Opinión

¿Qué elección tiene Taiwán?

Banderas de China y Taiwán
photo_camera Banderas de China y Taiwán

Este documento es copia del original que ha sido publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos en el siguiente enlace.

En los últimos años, Taiwán ha ganado una importante visibilidad internacional. La gestión de la pandemia de COVID-19, su papel en la industria de semiconductores o su protagonismo en las tensiones estratégicas China-Estados Unidos son factores a tener especialmente en cuenta. El dilema sobre su futuro, marcado por el irrenunciable propósito del Partido Comunista de China (PCCh) de lograr la reunificación, condiciona de principio a fin su vida política. El resultado de cada contienda electoral se interpreta en términos de cuánto aleja o acerca dicho escenario. En este primer cuarto del siglo XXI, tras los dos mandatos de Chen Shui-bian (2000-2008) y los otros dos de Tsai Ing-wen (2016-2024), el soberanismo acaricia de nuevo la oportunidad de seguir al frente del Gobierno en Taipéi, una hipótesis acentuada por la división de la oposición. Y la preocupación crece en Beijing. El sentimiento identitario de una parte cada vez más significativa de la sociedad taiwanesa alienta la perspectiva de una resolución no pacífica de un problema que el líder chino Xi Jinping quisiera solventar antes de 2049.

  1. Introducción
  2. Las opciones electorales
  3. China continental, ojo avizor
  4. Estados Unidos, parte del problema
  5. ¿Una invasión en el horizonte?
  6. Conclusión

Introducción

El próximo 13 de enero de 2024 Taiwán celebrará unas elecciones presidenciales y legislativas que concitan el interés de la comunidad internacional1. Tras el estallido de la guerra en Ucrania y más recientemente en Oriente Medio, la especulación en torno a la posibilidad de apertura de un tercer frente de inestabilidad con epicentro en el estrecho de Taiwán se ha convertido en uno de los ejes de la campaña electoral. Ese temor, alentado por unos, descartado abiertamente por otros, puede influir en el ánimo de una sociedad conminada no solo a elegir entre diferentes opciones políticas, sino también entre la guerra y la paz.

Asimismo, la persistencia de un peculiar statu quo, que remite a la República de China (Taiwán) a la condición de Estado de facto apenas reconocido por una docena de países en todo el mundo, limita las expectativas propiamente soberanas del poder político en la isla. En los últimos tiempos, la presión sobre dicho statu quo ha ido en aumento, a consecuencia tanto de la mayor implicación de algunos actores internacionales en esta problemática como del interés de China continental en recuperar el pulso de la estrategia adoptada durante el mandato de Ma Ying-jeou (2008-2006), partidario de una mayor integración con el continente. Indirectamente, el nivel de afectación del statu quo es otra de las elecciones que debe hacer la sociedad taiwanesa al mostrar sus preferencias políticas en estos comicios.

Las opciones electorales

El 13 de enero de 2024 se sustancian elecciones presidenciales y legislativas. A ellas concurren diferentes opciones políticas agrupadas en dos corrientes principales: los
«verdes», que rechazan la unificación, y los «azules», partidarios de ella. El representante genuino de los primeros es el nacionalista Kuomintang (KMT) y de los segundos, el Minjindang o Partido Democrático Progresista (PDP). A estos dos grandes bloques, que incorporan a formaciones más pequeñas en su periferia soberanista o nacionalista, se ha unido en los últimos años un tercero: el de los «blancos», hoy más cercanos a los azules que a los verdes. Su exponente es el Partido Popular de Taiwán (PPT). De cara a estos comicios, los esfuerzos por establecer una coalición
«blanquiazul» fracasaron estrepitosamente.

Bajo el sistema electoral de Taiwán, el número de escaños de los legisladores generales se prorratea según el número de «votos partidistas» que cada formación recibe en los comicios, con el umbral fijado en el 5 por ciento de todos los votos emitidos2. Cada partido tiene derecho a presentar una lista de 34 candidatos para 34 escaños generales en un Yuan Legislativo o Parlamento de 113 escaños, que también incluye 73 escaños elegidos en distritos legislativos uninominales y 6 escaños reservados para candidatos indígenas.

Según la Comisión Electoral Central (CEC), un total de 315 candidatos legislativos se han registrado para competir por 73 escaños en los distritos uninominales, mientras que 16 partidos políticos registraron sus listas, con un total de 178 nominados para 34 asientos. El KMT, el PPT y el gobernante PDP formalizaron listas que abarcan el total de los puestos en disputa. Sin embargo, los partidos más pequeños concurren más modestamente: el Partido el Pueblo Primero (PPP, azul) presentó una lista de 10 nominados, el Partido del Nuevo Poder (verde) y el Partido Nuevo (azul) de 8 y el Partido de la Construcción del Estado de Taiwán (verde) de 7.

En las listas para los 73 distritos del país, el PDP nominó a 69 candidatos, el KMT a 65 y el PPT a 10.

El PDP enfrenta una batalla cuesta arriba para retener su actual mayoría legislativa (62). De hecho, ni el PDP ni el KMT parecen esperar lograr una mayoría en la legislatura, y cada uno aspira a obtener unos 50 escaños en la Cámara.

La ruptura de la candidatura presidencial conjunta KMT-PPT podría beneficiar al PDP en aquellos distritos donde el apoyo combinado al KMT y al PPT es mayor que el suyo, como el área del Gran Taipéi. No obstante, en general, se espera que la ruptura tenga poco impacto en el resultado en los asientos que ambas formaciones principales dan por seguros. Los distritos más afectados serán aquellos en los que el KMT tiene las mismas posibilidades de ganar.

Tras la ruptura entre blancos y azules, la posibilidad de que el KMT y el PPT cooperen en el Parlamento en el futuro va a depender del resultado, especialmente si el PDP no logra la mayoría absoluta. Lo que más teme el KMT es que se desencadene «una guerra total» entre las dos partes que beneficie al rival común, el PDP, instando a un entendimiento tácito que maximice sus expectativas.

