Será lanzada al espacio desde Japón y se convertirá es la primera sonda espacial de un país árabe en orbitar y estudiar el Planeta Rojo

Emiratos enviará una astronave a Marte este verano si el COVID-19 no lo impide

photo_camera PHOTO/WAM - Si el coronavirus COVID-19 no lo impide, a mediados del mes de julio despegará la misión espacial que convertirá a Emiratos en el primer país árabe en alcanzar Marte

Las autoridades de Emiratos Árabes Unidos (EAU) confían en que los efectos del coronavirus COVID-19 no impidan el despegue durante el verano del cohete japonés que debe emplazar alrededor del Planeta Rojo a la primera misión espacial protagonizada al completo por una nación árabe. De conseguirlo, Emiratos sentará un precedente en el ámbito de la exploración del cosmos y se convertirá en el primer país árabe que lidera una misión interplanetaria y en la séptima nación a escala mundial en colocar una sonda espacial en la órbita de Marte.

La sonda espacial marciana se denomina oficialmente Emirates Mars Mission (EMM), aunque ha sido bautizada Al Amal, que en español significa “la esperanza”. Su lanzamiento al espacio se producirá desde Japón y, por el momento, el vuelo sigue programado a partir de mediados del mes de julio.

Gran parte de la comunidad científica mundial considera que hace miles de millones de años Marte pudo ser similar a la Tierra y Emiratos quiere contribuir a descubrir  las causas que le hicieron perder la inmensa mayoría de su atmósfera, la geografía cambió y se convirtió en un planeta muerto. “Comprender Marte nos ayudaría a conocer mejor los cambios que ocurren en la Tierra y en el sistema solar”, resalta Omran Sharaf, máximo responsable de la misión.

El vicepresidente y primer ministro de EAU y emir de Dubai, Su Alteza Shaikh Mohammad Bin Rashid Al Maktoum, el presidente de la Agencia Espacial de Emiratos, Su Alteza Ahmad bin Abdulla Humaid Belhoul Al Falasi y un grupo de ingenieros emiraties junto a la astronave Al Amal

La misión Al Amal despegará desde Centro Espacial japonés de Tanegashima ‒enclavado en la isla del mismo nombre y situado en el extremo sur del archipiélago nipón‒ a bordo de un potente cohete japonés H-IIA fabricado por Mitsubishi Heavy Industries, “siempre que el COVID-19 no afecte al lanzamiento”, asegura Dan Lochmann, director de comunicación global del gigante industrial japonés.

“Por el momento creemos que su impacto en nuestras operaciones será mínimo, pero continuaremos supervisando la situación mientras trabajamos en la preparación de este importante lanzamiento”, afirma el directivo.

Para evitar la propagación y los contagios por el coronavirus, el programa de visitas guiadas a las principales instalaciones espaciales de Tanegashima están canceladas hasta el 31 de marzo. Japón ha declarado hasta el 19 de marzo un total de 963 casos de infectados, a los que se añaden los 712 confirmados a bordo del crucero Diamond Princess atracado en el puerto de Yokohama. La cifra de fallecimientos se eleva a 39 personas.

En el caso de que Al Amal tenga éxito y Emiratos logre ser el primer país árabe en alcanzar e investigar otro planeta, su finalidad principal no es llegar a Marte sino establecer “un gran cambio disruptivo en Emiratos para alentar a los jóvenes a entrar en las ciencias y la ingeniería”, aclara Omran Sharaf, máximo responsable de la misión. “Llegar a Marte es tan solo una herramienta para alcanzar este gran objetivo educacional”, subraya. 

Volará al espacio desde Centro Espacial japonés de Tanegashima a bordo de un potente cohete japonés H-IIA fabricado por Mitsubishi Heavy Industries
A la espera de viajar a Japón

La astronave Al Amal se encuentra almacenada en el Centro Espacial Mohammed bin Rashid de Dubái, a la espera de ser enviada al Centro Espacial de Tanegashima. Una vez allí se le efectuarán las revisiones finales y se integrará en la parte superior del vehículo de lanzamiento H-IIA de Mitsubishi, el responsable encaminarla en una trayectoria que recorrerá algo más de 60 millones de kilómetros.

La ventana exacta para el despegue se sitúa entre el 14 de julio al 3 de agosto y ha sido elegida para maximizar las posibilidades de éxito de la misión y reducir el viaje por el cosmos de la nave espacial.

