Buteflika detiene a dos generales en su afán por controlar los servicios secretos militares

Paco Soto

Pie de foto: El general retirado Hocine Benhadid.

La detención en Argelia en las últimas semanas de dos generales relacionados con los poderosos servicios secretos militares (DRS) ha agravado la incertidumbre política, social y económica que vive el país más importante y rico del Magreb. Argelia, que se independizó de Francia en 1962 tras una cruenta guerra de liberación nacional dirigida por el FLN, está sufriendo las consecuencias de la caída del precio del petróleo, la principal fuente económica del Estado magrebí junto con el gas, y no consigue acabar con el terrorismo yihadista, que en los años 90 del siglo pasado ensangrentó el país. Los detenidos son los generales Abdelkader Ait Ourabi, alias ‘Hasan’, máximo responsable durante una década del espionaje militar en la lucha antiterrorista; y Hocine Benhadid, conocido como ‘bazuka’ (bazooka, en inglés), nombre de un lanzacohetes antitanque portátil. Ourabi fue arrestado y encarcelado en la prisión de Blida, cerca de Argel. Ambos generales declararon que las purgas y cambios que se han llevado a cabo en los últimos meses en la cúpula de los servicios de inteligencia militares, obedecen a un plan urdido por Buteflika y su entorno más cercano para hacerse con el control del DRS de cara a la futura sucesión a la presidencia del país magrebí. Abdelaziz Buteflika tiene 78 años y se encuentra muy enfermo

Los generales arrestados consideran que el clan que rodea a Buteflika ha querido acabar con el poder del general Mohamad Mediene, alias ‘Tawfik’, quien durante 25 años fue jefe de los servicios secretos y era visto como un posible sucesor del actual jefe del Estado. ‘Tawfik’ fue cesado como jefe de la inteligencia argelina el pasado 13 de septiembre. El general retirado Benhadid, de 72 años, llamó en una radio extranjera “enfermo mental que ambiciona a ser presidente” a Said Buteflika, hermano del jefe del Estado. También pronunció duras acusaciones contra el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Ahmed Gaid Salah, y el nuevo jefe del DRS, Othman Tartag, alias ‘Bashir’.

Duras acusaciones

Benhadid fue detenido violentamente por agentes de la Gendarmería el pasado 30 de agosto, en Argel, cuando se dirigía al médico para una revisión. Su hijo también fue detenido y encarcelado en la prisión de El Harrach, en la periferia de la capital argelina, acusado de tenencia ilegal de un arma de fuego. Según algunos medios, este general fue detenido después de que el Ministerio de Defensa pusiera una denuncia por “revelación de secreto militar”, un delito castigado con 20 años de cárcel, además de corrupción, insubordinación, creación de banda armada, retención de información, posesión ilegal de armas y falso testimonio. Un día antes de su detención, un hombre de negocios en el sector de la construcción y presidente del Foro de Empresarios (FCE), Ali Haddad, personalidad afín a Buteflika, puso una denuncia contra el general por difamación y calumnia. En pleno proceso de reorganización del poderoso DRS, que actúa en Argelia como un poder autónomo dentro del Estado, circulan rumores sobre un supuesto ataque al presidente Buteflika en su lugar de residencia, el Palacio de Zeralda, o un intento fallido de golpe de Estado.

Preparar la sucesión

Algunos medios argelinos aseguran que las purgas que ha impulsado el clan de Buteflika en el DRS forman parte de un plan para controlar los servicios de inteligencia de cara a la sucesión del presidente. Según el semanario ‘Jeune Afrique’, la destitución del general Mediene, en teoría, permite el control absoluto del clan del presidente Buteflika sobre los servicios secretos militares y el conjunto de las Fuerzas Armadas. En opinión del politólogo Rachid Grim, Buteflika “se prepara para dejar el poder controlando su propia sucesión”. “Buteflika se deja aconsejar, pero decide, a pesar de su enfermedad, porque nadie como él conoce el poder”, señala el influyente diario ‘Quotidien d´Oran’. El actual mandatario argelino, que detenta la presidencia del país desde 1999, quiere también “proteger a los suyos” para que no sean víctimas de ajustes de cuenta entre los diversos clanes que controlan el poder, según Rachid Grim. El general Mediene y militares de parecida naturaleza que han sido apartados del DRS, formaron parte del núcleo duro que combatió el terrorismo a finales del siglo XX. Tras la ilegalización, en 1992, del Frente Islámico de Salvación (FIS) de Abasi Madani, movimiento que había ganado las elecciones generales, los islamistas más radicales se echaron al monte y llevaron a cabo una larga actividad terrorista en ciudades y zonas rurales que desembocó en un auténtico conflicto civil en Argelia. Este conflicto provocó la muerte de unas 200.000 personas.

‘Guerra sucia’

El DRS fue acusado por exmilitares, partidos de la oposición como el socialista FFS y grupos defensores de los derechos humanos de haber practicado la ‘guerra sucia’ contra el yihadismo y manipulado parcialmente la actividad de los dos principales grupos terroristas, el GIA y el GSPC. Ahora, el clan que rodea a Buteflika, según algunos analistas políticos, quiere acabar con el “poder paralelo” que desempeña el DRS en la vida política argelina, y eliminar adversarios en la carrera por la sucesión. En este sentido, Ahmed Mizab, experto en asuntos de seguridad y estrategia, destacó a Efe: “Los cambios ordenados por Buteflika se producen en el marco de una respuesta dinámica a los retos actuales y así como la aplicación del artículo 20 relativo a la jubilación” de altos mandos militares. “Tawfik fue un hombre crucial en la historia de Argelia. Aseguró la continuidad de las instituciones y la soberanía en circunstancias excepcionales. Los cambios son una operación normal, no una excepción. La etapa actual nos obliga a cambios similares”, señaló Mizab.

Desde la jefatura del Estado, el propio Buteflika afirmó hace unos días que los cambios llevados a cabo en la cúpula del DRS responden únicamente a un amplio plan que busca fortalecer la capacidad y la eficiencia de los mismos. “Los objetivos son fortalecer la capacidad y la eficacia de los servicios de información del país, y adaptarlos a los cambios políticos nacionales”, explicó el jefe del Estado en una nota de prensa. Por su parte, Ahmed Ouyahia, jefe del gabinete presidencial y exprimer ministro, manifestó: “El presidente Buteflika no es Nerón, no está dispuesto a romper el aparato de seguridad nacional”. En cambio, el FLN, principal partido del país y pieza clave del andamio institucional argelino, lleva dos años pidiendo que el DRS deje de tener tanto poder. Esto hubiera sido impensable hace tan solo un lustro. Así las cosas, según constata el diario ‘Liberté’: “El mito se hunde y lo hace sin ruido”.

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