El actual PPT, fundado en 2019, solo ha participado en dos elecciones, una en Kaohsiung y otra en Taichung, fuera de su base en el norte de Taiwán. Si bien el KMT no ha nominado a candidatos para estos dos distritos electorales, uno de los concejales del partido se registró en el último minuto para el escaño de Kaohsiung como independiente. Los otros candidatos de distrito del PPT se encuentran en las ciudades de Taipéi, Nuevo Taipéi y Taoyuan y en los condados de Yilan, Kinmen y Lienchiang (Matsu), donde se enfrentarán a la competencia de los dos partidos principales. Ko Mei- lan, la hermana menor del presidente del PPT, Ko Wen-je, se postula en la ciudad de Hsinchu como independiente.

En las elecciones presidenciales, son tres las opciones en disputa. Las formaciones concurren con un boleto con candidatos a presidente y vicepresidente. El PDP aspira con la fórmula Lai Ching-te/Hsiao Bi-khim a que su formación siga al frente del Gobierno. Por su parte, la oposición concurre dividida en dos opciones: el KMT presenta al tándem Hou Yu-ih/Jaw Shau-kong y el PPT a Ko Wen-je/Wu Hsin-ying.

El fundador de Hon Hai Precision Industry Co., Terry Gou (azul), abandonó la carrera como candidato independiente. Esta decisión final puede haber sido consecuencia de las bajas expectativas de su candidatura —apenas rondó el 10 por ciento de apoyo en las encuestas previas—, de la incapacidad para establecer acuerdos con alguna de las formaciones principales, ya fuera el KMT o el PPT, o también de la investigación fiscal sobre su empresa desarrollada en China continental. El momento elegido para este expediente fue calificado por algunos como un intento de asustar al fundador de Hon Hai con el fin de que no concurriera a la presidencia, lo que evitaría que el voto de la oposición se dividiera aún más: Beijing querría mantenerla lo más unida posible para evitar la victoria del candidato del PDP, el actual vicepresidente Lai Ching-te, que considera partidario de la independencia de Taiwán. Finalmente, Hon Hai fue multada con 20.000 yuanes (2816 dólares estadounidenses) por las autoridades de Wuhan por declarar impuestos incorrectamente, una cifra pírrica que en otro caso bien pudiera ser más abultada.

El favorito Lai Ching-te, de 64 años, actual vicepresidente y primer ministro entre septiembre de 2017 y enero de 2019, ha desarrollado una importante carrera política vinculada a la ciudad de Tainan, de la que fue alcalde y donde gozó de una muy amplia popularidad que se extendió por toda la isla. En esa condición de alcalde visitó China continental por primera y única vez en 2014. Su autodefinición como «trabajador pragmático por la independencia» le ha causado muchos disgustos: ha nutrido el rechazo de Beijing, pero también ha generado cierto temor entre quienes señalan su hipotético radicalismo como un peligro para el mantenimiento del statu quo. Consciente de ello, en los últimos tiempos, dentro y fuera de Taiwán, se ha afanado por desarrollar una imagen más moderada y comprometida con el continuismo de la actual presidenta Tsai Ing-wen.

La compañera de fórmula de Lai es Hsiao Bi-khim, de 52 años, quien se ha desempeñado como representante de la República de China (Taiwán) en Washington. Hsiao, nacida de padre taiwanés y madre estadounidense, refuerza la orientación de la candidatura con un poderoso efecto anti-China y pro-Estados Unidos y también resalta el firme compromiso del PDP con la autoidentificación taiwanesa.

El candidato del KMT, Hou Yu-ih, de 66 años, ejerció como alcalde de la ciudad de Nueva Taipéi desde 2018 hasta 2023, cosechando un importante nivel de apoyo público. Su notoriedad se ha visto favorecida por una imagen de policía eficiente y honesto. Director general de la Agencia Nacional de Policía de 2006 a 2008, fue, entre otros, el responsable de la investigación del intento de asesinato del expresidente Chen Shui-bian (verde), sintiéndose muy cercano entonces a su formación, el PDP, que abandonaría por el KMT a partir de 2013. A Hou se le identifica como partidario de la taiwanización del KMT, en detrimento de su reafirmación como una formación ligada al continente. Esa convicción explica las reservas de los sectores más tradicionales del KMT.

Tras el fracaso del acuerdo KMT-PPT, Hou desveló la identidad de su compañero de fórmula: Jaw Shau-kong. Esta elección de Jaw se ha interpretado como un claro giro pro- China, destinado a asegurar los votos de la facción «azul profundo», un grupo formado principalmente por llegados del continente (waishengren) que huyeron de China con el KMT después de 1949 y sus descendientes. Los taiwaneses nativos, a menudo denominados benshengren, constituyen una identidad distinta. Aunque el impacto de esta distinción ha disminuido apreciablemente a lo largo de los años, todavía afecta al apoyo a Hou dentro del partido. Jaw, además, es referente del movimiento interno de los Bluefighters o ‘luchadores azules’, una facción dura constituida en 2021 y conocida por sus posturas más combativas, que tiene como objetivo inspirar a los miembros del partido a desafiar proactivamente a sus rivales.

A sus 73 años, Jaw cuenta con una dilatada carrera. Después de dos mandatos como concejal de la ciudad de Taipéi, accedió al Yuan Legislativo en 1987 y, a la edad de 41 años, en 1991 consiguió un lugar en el Gabinete como jefe de la Administración de Protección Ambiental (EPA), ahora Ministerio de Medio Ambiente. Sin embargo, en medio de ese proceso de taiwanización del KMT que comenzó en 1989, las disputas sobre la futura dirección de la formación abrieron una brecha entre Jaw y los altos dirigentes del partido. En 1990, estableció la Nueva Alianza del Kuomintang para impulsar la reforma intrapartidaria. La insatisfacción con la elección de legisladores del partido lo llevó a dimitir como jefe de la EPA en 1992 y al año siguiente fundó el Partido Nuevo con un grupo de ex políticos del KMT.

