Opinión

Juan Pablo, tú dirás...

photo_camera Juan Pablo Colmenarejo

Juan Pablo, hoy no puedo empezar con el resultado de tu Atleti frente al Manchester United, empate a uno, aunque merecisteis ganar. Empiezo exclamando: !Increíble... qué injusticia! El zapatazo en tu cerebro nos ha dejado un enorme vacío en las entrañas. Ha segado tu vida en pocas horas. Todo mi cariño y ánimos a tu familia que lo era todo para ti. Con que orgullo comentabas prudentemente sus cosas. 

Una persona buena, trabajadora, doctor en periodismo, con principios arraigados causantes de varios disgustos, con la radio de verdad en las venas cuidando siempre el sonido. Nadie como tú maneja bien, mima los acordes, les saca todo el partido a las sintonías, ordena las noticias, las relaciona y las cuenta con serenidad y convicción, con rigor y credibilidad, con un punto de humor y cercanía mágico para entrar sin llamar cada día en la vida de los españoles contándoles cómo les va en la vida. 

Haces fácil lo difícil como se dice en el fútbol, que lo difícil es hacerlo fácil. Trabajar para el oyente, con respeto y entrega como el torero al Miura de turno. Consciente del compromiso y obligaciones del periodista frente a la sociedad, como servicio público sin importar que el medio sea privado, contar lo que pasa con los testimonios más directos posible, allá donde pasa y con todos los elementos esenciales de la historia para que el oyente conozca, sepa, esté lo mejor informado posible y pueda formarse su propia opinión. Claro que los ciudadanos son capaces de tener opinión propia, también de ser manipulados, pero siempre demuestran que no son tontos, o, al menos, tan tontos como algunos gurús sin escrúpulos pretenden. Luego votarán lo que les parezca mejor o les guste más. Por eso, y por tus convicciones éticas y profesionales, en tus tertulias cabían todas las opiniones expresadas con argumentos y razones, sin gritos ni aspavientos, garantizabas que los oyentes son adultos y la esencia de la radio.

Y todo desde el protagonismo justo y preciso para conducir el debate, el cruce de análisis, pensando siempre en que el oyente se habrá enterado. Huyendo de protagonismos esperpénticos. Si el periodista es noticia, mala cosa, es por algo fuera de lo normal. Una terrible desgracia como ahora. Con una humildad y discreción muy escasa en la profesión, pero con la firmeza y determinación más que suficientes para defender ese tipo de radio en la que creías, que tantos oyentes habían secundado en una u otra cadena y que te llevó a quedarte sin trabajo. Por poco tiempo, pero te fuiste a tu casa con una mano delante y otra escribiendo algunas colaboraciones extraordinarias en ABC. Tus artículos políticos han sido siempre precisos y directos. Siempre encontrabas el enfoque justo y adecuado y lo escribías con la soltura de tus entradillas de la radio. 

Pero mención aparte merecen los artículos sobre tu Atleti. Sabias de fútbol, te gustaba el buen fútbol y sufrías siendo de un equipo tan peculiar, con un entrenador, Simeone, que le ha inculcado identidad y personalidad no solo a su equipo sino a todos. Ahora se ha impuesto en todos los sectores eso de partido a partido. Programa a programa, así se gana la confianza y la lealtad de los oyentes. Nos examinamos todas las mañanas y no podíamos defraudar a quienes creen en nosotros porque no les vamos a mentir y necesitan estar lo mejor informados posibles como base de una sociedad democrática de verdad. 

La radio pierde a uno de sus profesionales fundamentales por tu forma de entenderla, hacerla cada día y defenderla. Cunde un gran desamparo y desasosiego entre los que trabajábamos contigo. Se nos ha ido el faro conductor y la radio ya no será la misma, pero habrá que seguir contando lo que pasa desde todos los puntos de vista. Un reto enorme se nos plantea ahora que afrontaremos con lo que hemos aprendido cada día de ti. 

Una vez más me toca escribir en un avión volviendo de no sé dónde la pérdida de un compañero, gran profesional y, sobre todo, una buena persona. Increíble, qué injusticia. Así es esta vida.