Europa e Irán negocian bajo presión las sanciones contra el programa nuclear iraní
Europa e Irán han retomado las negociaciones en Ginebra sobre las sanciones al programa nuclear iraní, que finaliza en octubre de 2025, a pesar del fallecimiento de los científicos más importantes del programa nuclear iraní durante los bombardeos americanos e israelíes del pasado mes de junio y lo mermada que quedó la capacidad de enriquecimiento de uranio de la República Islámica.
Según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de iraní, Esmail Baghaei, Irán busca evitar que su programa reciba sanciones de Europa y Estados Unidos. “Nuestro único objetivo es evitar medidas que puedan mermar el desarrollo y potencial de nuestro país”, señaló Baghaei.
En este contexto, una delegación de diplomáticos iraníes viajó a Ginebra para reunirse con sus homólogos de Francia, Reino Unido y Alemania para negociar nuevas condiciones menos severas para el desarrollo iraní. Uno de los principales miedos del régimen es que una posible entrada de nuevas sanciones pueda mermar la economía de los iraníes que pueda movilizar a la opinión pública iraní.
Entre las peticiones del bloque europeo, se encuentra la de que los científicos iraníes dejen revisar a los miembros de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) las instalaciones que fueron fruto de los ataques para comprobar la situación del programa y como estos pudieron afectar. Sin embargo, Irán se ha negado alegando que las instalaciones no son seguras debido a los altos niveles de radiación.
Unos motivos que para la Unión Europea no son suficientes, ya que para el Bloque Europeo el motivo por el que Irán está retrasando las negociaciones es porque están esperando a que Rusia asuma la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU en el mes de septiembre. Europa piensa que una posible llegada de Putin al Consejo de Seguridad ampliará la prórroga de la Resolución 2231 durante seis meses más.
No obstante, las sospechas de la OIEA, de Estados Unidos y de la propia Unión Europea, es que el programa nuclear iraní podría haber sobrevivido a los bombardeos americanos. Unos ataques que se realizaron bajo la sospecha de que Irán estaba cerca de lograr el suficiente uranio enriquecido al 90 % como para poder desarrollar seis bombas nucleares. Aunque las cifras no se pueden confirmar, si es cierto que Teherán poseía suficiente uranio al 60 % como para poder dar el paso al desarrollo de dicha arma.
Desde Irán insisten en que las instalaciones nucleares del país necesitan ser restauradas porque a pesar de que no confirman el estado de su programa nuclear, si señalan que los bombardeos destruyeron gran parte de la infraestructura. En este sentido, Irán habría pedido ayuda para poder acordar un nuevo plan debido a estos daños.
Pero desde Occidente no se cree que Irán sea un socio fiable, entre otras cosas porque no están dispuestos a revelar el lugar en el que poseen las mayores reservas de uranio enriquecido. Ante esto, la OIEA, a la espera de que se terminen las conversaciones entre Irán y Europa finalicen, ha declarado que “no tiene las garantías de que Irán no dé marcha atrás y mantenga su programa de enriquecimiento con el fin de lograr desarrollar la bomba nuclear”. Un hecho que Irán siempre ha desmentido justificando que su programa es únicamente civil.