En 1994 se sumó a la carrera por la alcaldía de Taipéi. Con el voto azul dividido entre el candidato del KMT, Huang Ta-chou, y Jaw, el candidato del PDP, Chen Shui-bian obtuvo la victoria con el 44 por ciento de los apoyos frente al 30 por ciento de Jaw, relegando al KMT a un ignominioso tercer lugar con un 26 por ciento en la capital. Dos años más tarde, Jaw se retiró de la política e hizo una rápida transición al panorama mediático. Desde entonces ha ejercido influencia en la radio y la televisión y actualmente es el presidente de la Corporación de Radiodifusión de China de Taiwán.

Tras la aplastante derrota del KMT en las elecciones presidenciales de 2020, se reincorporó al partido al año siguiente con el propósito de contribuir a la revitalización de la formación movilizando a su propia corriente interna. Precisamente, en las elecciones locales de 2022, su implicación ha sido reconocida como crucial en la unificación de los miembros del KMT, brindando un apoyo sustancial a la campaña de los candidatos. Como resultado, el partido ganó 14 de los 22 puestos de alcalde y magistrado de condado, frente a los 5 del PDP.

Sin duda, con su nominación, el KMT está tratando de atraer a quienes profesan una identidad china más fuerte y quieren mejores relaciones con el otro lado del Estrecho. El riesgo de esta operación es que, al persistir y primar la presentación de propuestas políticas pro-China, aleje a los jóvenes votantes indecisos, menos propensos a apoyar al KMT. Por otra parte, el carisma de Jaw le asegura una importante visibilidad en la campaña electoral, lo que despierta preocupación en algunos sectores internos por cuanto pueda eclipsar a Hou.

Respecto al líder del PPT, Ko Wen-je, de 66 años, médico de profesión como Lai Ching- te, concurrió a las elecciones locales de 2014 como candidato independiente en la alcaldía de Taipéi y su lista resultó la más votada. Paradójicamente, contó entonces con el apoyo de los verdes (PDP y Unión de Solidaridad de Taiwán), momento a partir del cual inició un giro progresivo hacia un mayor acercamiento a los azules. Su formación evoca nominalmente al PPT histórico de Chiang Wei-shui y Peng Hua-ying, fundado en 1927, con el que no debe confundirse.

Ko presenta como su compañera de fórmula a Cynthia Wu, hija del expresidente de Hsin Kong Financial Holding Co., Eugene Wu. La carrera política de Cynthia Wu es igualmente reciente. Fue nombrada legisladora general en noviembre de 2022 para ocupar el puesto que había dejado vacante la exlegisladora del PPT Tsai Pi-ru tras descubrirse que había plagiado su tesis de maestría. Anteriormente había fungido como vicepresidenta de Shin Kong Life Insurance Co. Los medios locales le han dado el sobrenombre de «princesa de Shin Kong», nominación asociada con sus conexiones con EE. UU. y también con la necesidad de Ko de asegurar la financiación de su campaña. En contra de Wu se han esgrimido su falta de experiencia y su estatus de miembro de la élite rica de Taiwán, que puede provocar cierta desafección, ante lo que algunos califican como reiteradas muestras de arrogancia.

Las encuestas realizadas en los últimos meses han pronosticado de forma prácticamente ininterrumpida una victoria de Lai y el PDP en la hipótesis de una fragmentación de la oposición. Mientras existió, la expectativa de un acuerdo entre el KMT y el PPT favoreció más a Ko que a Hou. De hecho, según desvelaba la Fundación Opinión Pública a partir de los datos recabados entre el 19 y el 21 de noviembre, el apoyo a Ko llegó a rondar el 32 por ciento, frente al 29 por ciento de Lai3. Hou se mantenía en tercer lugar con un 23,6 por ciento. El surgimiento de Ko como candidato principal por primera vez en las encuestas realizadas por la Fundación de Opinión Pública de Taiwán subrayaba cuán ajustada e impredecible era la carrera.

Otras encuestas ofrecían datos menos contundentes. Para el medio de noticias en línea My-formosa.com, Lai seguía liderando con un 31,9 por ciento, Hou se posicionaba en segundo lugar con un 30 por ciento y Ko recababa un 26 por ciento de los apoyos. Para la TVBS, Lai lideraba con un 34 por ciento, Hou se situaba en segundo lugar con un 31 por ciento y Ko en tercer lugar con un 23 por ciento. Y para Formosanos Unidos por la Independencia y la Asociación de Seguridad Nacional de Taiwán, el 31,4 por ciento de los encuestados apoyaba a Lai, el 27,3 por ciento apoyaba a Ko y el 26,6 por ciento apoyaba a Hou.

Aunque las encuestas han favorecido en su mayoría las expectativas electorales del PDP, este afronta dudas propias por su humillante desempeño en las elecciones locales de 2022, que condujeron a la dimisión de Tsai Ing-wen como líder de la formación4. Por otra parte, los sondeos también ratificaban que el candidato presidencial del KMT, Hou Yu-ih, no acababa de despegar, lastrado por una imagen relativamente débil incapaz de generar entusiasmo. Ko, no obstante, mantenía su aureola, acariciando la posibilidad de una victoria que podría complementarse con el aumento de la proporción de escaños legislativos de su partido. Como presidente de una formación que recién está comenzando a expandir su influencia y poder, ganar la presidencia sería una enorme ventaja. Asimismo, terminar segundo en las elecciones presidenciales y emerger como el mayor partido de oposición por delante del KMT supondría una enorme satisfacción, y quizás precipitaría una crisis terminal en el viejo partido nacionalista.

Por tanto, la situación es crítica para el KMT. Tras la dramática ruptura de la supuesta alianza con el PPT, encuestas recientes han mostrado un incremento del apoyo. Ese aumento se ha atribuido a la elección de Jaw Shau-kong como compañero de fórmula. Este puede resultar decisivo para consolidar efectivamente la base del KMT, sobre todo entre aquellos a quienes les resulta difícil apoyar a Hou por su condición de nativo taiwanés y a la percepción de que «no es lo suficientemente KMT». Los antecedentes de Jaw como «continental» de segunda generación son un complemento ideal para el atractivo de Hou entre los taiwaneses partidarios del KMT.

