Prevenir antes que lamentar

Javier Fernández Arribas

Es muy difícil evitar un atentado terrorista suicida como el perpetrado en el Manchester Arena que se ha cobrado la vida de 22 personas. Pero hay que adoptar todas las medidas a nuestro alcance para prevenir antes que lamentar. No se puede asegurar la seguridad total, pero es mucho más eficaz aplicar una legislación que permite detener a quienes se han radicalizado antes de que se conviertan en presuntos terroristas autores de una masacre. En España, no han sido sencillas las negociaciones, los debates, las discusiones y los consensos para lograr un respaldo legal, controlado por un magistrado para que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado puedan detener a los sospechosos antes de que cometan el delito criminal terrorista. Se castiga la ideaización de un atentado, idear la forma de cometer una acción terrorista suicidad como culminación de un proceso de captación de aquellas personas con personalidad débil, con crisis de identidad, sin unos horizontes claros en su vida, por dinero y notoriedad y porque, al final, se ven sometidos a una presión y chantajes ineludibles. Las detenciones de presuntos terroristas son constantes en España, en cuanto se sospecha con pruebas que esa persona se ha radicalizado, consume propaganda de los terroristas del Daesh, la difunden por diversos canales, tratan de captar a más simpatizantes o aprenden los manuales de utilización de armas o de fabricar chalecos explosivos de una manera casera y relativamente sencilla. El cambio de hábitos y de forma de vida es un indicativo fundamental para poder actuar y prevenir los atentados. Es cierto que, en bastantes ocasiones, las pruebas obtenidas por el nivel de implicación del sospechoso, no permiten condenas amplias pero lo que se ha conseguido es desarticular una acción terrorista y evitar masacres como las que se han sufrido en Manchester, en Londres, en San Petesburgo, en Berlín, en Niza, en París, en Bruselas y en tantos otros lugares de Europa, de Estados Unidos y del mundo occidental. Pero no debemos olvidar que la mayoría de las víctimas de los terroristas son musulmanas, más del 90%. Hay ataques diarios en países como Irak, Siria, Afganistán, Pakistán, Libia, en el Sahel, o en Nigeria, por poner un ejemplo. Por eso es muy importante hoy destacar el comunicado de la Junta Islámica de España y del Instituto Halal de condena rotunda contra “una barbarie terrorista injustificable que causa rabia, impotencia y perplejidad ante el sinsentido de tanta violencia”. 

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