Terrorism Finance Capability. (P. Cruickshank, Ed.) CTC SENTINEL (Combating Terrorism Center), 12(8), 28-36. Pág. 28-30.

The Soufan Center. (2020). The nexus between human security and preventing/countering violent extremism: Case Studies from Bosnia and Herzegovina, Niger, and Tunisia. The Soufan Center. The Soufan Center. Pág. 13-18.