Dada la animosidad tras la debacle de las negociaciones de la alianza, es posible que Ko y el KMT se enfrenten entre sí durante la campaña. Un plan más inteligente sería que controlaran su disgusto mutuo y se concentraran en criticar el historial del Gobierno del PDP y aprovechar el temor de los votantes a un posible conflicto militar.

El riesgo mayor para el KMT es que los votantes propios que desean un cambio de gobierno podrían abandonar el barco y pasarse al PPT para mejorar sus posibilidades de derrocar al PDP si ven que Ko adelanta de manera convincente a Hou. Por supuesto, podría ocurrir lo contrario, y los partidarios del PPT abandonarían a Ko en favor de Hou si las encuestas de este último mejoran. Esa será una variable esencial de la contienda electoral. Es por ello previsible que el KMT active en su discurso electoral un choque frontal con el PDP en un esfuerzo por liderar la oposición.

En cuanto a la agenda temática de la campaña, son varios los asuntos en los que las posiciones de las principales formaciones se han decantado. Las relaciones con China continental y la «paz versus guerra» o la corrupción son referentes inevitables. Hou presume de ser el único candidato presidencial que se opone claramente a la independencia formal de Taiwán, porque cree que hacerlo ayudará a lograr la paz a través del estrecho de Taiwán. Su principal objetivo, dice, es asegurar la paz bajo su política de las «tres D» —disuasión, diálogo y reducción de tensiones— después de varios años de amenazas militares y deterioro de las relaciones con Beijing. Al mismo tiempo, aboga por restablecer un diálogo con Beijing basado en los principios de igualdad, buena voluntad y dignidad.

Mientras Lai se apunta al continuismo de la política desarrollada por la presidenta Tsai Ing-wen en los últimos ocho años, Ko Wen-je se abona a la normalización de las relaciones a través del Estrecho, si bien prescinde de lo que califica como «entusiasmo ingenuo» del KMT.

Otros frentes del debate electoral afectan a asuntos como:

a)    La seguridad energética de la isla, vital para su desempeño económico. Tanto Hou como Ko comparten la política de reversión de la eliminación gradual de la energía nuclear promovida por el PDP, siempre que las plantas nucleares pasen las inspecciones de seguridad realizadas por un equipo de expertos internacionales.

b)    La gestión de la inmigración de China continental. Hou también propuso reabrir las fronteras de Taiwán a los viajeros chinos y a más estudiantes chinos, lo que, en su opinión, ayudaría a las empresas locales y a las instituciones de educación superior, al tiempo que mejoraría el entendimiento bilateral y reduciría el riesgo de la falta de comunicación. Asimismo, se ha mostrado favorable a levantar la prohibición a los grupos turísticos chinos y permitir que un «número significativo» de chinos estudien y trabajen en Taiwán. El PDP arguye razones de seguridad nacional para negar el plácet a los planes de abrir aún más las universidades y lugares de trabajo a los chinos continentales. También existe temor a que la medida provoque un desempleo masivo entre los taiwaneses, aunque el mercado laboral afronta una persistente escasez de mano de obra.

c)    Las relaciones económicas con el continente. El PDP se distancia del KMT por pensar que una economía dependiente de China continental es la única salida para Taiwán. Rechaza la propuesta de Hou de renegociar el Acuerdo Marco de Cooperación Económica a través del Estrecho (ECFA, por sus siglas en inglés) firmado en 2010 y de relanzar las conversaciones sobre el Acuerdo Comercial de Servicios a través del Estrecho. Los planes para impulsar el acuerdo comercial, que habría promovido una mayor integración económica de Taiwán con China, fueron archivados por el entonces Gobierno del KMT en 2014 tras protestas masivas en Taipéi, posteriormente denominadas Movimiento Girasol.

d)    Integración regional. El KMT y el PDP están de acuerdo en impulsar la adhesión de Taiwán al bloque comercial del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). Sin embargo, Ko matiza que Taiwán «aún no está listo» para unirse al CPTPP y, en cambio, debiera presionar para ser parte de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) iniciando conversaciones con China.

China continental, ojo avizor

La política de reforma y apertura adoptada tras la muerte de Mao se acompañó en China de una reformulación del enfoque del problema territorial, abundando en la idea de la
«reunificación pacífica». Esta sigue siendo la apuesta prioritaria. La aprobación de la Ley Antisecesión en 2005 dejó claro, por otra parte, que cualquier rumbo hacia la independencia provocaría la reacción bélica de Beijing5. Para China, Taiwán es un «interés central» y, por tanto, innegociable.

En este contexto, las autoridades de China continental han dejado entrever que la reelección del PDP supondría un agravamiento de las tensiones y un incremento del peligro de estallido del conflicto6. Los portavoces continentales insisten en que China no dejará margen alguno para las actividades separatistas encaminadas a la «independencia de Taiwán». Para el PCCh, Lai, aunque en apariencia se haya moderado, sigue siendo aquel «trabajador pragmático por la independencia», es más radical que Tsai Ing-wen y representa el secesionismo de facto del PDP.

China ha terciado asegurando que está dispuesta a crear un amplio espacio que permita la reunificación pacífica a través del estrecho de Taiwán. Acusa a Lai y su compañera de fórmula Hsiao, ambos separatistas favorables a la «independencia de Taiwán», de distorsionar los hechos y restar importancia al peligro que suponen las actividades secesionistas engañando a los votantes.

Considerando a Taiwán como parte inalienable de su territorio, el PCCh, que mantiene relaciones de intercambio con el PPT y, sobre todo, una cooperación institucional con el KMT suscrita en 2005 para frenar la independencia, suspendió las interacciones con Taipéi cuando el PDP se convirtió en el partido gobernante de Taiwán en 2016. Ko ha destacado la importancia de descongelar las gélidas relaciones y reanudar las interacciones con China, resolviendo el actual estancamiento a través del Estrecho.