Entre cualquiera de los citados días, la Tierra y Marte están alineadas de la forma más favorable para que un objeto lanzado desde nuestro planeta alcance el Planeta Rojo en el menor tiempo posible, que en este caso ronda los 200 días, algo menos de siete meses. Si se cumplen las previsiones, la sonda Al Amal entraría en la órbita de Marte poco antes de febrero de 2021, coincidiendo con el inicio de los actos programados con ocasión del 50 aniversario de la fundación de los Emiratos.

Si el vuelo del cohete japonés H-IIA no pudiera llevarse a cabo dentro de ese periodo de tiempo debido a restricciones provocadas por la extensión del coronavirus o bien por alguna causa técnica o atmosférica, las consecuencias supondrían nada menos que una demora de más de dos años ‒exactamente 26 meses‒ para disponer de otra oportunidad de lanzamiento semejante.

Ese es el principal motivo por el que los presidentes de la Agencia Espacial de Emiratos, Su Alteza Ahmad bin Abdulla Humaid Belhoul Al Falasi, y el presidente de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), Hiroshi Yamakawa, están haciendo todo lo posible para que ninguna causa externa o interna pueda modificar los planes de ambas agencias.

Estará a una altura de la superficie de Marte entre 22.000 y 44.000 kilómetros, donde permanecerá hasta el año 2023 enviando hasta 1 Terabit de datos
Seis años de trabajo conjunto entre ingenieros de Estados Unidos y Emiratos

La misión espacial marciana de Emiratos fue anunciada en julio de 2014 por Su Alteza Shaikh Mohammad Bin Rashid Al Maktoum, vicepresidente y primer ministro de EAU y emir de Dubái, uno de los siete emiratos que conforman Emiratos Árabes Unidos.

Con un peso al despegue de 1,5 toneladas y unas dimensiones de 2,9 metros de altura por 2,37 metros de ancho su tamaño es semejante a un pequeño automóvil al que se añaden varios paneles solares para generar energía. Se colocará en una órbita elíptica alrededor de Marte entre 22.000 y 44.000 kilómetros de altura, donde permanecerá hasta el año 2023 enviando hasta 1 Terabit de datos. No obstante, si todo funciona correctamente, la misión podría ampliarse hasta 2025.

Ha sido concebida, desarrollada y fabricada en Estados Unidos y está equipada con tres instrumentos científicos. La cámara multibanda EXI ‒acrónimo de Emirates eXploration Imager‒ para tomar imágenes de alta resolución en las bandas visible y ultravioleta y medir las propiedades del agua, el hielo, el polvo, los aerosoles y la cantidad de ozono en la atmósfera de Marte. Se ha hecho realidad en el Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado.

Otro instrumento es el llamado espectrómetro de imágenes ultravioleta EMUS (Emirates Mars Ultraviolet Spectrometer), que estudiará las características globales y la variabilidad de la termosfera y las coronas de hidrógeno y oxígeno y cuyo diseño y desarrollo ha corrido a cargo del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado Boulder.

De forma hexagonal, con un peso al despegue de 1,5 toneladas y unas dimensiones de 2,9 metros de altura por 2,37 metros de ancho su tamaño es semejante a un pequeño automóvil

El tercer equipo científico a bordo es el espectrómetro infrarrojo térmico interferométrico EMIRS (Emirates Mars InfraRed Spectrometer), cuya función es determinar los perfiles de temperatura, hielo, vapor de agua y polvo existentes en la cotas bajas y medias de la atmósfera. Su desarrollo ha sido liderado por la Universidad Estatal de Arizona.

La astronave y sus tres instrumentos se han desarrollado en la colaboración con el Centro Espacial Mohammed Bin Rashid de Dubái, que ha establecido un equipo multidisciplinar capitaneado por Omran Sharaf, del que forman parte 150 ingenieros, científicos e investigadores emiratíes organizados en siete grupos diferenciados. 

Una vez sus instrumentos científicos comiencen a trabajar, los datos que recojan se compartirán de forma gratuita con la comunidad internacional para su análisis”, ha asegurado Sarah Al Amiri, ministra de Ciencias Avanzadas. La sonda Al Amal también quiere ser un motor “que genere un efecto dominó sobre muchos sectores de Emiratos, tanto en el espacial como en el académico, el industrial y el educacional”. 

Mientras los equipos de ingenieros emiratí-japoneses ultiman los detalles para el envío por vía aérea de la astronave Al Amal hasta Tanegashima, el satélite de observación Falcón Eye 2 sigue a resguardo en la base espacial de Kurú, en la Guayana francesa, a la espera de su lanzamiento al espacio por un lanzador ruso Soyuz, tras la cancelación de su vuelo programado para la primera decena de marzo.

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