La mujer en el México indígena
- Exposición La Mujer en el México indígena
- Visión indígena del universo y principio femenino
- Estructura de la muestra curada por Karina Romero Blanco
- Simbolismo del tiempo y lo femenino en la cultura mesoamericana
- Dualidad en el pensamiento indígena
- Resignificación de las deidades femeninas tras la Conquista
- Importancia cultural de la exposición
Si es cierto que los desencuentros propiciados tanto por el expresidente Andrés Manuel López Obrador como por la actual presidente Claudia Sheinbaum, han enfriado las relaciones oficiales entre España y México, también lo es que las culturales atraviesan un buen momento.
Así lo atestigua al menos la masiva afluencia que está recibiendo la exposición La Mujer en el México Indígena, que se celebra en la sede madrileña de la Fundación Casa de México en España.
Exposición La Mujer en el México indígena
Además de un público adulto, ávido de profundizar en el conocimiento de la historia mexicana anterior a la Conquista, también desfilan por ella miles de colegiales que descubren de primera mano las raíces de uno de los países americanos más queridos por los españoles.
Nada menos que treinta instituciones han cedido sus obras para contemplar, admirar y estudiarlas hasta mediados de febrero. Todas ellas agrupadas en un proyecto que ha sido posible gracias al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), institución referente en la investigación y resguardo del patrimonio cultural de México.
Son 98 piezas de culturas como la mexica, maya, zapoteca, mixteca, olmeca, huasteca o teotihuacana.
A lo largo de treinta siglos las mujeres indígenas han sido el fundamento, sostén y estructura de sus culturas. Guardianas de la memoria, han preservado y resignificado las lenguas, las tradiciones y los saberes ancestrales.
Visión indígena del universo y principio femenino
La muestra pone el foco en un aspecto fundamental para el entendimiento de sus costumbres y prácticas culturales: el principio femenino de la visión indígena del Universo.
Un elemento común en el pensamiento de los diversos pueblos originarios de México -hasta 74 contabiliza la exposición-, es la concepción del mundo como resultado del dinámico equilibrio de opuestos complementarios e interdependientes, que relacionaron con lo femenino y lo masculino.
Estructura de la muestra curada por Karina Romero Blanco
Karina Romero Blanco, al frente de la curaduría de la muestra, la dividió en tres secciones, para asegurar una narrativa rigurosa, accesible para todos los públicos, que pueden acercarse a un legado vivo y profundamente actual. Esas tres secciones son:
Las dos partes del mundo
Las dos partes del mundo, que aborda el concepto de dualidad en la visión indígena del mundo.
La ostentación del cuerpo
la ostentación del cuerpo, que se centra en las interpretaciones simbólicas de la anatomía femenina, y finalmente.
La sacralidad femenina
la sacralidad femenina, que presenta deidades predominantemente femeninas de diversas culturas, tanto prehispánicas como actuales.
Simbolismo del tiempo y lo femenino en la cultura mesoamericana
La versión dual del mundo indígena surge de la cuidadosa observación de los ciclos naturales, las aguas terrenas y sus mareas, influenciadas por la Luna, y la relacionan con el líquido amniótico que protege al feto en el vientre materno.
A este respecto, algunos investigadores consideran que el calendario mesoamericano de 260 días es una medida femenina de tiempo basada en los nueve ciclos lunares que dura una gestación humana.
Dualidad en el pensamiento indígena
Estos vínculos son ejemplo de cómo lo femenino se relaciona con conceptos como humedad, frío, oscuridad, bajo, interior, receptividad, generación, noche e inframundo, por tanto, con el número nueve, que corresponde a los niveles de ese lugar subterráneo, pero también con el espacio privado (el hogar), la Tierra, la vegetación, la fertilidad y el agua, entre otros. Una presencia que se manifiesta en todos los aspectos del Universo.
Lluvia y sequía, oriente y occidente, vida y muerte, masculino y femenino. Estos son algunos de los pares opuestos que se muestran, que son complementarios e inseparables y que, en el pensamiento ancestral, son la esencia de todo cuanto existe.
Teoría que asegura, por lo tanto, que todo ser -divino, humano o natural- es una mezcla de elementos contrarios, y el predominio de uno de ellos determina su clasificación. Y, en consonancia, la dualidad explica el origen del Universo y estructura la vida social, el pensamiento simbólico y su relación con lo sagrado. Es un principio vivo que sigue dando sentido al mundo.
Resignificación de las deidades femeninas tras la Conquista
Después de la Conquista, muchas deidades femeninas del mundo indígena fueron resignificadas en advocaciones de la Virgen cristiana, a la que otorgaron los atributos de fertilidad, protección y poder sobre la vida y la muerte, y abrazaron como madre de todos los dioses, de la humanidad, y sus nuevos hijos la convirtieron en diosa.
En los paneles que explican con sencillez tal cambio, se asegura que no se trató de una sustitución impuesta ni de una ruptura, sino de una continuación bajo nuevos símbolos y una estrategia de resistencia cultural.
Las vírgenes devinieron nuevas formas de lo sagrado femenino, protectoras, pero también castigadoras, madres tiernas pero poderosas, divinas, terrenales y comunitarias. En ellas sobreviven las memorias de Tonantzin, Cihuacóatl o Itzpapálotl: potencias ambivalentes que siguen habitando los cerros, los rituales y la vida comunitaria.
Importancia cultural de la exposición
México es, pues, tan enorme como su propia diversidad cultural. Su conformación actual es en gran parte una historia común con España. Como otras muchas manifestaciones culturales, esta exposición es una magnífica ocasión para que en este lado del Atlántico pueda conocerse más y mejor la historia prehispánica de aquel inmenso territorio.