Beijing apuesta por el Consenso de 1992 como base de su política. Este concepto alude a un entendimiento tácito entre el KMT y el PCCh: ambos lados del Estrecho reconocen que hay «una China», aunque cada parte tiene su propia interpretación de lo que significa «China», ya sea República a secas (la fundada por Sun Yat-sen en 1911) o República Popular (la fundada por Mao en 1949).

Bajo dicho marco general, Beijing resalta la vinculación natural entre ambos lados. Así, la dependencia de las exportaciones taiwanesas del mercado chino sigue siendo una vulnerabilidad a pesar de los esfuerzos de la isla por diversificar sus clientes. Entre 2012 y 2022 el crecimiento medio de las exportaciones taiwanesas al continente y Hong Kong fue del 4,4 por ciento. El resultado es que la parte continental y la RAE siguen siendo los principales destinos de exportación de Taiwán, representando el 38,7 por ciento de las exportaciones totales en 20227.

En este total, los semiconductores constituyen, en valor (estimado en más de 150 mil millones de dólares), la mayor proporción de las ventas a China, que continúa creciendo. En 2012 representaban solo el 32,9 por ciento de las exportaciones. En 2022 la proporción aumentó al 62,4 por ciento. Las cifras reflejan el alcance de la interdependencia en este sector estratégico.

A esta dependencia estructural, cabe sumar la estrategia encaminada a incrementar las conexiones entre la isla y Fujian y los esfuerzos financieros para proponer a los ingenieros taiwaneses salarios muy atractivos. Según Nikkei Asia, más de 3000 ingenieros informáticos taiwaneses trabajan en China, atraídos por una guerra de ofertas por sus salarios, 2,5 veces superiores a los del TSMC de Taiwán.

La provincia china de Fujian comenzó a implementar quince medidas económicas dirigidas a los taiwaneses en su último intento por avivar el sentimiento pro-Beijing antes de las elecciones del 13 de enero. En septiembre se anunció su conversión en una «zona de demostración de desarrollo integrado a través del Estrecho». La propuesta podría complementarse con medidas de carácter comercial que favorezcan o disuadan a determinados colectivos productores —en especial agrícolas— con relaciones con el continente para inclinar sus opciones electorales. Así ocurrió el último agosto con la prohibición de la  exportación de mangos taiwaneses:  Taipéi calificó la medida de
«intromisión en las elecciones presidenciales», mientras que China la atribuyó al descubrimiento de plagas agrícolas en envíos recientes.

Taipéi descalifica estas medidas, que considera parte de un «plan de integración» para la anexión de Taiwán trazado en el XX Congreso del PCCh, el cual respondería a la
«ilusión» de que con ellas China puede atraer a los taiwaneses y a las empresas taiwanesas para que se coloquen bajo su control legal e institucional, lo que en última instancia significaría aceptar su gobierno. Sin embargo, el KMT y también el PPT prestan atención a las iniciativas referidas y apuestan por su exploración.

El PDP cuestiona, a mayores, la capacidad de Beijing para cumplir las promesas económicas a la luz de la crisis económica de China, incluidos el colapso del mercado inmobiliario, el desempleo juvenil, el débil gasto de los consumidores y los riesgos sistémicos en su sector financiero.

En el frente militar, China ha dudado en el pasado de emplear la presión en el período previo a los comicios, temiendo que ello pudiera tener el efecto contrario y llevara a los taiwaneses a votar en contra de sus preferencias. Sin embargo, en esta ocasión, puede haber menos incentivos para que China ejerza la moderación cuando buena parte del debate se centra en el riesgo potencial de que se desate un conflicto abierto. Taipéi se ha quejado en los últimos cuatro años del incremento de las patrullas y simulacros regulares del Ejército Popular de Liberación (EPL) cerca de Taiwán. Esa actividad militar china alrededor de la isla, con aviones cruzando la sensible línea media del estrecho de Taiwán, podría intensificarse al paso de la aceleración de la campaña electoral.

Con todo, si bien el principal problema para el PCCh es poner coto al soberanismo representado por el PDP y demás fuerzas verdes, este tampoco parece concentrado en apostar por que un partido político en particular sea elegido, como ha hecho tradicionalmente, ante una oposición dividida y expectativas similares de alcanzar la victoria.

Estados Unidos, parte del problema

Desde la irrupción de Donald Trump en la Casa Blanca (2016), la ambigüedad estratégica de EE. UU. en relación con la cuestión de Taiwán se ha ido erosionando con medidas de diverso calado, ya sea en el ámbito económico-comercial, político o defensivo. El presidente Joe Biden se ha mostrado básicamente continuista en este asunto, y demócratas y republicanos comparten una misma estrategia. El presidente Biden ha llegado a decir en varias ocasiones en los últimos años que las fuerzas estadounidenses intervendrían en caso de un gran ataque del EPL a Taiwán.

Si bien la cima, al menos mediática, de esa profundización en la relación Taipéi- Washington pudiera estar representada por la breve visita de Nancy Pelosi a Taiwán, lo cierto es que ello solo refleja el incremento sustancial de las importantes medidas de apoyo adoptadas por la Casa Blanca, motivo de irritación para las autoridades chinas.

Cabe destacar, por ejemplo, el primer acuerdo firmado en junio de este año en el marco de la Iniciativa sobre Comercio del Siglo XXI entre Taiwán y EE. UU. o los 79.500 millones de dólares estadounidenses de inversión extranjera directa desde 2016 hasta el pasado octubre. Taiwán se ha destacado como un socio comercial cercano de Estados Unidos y es ya el sexto mercado más grande para los productos agrícolas estadounidenses.

EE. UU. ha abierto recientemente cuatro nuevas oficinas de representación en Taiwán (Arizona, Luisiana, Carolina del Norte y Virginia), que confirman la «amplitud y profundidad» de las asociaciones entre Taiwán y diferentes estados americanos. Hasta un total de seis gobernadores estadounidenses encabezaron misiones comerciales a la isla y firmaron una amplia gama de memorandos de entendimiento en 2023, subrayando el hecho de que Taiwán y Estados Unidos son «socios ideales y confiables». Un total de 17 estados de EE. UU. disponen de oficina en Taiwán, una isla de una extensión próxima a la de Galicia con la que no tienen lazos diplomáticos.

