La ley sobre las ‘niñas criada’ no satisface a los defensores de los menores en Marruecos

Paco Soto

Pie de foto: Una ‘niña criada’ en Marruecos.

El Parlamento de Marruecos adoptó esta semana una ley muy esperada por los sectores sociales más sensibles y solidarios del país magrebí. Es la ley 19.12 que regula las condiciones de trabajo y empleo de los trabajadores del sector doméstico. La ley fue planteada a Marruecos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Marruecos sigue siendo un país con mucha pobreza y desigualdad, y es frecuente que muchos menores de edad, niños y niñas de 10, 12 o 13 años, trabajen en el campo, en pequeñas empresas y talleres, en la venta ambulante y en el sector servicios y doméstico. Las niñas, en muchos casos, trabajan de criadas en casas de familias acomodadas de clase media y media alta. La mayoría de estas niñas proceden de zonas rurales atrasadas y cuando llegan a grandes ciudades como Rabat, Casablanca, Tánger, Fez o Marraquech son empleadas por personas sin escrúpulos y sometidas a duras condiciones de trabajo y de vida y a sueldos de miseria.

Algunas son víctimas de violaciones y vejaciones de todo tipo. La sociedad marroquí está cada vez más sensibilizada sobre este grave problema. En gran medida, es gracias al trabajo que llevan a cabo las asociaciones de defensa de los menores y al papel informativo y de denuncia desempeñado por algunos medios de comunicación. Los poderes públicos también se han visto en la obligación de organizar campañas contra la explotación laboral y social de las ‘niñas criada’.

Dos años de tramitación

La Cámara de Representantes (Parlamento) necesitó dos años para tramitar la ley 19.12 sobre el empleo de los trabajadores domésticos. En este largo proceso no faltaron los debates y las enmiendas.  La sensación que tienen los colectivos sociales defensores de los menores es que la montaña parió un ratón. El texto, que también fue aprobado por la Cámara de Consejeros (Senado), decepciona a muchos activistas sociales. En teoría, la nueva ley ampara a los trabajadores domésticos, que en su inmensa mayoría son mujeres, y en bastantes casos analfabetas. La normativa, en principio, garantiza los derechos de las empleadas de hogar y prohíbe la contratación de trabajadoras de menos de 16 años.

Pie de foto: Omar El Kindi, en el centro con gafas y barba, durante una reunión de trabajo contra la explotación infantil.

El texto fija la edad de 18 años para el trabajo doméstico, pero establece la abolición de la contratación ilegal entre los menores de 16 a 18 años después de un periodo transitorio de cinco años. Es mucho tiempo; mientras, muchos desaprensivos y explotadores, marroquíes y extranjeros, seguirán aprovechándose de las ‘niñas criada’. La ley establece que los menores de 18 años contratados necesitarán para trabajar la autorización de un tutor y la presentación de un certificado médico cada seis meses donde se especifique que tareas domésticas están prohibidas. El sueldo no podrá ser inferior a los 154 euros al mes (el 60% del salario mínimo).

Voces críticas

Omar El Kindi, miembro del Colectivo para la Erradicación del Trabajo Infantil, valoró positivamente los “progresos” de la nueva ley, pero deploró que el texto dé “la posibilidad de explotar a menores entre 16 y 17 años durante un periodo transitorio de cinco años”. Marruecos se encuentra en una situación delicada. Por una parte, ante la comunidad internacional, el país magrebí ha asegurado numerosas veces que su compromiso contra el trabajo infantil es firme. Por otra parte, esta vergonzosa lacra sigue siendo una realidad muy extendida en todo el país, y una parte de la sociedad contribuye activamente a que el problema no se resuelva.

En el caso de las ‘niñas criada’, los intermediarios entre los empleadores y las familias pobres que aceptan que sus hijas emigren a la ciudad para trabajar en un hogar ganan mucho dinero. Las ONG critican al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, porque durante la tramitación de la ley su titular, Abdeslam Seddiki, presentó varias enmiendas para vaciar la normativa de contenido social. Según los activistas contrarios al trabajo infantil, el ministro “maniobró” en favor del sector privilegiado de la sociedad y no de los menores pobres.

Pie de foto: Menores de edad al lado de su casa de adobe en una región rural y pobre de Marruecos.

Miles de menores de edad

Según la ONG INSAF, en Marruecos hay 66.000 niñas y adolescentes trabajando en condiciones infrahumanas en el servicio doméstico. El Gobierno del primer ministro islamista Abdelilah Benkirane no ha demostrado demasiada sensibilidad social sobre esta cuestión. Tampoco los partidos conservadores clásicos y de izquierda moderada. El problema de los trabajadores menores de edad es, además de político, social y económico. “Mientras siga habiendo tanta miseria e injusticia, poco podrán hacer las leyes para solucionar los problemas, aunque estén bien redactadas. Sin mayor bienestar material y un reparto más equitativo de la riqueza, Marruecos no podrá resolver sus problemas sociales”, advierte Omar El Kindi.

Las prácticas sociales arcaicas e injustas, la pobreza, el analfabetismo y la incultura de millones de personas no favorecen la aprobación de leyes justas que después se apliquen en su integridad. Tanto es así que la princesa Lalla Meryem, hermana del rey Mohamed VI y presidenta del Observatorio Nacional de Derechos del Niño, envió antes de la aprobación de la ley un informe a la Cámara de Representantes recordando que la edad mínima de 16 años para la contratación entra en contradicción con la Convección Internacional de Derechos de la Infancia (CIDE), ratificada por Marruecos hace 23 años. 

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