Un aspecto especialmente relevante de la relación bilateral es la cooperación tecnológica. La confrontación entre Estados Unidos y China continental tiene uno de sus epicentros clave en la tecnología de semiconductores, crucial para impulsar las nuevas capacidades y aplicaciones de la inteligencia artificial (IA). La taiwanesa TSMC asegura una posición preeminente a Taipéi que a EE. UU. le interesa preservar. La secretaria de Comercio Gina Raimondo ha destacado recientemente el importante papel de Taiwán en este sentido, que EE. UU. avala como pilar de su Estrategia de Seguridad Nacional8.

En el futuro, la industria mundial de semiconductores estará liderada por empresas como TSMC, que representan la fabricación avanzada y la aplicación de nuevas tecnologías, por diseñadores de chips sin fábricas de obleas y por fabricantes integrados verticalmente que cubren todo el proceso de producción. La fabricación de semiconductores de TSMC representa por sí sola el 53 por ciento del mercado mundial e incluso casi el 92 por ciento de los chips de última generación grabados en 5 nanómetros, y próximamente en 2 nanómetros.

Y, en este contexto, la propia presidenta Tsai Ing-wen se ha mostrado confiada en que los esfuerzos de Washington para reactivar la producción nacional de semiconductores no derivarán en que su relación con Taiwán resulte «menos valiosa»9.

En el ámbito militar, EE. UU. se confirma como el principal proveedor de armamento de Taiwán. Cuando en la reciente Cumbre de San Francisco el presidente Xi instó a su homólogo Joe Biden a dejar de armar a Taiwán, este dijo que la venta de armas por parte de Estados Unidos a Taiwán era una interacción normal. Entre esos «intercambios normales» se incluye además el envío de personal militar a Estados Unidos para inspeccionar y formar a oficiales. Al término de la cumbre, EE. UU. anunció el envío a Asia-Pacífico de misiles de mediano alcance —incluidos el Standard Missile-6 (SM-6) y Tomahawk— el próximo año para disuadir un ataque del EPL a Taiwán, según informó el sitio web de noticias militares estadounidense Defense One. El informe cita comentarios que el general del Ejército estadounidense Charles Flynn hizo durante el Foro Internacional de Seguridad anual de Halifax el 19 de noviembre10.

En Taiwán se agradece el apoyo de EE. UU., pero también se teme que su política forme parte instrumental de una tensión estratégica entre Beijing y Washington que la pueda implicar directamente.

Según los resultados de la encuesta American Portrait Project, publicada el lunes 20 de noviembre por la Academia Sínica —la principal institución de investigación de Taiwán—, a instancias de su Instituto de Estudios Europeos y Americanos, el número de encuestados que creían que Estados Unidos era un país digno de confianza cayó del 45,35 por ciento en 2021 al 33,9 por ciento, mientras que el 55,3 por ciento consideró que Estados Unidos no era digno de confianza, una caída de 11 puntos porcentuales con respecto a 201111.

Por otra parte, el 44,6 por ciento de los encuestados estuvo de acuerdo en que la importancia de TSMC para Estados Unidos haría más probable que este usara la fuerza para ayudar a Taiwán, frente al 47,9 por ciento que no estuvo de acuerdo.

Cuando se les preguntó sobre el compromiso de Estados Unidos con la seguridad de Taiwán, el 55,7 por ciento de los encuestados creía que el apoyo de Estados Unidos a la seguridad de Taiwán había aumentado en los últimos años, y el 65,9 por ciento expresó su apoyo a las ventas de armas estadounidenses a Taiwán.

Casi tres quintas partes (59,6 por ciento) de los encuestados dijeron que las visitas de funcionarios estadounidenses de alto nivel a Taiwán aumentarían su confianza en la probabilidad de que Estados Unidos envíe tropas para ayudar a Taiwán.

La misma encuesta destacaba que solo el 9,3 por ciento de los encuestados creía que China era un país digno de confianza, mientras que el 26,4 por ciento no estaba de acuerdo y el 57,6 por ciento dijo que estaba totalmente en desacuerdo.

Para Pan Hsin-hsin, profesor asistente del Departamento de Sociología de la Universidad de Soochow, la razón de la disminución de la confianza en Estados Unidos podría ser la guerra entre Rusia y Ucrania y la reacción del Gobierno estadounidense ante ella. Esa respuesta habría sugerido al pueblo de Taiwán una idea de cómo podría reaccionar Estados Unidos en caso de que estallara una guerra entre Taiwán y China.

Desde el otro lado, la mayoría de los estadounidenses apoyaría el reconocimiento de Taiwán como un país independiente si China invadiera, pero menos de la mitad apoyaría el envío de tropas de Estados Unidos para defender Taiwán, según la Encuesta Anual de Defensa Nacional Reagan12.

Según esta encuesta, el 77 por ciento de los estadounidenses ve ahora a China como un enemigo, mientras que solo el 15 por ciento la percibe como un aliado, en comparación con el 55 por ciento que veía a China como un enemigo y el 38 por ciento que la percibía como un aliado en 2018, cuando se realizó la encuesta por primera vez.

Cuando se les preguntó si apoyarían el envío de tropas terrestres estadounidenses para defender Taiwán si China invadiera la isla, solo el 46 por ciento de los encuestados dijo que lo haría. Una vez se les informó de que Taiwán tiene un Gobierno elegido democráticamente y es el mayor productor mundial de semiconductores avanzados, el 52 por ciento dijo que escuchar eso los hacía más propensos a apoyar el envío de fuerzas estadounidenses a la defensa de Taiwán.

¿Una invasión en el horizonte?

Algunos altos mandos militares y estrategas estadounidenses han advertido en los últimos tiempos sobre las hipotéticas intenciones chinas. No obstante, en la reciente Cumbre de San Francisco entre Joe Biden y Xi Jinping, este último aseguró que China no tiene planes para actuar militarmente contra Taiwán ni en 2027 (cuando se celebrará el centenario del EPL) ni en 2035, cuando culminará la primera fase del xiísmo —la segunda lo hará en 2049, cuando se cumpla el centenario de la fundación de la República Popular China—.

La directora del Instituto Americano en Taiwán (AIT), Sandra Oudkirk, dijo en un programa de la radio pública estadounidense que Washington está «seguro» de que Taiwán no enfrenta la amenaza inminente de una invasión china, agregando que el Pentágono sigue comprometido a armar defensivamente a la isla. Y en su entrevista en All Things Considered recordó que los funcionarios chinos han dicho a Washington que «prefieren una reunificación pacífica y Estados Unidos confía en que no existe una amenaza inminente de invasión a Taiwán»13.

Podemos pensar que estas afirmaciones son también una forma indirecta de apoyo a las tesis del PDP, pues quitan hierro a ese dilema «guerra o paz» que plantea la oposición como nervio neurálgico de su campaña, un dilema que, por otra parte, se aviene débilmente con la capacidad mostrada para lograr un acuerdo previo a la campaña: si la situación fuera en verdad tan dramática resulta difícil entender cómo los intereses de cada parte han pesado más que el interés general por preservar la paz.

Sobre si Washington detendría las ventas de armas a Taipéi a petición de Xi, Oudkirk dijo que vender armas defensivas a Taiwán es parte de la política de larga data de Estados Unidos de «una sola China», que cuenta con el apoyo bipartidista entre los legisladores estadounidenses y permanece sin cambios.

Abundando en esta idea, el ministro taiwanés de Defensa, Chiu Kuo-cheng, ha afirmado que la labor de preparación militar y defensa de la isla no se detendría y no cambiaría sus objetivos debido a una declaración específica, cualquiera que fuera su signo. Ante el Yuan Legislativo, Chiu Kuo-cheng comentó: «Si hay signos de advertencia, por supuesto, aumentaremos nuestra vigilancia, pero hasta ahora todo está bajo control. No esperamos que se produzca un conflicto militar, ya que la principal finalidad de la preparación y construcción militar de las fuerzas armadas es evitar el conflicto»14.

La presidenta saliente dio su opinión sobre este tema durante una entrevista con The New York Times, publicada el 29 de noviembre. A ojos de Tsai Ing-wen, es «poco probable» que el EPL invada Taiwán en el corto plazo: «El liderazgo chino se encuentra en un punto de inflexión. Mi opinión es que quizás ahora no sea el momento de considerar una invasión. En gran parte debido a la [situación] económica y financiera, así como a los desafíos políticos, pero también porque la comunidad internacional ha dejado claro y en voz alta que la guerra no es una opción y que la paz y la estabilidad redundan en interés de todos»15.

¿Se harán realidad los peores escenarios? El coste sería exorbitante para todas las partes. Actuar militarmente a gran escala contra Taiwán supondrá, en primer lugar, un enorme fracaso político para el PCCh; en segundo lugar, un riesgo de altura para su propia estabilidad. Pero la razón y la política a menudo transitan caminos dispares. Estados Unidos difícilmente podría permanecer como mero espectador.

En un análisis de las fuerzas presentes en Taiwán, el periódico japonés Nikkei Asia describe un sentimiento que se está apoderando de gran parte de los círculos políticos estadounidenses. Si estallara una guerra entre Estados Unidos y China, el conflicto probablemente se inclinaría a favor de Estados Unidos. Para Iskander Rehman, investigador del Centro Kissinger para Asuntos Globales de la Universidad Johns Hopkins, citado por el periódico, un conflicto así sería largo y costoso. El desenlace se basaría en tres factores: la eficacia militar y su adaptabilidad, el poder económico de los protagonistas y su grado de resiliencia y, finalmente, la gestión de sus alianzas. Bryan Clark, investigador del grupo de expertos conservador Hudson Institute, expresa el mismo optimismo. Menos categórico, Dan Blumenthal, investigador del American Enterprise Institute, recuerda en The National Interest que el Ejército estadounidense está hoy desplegado en tres frentes —Ucrania, Oriente Medio y Asia Oriental— y que sus capacidades militares en la zona de Taiwán están debilitadas16.

Conclusión

El balance de la gestión de los ocho años de gobierno del PDP es objeto de controversia, pero no es probable que se convierta en el tema de la campaña de los comicios del 13 de enero de 2024. La última crisis de Hong Kong favoreció una reelección de la presidenta Tsai Ing-wen en 2020 que pocos daban por segura. La disyuntiva acerca de las relaciones con China continental tampoco resulta incómoda para el PDP en un contexto donde tanto el G7 como Australia, India, la UE, etcétera han expresado en varias ocasiones su profunda preocupación por mantener la estabilidad en el Estrecho y hacen piña con Taipéi para defender su sistema liberal.

El PIB de Taiwán aumentó a una media del 3,4 por ciento anual entre 2016 y 2022, superior a la media mundial en el mismo periodo. Bajo el liderazgo de la presidenta Tsai Ing-wen, durante los últimos siete años las exportaciones han aumentado de 270 mil millones de dólares a 470 mil millones de dólares, un 74 por ciento, mientras que el mercado de valores de Taiwán ha aumentado de 230 a 570 billones de dólares taiwaneses (18,24 billones de dólares estadounidenses). La Bolsa de Taipéi va por delante de la Bolsa de Hong Kong por primera vez en treinta años17. Pese a todo, la expectativa de crecimiento en 2023 es del 1,42 por ciento, el nivel más bajo desde la crisis financiera mundial de 2008. Y, según los estudios de opinión, en torno a un 60 por ciento de la población se inclinarían por un cambio de liderazgo, que la oposición, por su división, puede desaprovechar.

Taiwán debe tomar una decisión muy importante en las próximas elecciones presidenciales que afecta al signo de su liderazgo con implicaciones de alcance. Un partido, el PDP, defiende la profundización soberana del autogobierno taiwanés, lo que supone dar pasos hacia un creciente alejamiento de China continental. En la misma línea, aspira a incrementar las relaciones de cooperación con países de ideas afines, como Japón, Corea del Sur, Estados Unidos y la Unión Europea. Las posibilidades de que una victoria de Lai Ching-te facilite la normalización de los intercambios con Beijing son nulas.

El KMT y el PPT tienen ventaja en este aspecto, una circunstancia que facilitaría el incremento de los vínculos con el continente, mitigando la tensión actual y alejando el riesgo de crisis mayores. El temor en algún sector no desdeñable de la población es que ello resulte en una pavimentación del camino hacia una hipotética anexión.

La empresa Focus Survey Research ha recordado recientemente que el apoyo público al mantenimiento del statu quo para siempre a lo largo del estrecho de Taiwán ha ido creciendo en los últimos tres años. Hoy representa el 44,3 por ciento frente al 42 por ciento y el 40,8 por ciento del año pasado y de 2021 respectivamente, según una encuesta de World United Formosans for Independence. Solo el 3,8 por ciento de los encuestados apoya la «independencia lo antes posible», mientras que el 0,7 por ciento apoya la «unificación lo antes posible»18.

El principal problema que China continental encara en Taiwán es la desafección de su población. Las encuestas también indican que la identidad china mengua. Según la fuente citada, el 62,5 por ciento se considera taiwanés, el 2,3 por ciento se considera chino y el 32,2 por ciento se identifica como ambos. El temor a que esa tendencia se vuelva crónica y avance sin retorno puede agravar la ansiedad estratégica y alentar unas prisas funestas.

Xulio Ríos

Asesor emérito del Observatorio de la Política China Autor de Taiwán, el problema de China (Catarata, 2007) y Taiwán, una crisis en gestación (Popular, 2020)

@XulioRios

BIBLIOGRAFÍA

1 Para seguir las elecciones en Taiwán, se sugiere el especial de libre acceso «Taiwán elecciones 2024» (https://politica-china.org/taiwan-elecciones-2024). El Taiwán Hebdo también resume semanalmente los principales eventos de la actualidad taiwanesa (https://politica-china.org/opch/otros/hebdomadario). Y para una evaluación de la política taiwanesa en los últimos años, «Taiwán 2023: 10 claves y 10 personajes de 2022» (https://politica-china.org/secciones/publicaciones/taiwan-10-claves-y-10- personajes).Estos últimos informes se publican desde 2014 con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República de China (Taiwán).

2 Para una visión general del sistema electoral en Taiwán, cfr. CENTRAL ELECTION COMMISSION.
«Campaign Activities (PPT and Video)». Disponible en: https://web.cec.gov.tw/english/cms/cecenes

3 BLOOMBERG. «Ko Wen-je overtakes William Lai in approval rate poll», Taipei Times. 28 de noviembre de 2023. Disponible en : https://www.taipeitimes.com/News/taiwan/archives/2023/11/28/2003809830

4 RADIO TAIWÁN INTERNACIONAL. «Tsai Ing-wen reconoce la derrota del PDP y dimite como líder del partido». 26 de noviembre de 2022. Disponible en : https://es.rti.org.tw/news/view/id/93742

5 El texto completo de la ley se encuentra disponible en el siguiente enlace: http://iquique.china- consulate.gov.cn/esp/zt/zgtwwt/200511/P020211029378022440933.pdf

6 XINHUA. «Oponerse a “independencia de Taiwán” es el único camino hacia desarrollo pacífico de relaciones a través del Estrecho: Parte continental». Beijing, 29 de noviembre de 2023. Disponible en: https://spanish.news.cn/20231129/ee9e47071d964c95ab28dd73f8369468/c.html

7 FOCUS TAIWAN (CNA), 29 de noviembre de 2023.

8 AFP. «US secretary warns against China “threat”», Taipei Times. 4 de diciembre de 2023. Disponible en: https://www.taipeitimes.com/News/biz/archives/2023/12/04/2003810081

9 RADIO TAIWÁN INTERNACIONAL. 2 de diciembre de 2023.

10 CHENG-LIANG, Chen y HETHERINGTON, William. «US to deploy missiles to deter China», Taipei Times. 27 de noviembre de 2023. Disponible en: https://www.taipeitimes.com/News/front/archives/2023/11/27/2003809759

11 FOCUS TAIWAN (CNA). «Under 10% of Taiwanese see China as trustworthy: Survey». 21 de noviembre de 2023. Disponible en: https://focustaiwan.tw/politics/202311210009.
AMERICAN PORTRAIT SURVEY. Disponible en: https://www.american-portrait.tw/en/

12 NEWS ES EURO. «El 73% de los estadounidenses están preocupados por la invasión china de Taiwán». 1 de diciembre de 2023. Disponible en: https://news.eseuro.com/trends/amp/2677150

13 FENG, Emily. «Taiwan is driving China-U.S. tensions. Meet the person right in the middle». NPR, 1 de diciembre de 2023. Disponible en: https://www.npr.org/2023/12/01/1216032011/taiwan-china-us-xi- jinping-election-oudkirk

14 RTI. «Chiu Kuo-cheng asegura que la relación militar entre Taiwán y EE. UU. continúa sin cambios». 20 de noviembre de 2023. Disponible en: https://es.rti.org.tw/news/view/id/95676

15 RTI. «Tsai Ing-wen cree que China continental afronta problemas internos que la disuaden de no atacar Taiwán». 30 de noviembre de 2023. Disponible en: https://es.rti.org.tw/news/view/id/95738

16 DONNET, Pierre-Antoine. «À Taïwan, six semaines avant la présidentielle, peu de craintes d'un conflit avec la Chine», Asialyst. 2 de diciembre de 2023. Disponible en: https://asialyst.com/fr/2023/12/02/taiwan-presiendtielle-election-craintes-conflit-chine/

17 RTI. «La bolsa de valores de Taiwán supera a la de Hong Kong por primera vez en 30 años». 29 de noviembre de 2023. Disponible en: https://es.rti.org.tw/news/view/id/95729

18 TZU-HSUAN, Liu. «Public favors “forever maintaining status quo”: poll», Taipei Times. 28 de noviembre de 2023. Disponible en: https://www.taipeitimes.com/News/front/archives/2023/11/28/2003809814